10 de mayo de 2019
10.05.2019

Medicina que cura. Medicina que mejora la economía

Parece obvio decir que la innovación farmacéutica contribuye a que la sociedad sea más saludable

10.05.2019 | 11:15
Medicina que cura. Medicina que mejora la economía

Por poner algunos ejemplos. Gracias a las terapias innovadoras en oncología, el porcentaje total de pacientes que vuelve a trabajar tras serles diagnosticado un cáncer ha aumentado hasta más del 75%. En el ámbito de la artritis, el tratamiento con anti TNF ha mejorado la productividad de los pacientes de esta enfermedad reumática tan invalidante. Entre 2000 y 2012, los periodos de baja laboral se redujeron un 51%, de 21 días por paciente a solo 10, y los afectados pudieron continuar trabajando.

El impacto positivo que ofrece la innovación farmacéutica se refleja además de una manera muy evidente en las vacunas. Las campañas europeas de vacunación antigripal suponen un ahorro de 150 millones de euros por temporada en costes sanitarios y evitan más de 1,6 millones de casos de gripe y unas 700.000 visitas médicas.

También se nota este efecto en las enfermedades cardiovasculares. Los nuevos medicamentos han reducido el gasto sanitario per cápita en un 23%, incluida una reducción del 40% en el coste de hospitalización.

Las conclusiones de la mayoría de estos datos son muy evidentes. La inversión que el sistema sanitario público hace para poner a disposición de los pacientes los mejores tratamientos no solo ofrece resultados en salud (curación de enfermedades, mejora de calidad de vida, aumento de la esperanza de vida€) sino que, además, contribuye a la sostenibilidad del propio sistema y favorece el crecimiento de la economía del país. Visto así, resulta difícil no coincidir en que los medicamentos innovadores son una inversión rentable.

Según el estudio El Valor del Medicamento desde una Perspectiva Social 2018, en países desarrollados la responsabilidad directa de los medicamentos innovadores sobre el aumento de la esperanza de vida en la última década es del 73% (1.27 sobre 1,74 años de vida ganados)".

Amén de las ya mencionadas, hay enfermedades cuyo control y curación está siendo tan relevante que incluso no tienen gran afección en la vida diaria de los pacientes. Por poner algunos ejemplos:

- La diabetes fue durante décadas una enfermedad difícil de controlar y suponía la muerte precoz en muchos casos. Hoy existen terapias que han reducido la mortalidad hasta un 30%. Incluso han limitado la probabilidad de sufrir comorbilidades, como la ceguera o el pie diabético. Actualmente se investiga para lograr una cura mediante terapia celular.

- En los últimos 30 años, la mortalidad de pacientes con insuficiencia cardíaca se ha reducido en más de un 60%.

- Hace una década, el pronóstico de un paciente con hepatitis C incluía cirrosis, cáncer de hígado y la necesidad de un trasplante. El descubrimiento de los agentes antivirales directos permite ya la curación de más del 95% de los enfermos.

- En 1990, el diagnóstico del VIH era prácticamente una sentencia de muerte. Gracias al desarrollo de los antirretrovirales la esperanza de vida actual de un paciente seropositivo es similar a la de un seronegativo.

- Hace 40 años, en el cáncer de mama, la supervivencia a cinco años del diagnóstico era de alrededor del 50%. En la actualidad, con más de 32.000 diagnósticos al año en España, las pacientes tienen tasas de supervivencia superiores al 90%.

- El virus del papiloma humano es causante del 90% de los diagnósticos de cáncer de cuello de útero. La vacunación de niñas contra este virus permite prevenir el 70% de este tipo de tumores.

- Los pacientes pediátricos que sufrían leucemia linfoblástica aguda tenían una tasa de supervivencia a 10 años del diagnóstico de apenas el 10%. En la actualidad, la supervivencia es del 90%. E incluso se atisba una cura completa con el uso de terapias génicas y celulares como las CAR-T.

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