Los pilares fundamentales de la gastronomía que hoy llamamos superalimentos han acompañado a la humanidad desde hace miles de años. Estos se han cocinado y comido diariamente pero nunca han recibido la atención que tienen ahora. Uno de los más antiguos se lleva utilizando durante casi 5.000 años en muchas culturas distintas. De hecho, aunque no es el más antiguo, los primeros textos sobre su cultivo y uso datan del año 2.838 a.C. Además, en China es uno de los cinco granos sagrados junto al arroz, la cebada, el mijo y el trigo.

La soja, que hoy en día se asocia a dietas veganas o vegetarianas, bebidas vegetales, es una legumbre que lleva miles de años siendo muy importante para los asiáticos. En su momento era un alimento que crecía rápido y era nutritivo pero no se conocían muchas de sus virtudes. Los antiguos chinos la utilizaron por lo versátil que es a la hora de cocinarla y la acabaron convirtiendo en uno de sus pilares alimenticios, además del arroz.

Cómo podemos comernos la soja

Esta legumbre ha sido utilizada de forma tradicional para hacer aceite, leche, tofu, brotes, entre otros. Lo cierto es que es muy rica en ácidos grasos esenciales pero muy baja en grasas saturadas. Por otro lado, está repleta de proteínas de gran calidad y vitaminas del grupo B y E, además tiene mucho hierro, calcio, fósforo, potasio y zinc y está cargada de isoflavonas.  

Es un arma contra el colesterol y la grasa 

Las isaflovonas son una sustancia semejante al estrógeno que hoy en día están en estudio para prevenir el cáncer y la osteoporosis e incluso mejorar los síntomas de la menopausia y gracias a esto se considera a la soja un superalimento. Por otro lado, la gran cantidad de proteínas que tiene lo hace muy buena opción para las personas que no comen carne y que la preparan en forma de tofu, por ejemplo.

Algunos estudios recientes sobre los beneficios de esta legumbre investigan sobre si su consumo habitual puede ayudar a disminuir los niveles del ‘colesterol malo’ y mejorar el equilibrio del ‘colesterol bueno’. Por otro lado también tiene propiedades cardiovasculares, su bajo contenido en grasas saturadas mejora el sistema vascular y ayuda a evitar la obesidad y la diabetes.

La soja tiene, además, muchos beneficios para la menopausia, ya que ayuda a compensar los niveles hormonales y alivia los síntomas.