31 de octubre de 2019
31.10.2019

Trucos para purgar los radiadores de la calefacción

Con la llegada del frío, es importante revisar el funcionamiento para evitar bolsas de aire

31.10.2019 | 10:58
El desuso de la calefacción en verano forma bolsas de aire.

Con la llegada del frío y las bajas temperaturas, es el momento de revisar el funcionamiento de los radiadores y calefactores que tenemos en casa. En determinadas ocasiones, la acumulación de aire sobrante en los conductos de los aparatos hace que la emisión de calor no sea homogénea, lo que además de pérdida de energía aprovechable provoca un gasto innecesario en la factura de la luz.

¿En qué consiste el purgado de los radiadores? Básicamente, en eliminar esas burbujas de aire, que conllevan riesgos para los aparatos cuando estos se encienden. Muchos sistemas modernos de calefacción cuentan con una purgado automático, pero otros necesitan un un purgado manual. Esas bolsas de aire se producen durante la primavera y el verano, cuando la instalación está en desuso. Por eso, cuando se aproxima el frío, es conveniente saber cómo hacer el purgado para evitar esos problemas en la calefacción.

Lo primero es comprobar si en los conductos del radiador se producen ruidos similares a los gorgoteos. Si no se pueden escuchar, conviene tocar el aparato y ver si la parte superior está más fría que la inferior. Estas señales nos pueden indicar si el calefactor necesita ser purgado y conviene comprobarlas unos días antes de que encendamos el sistema general de calefacción y así evitar cualquier susto.

SHUTTERSTOCK

Una vez comprobado el estado del radiador y que existen esas bolsas de aire, hay que comenzar con el proceso de purgado. Esto debe hacerse siempre con la calefacción apagada. Una vez que el radiador esté frío, las acumulaciones de aire quedan en la parte alta del radiador. Es recomendable empezar por el radiador que esté más cercano a la caldera, ya que así se sigue el flujo natural del agua.

A continuación, conviene colocar un recipiente bajo la llave, ya que ahí caerá el agua del purgado. La llave de la válvula se puede girar con un destornillador. Una vez abierto el radiador, comenzará a salir tanto agua como aire, probablemente con mal olor por el efecto del tiempo. Una vez que el agua sale con un chorro fluido, uniforme, eso significará que ya ha salido todo el aire. Estos pasos deben ser ejecutados en el resto de radiadores de la casa.

Si, una vez desarrollado todo este proceso, el calefactor sigue sin emitir calor de manera correcta, puede que ocurra que el sistema general no está equilibrado. Para corregir esta situación, hay que acudir a los detentores, una llave de salida de salida del agua que se ubica en la parte inferior del radiador. Si hay una zona de la casa que necesita más calor, se puede cerrar un detentor en otra parte y abrir un poco más el situado en el espacio en el que necesitemos esa calefacción.

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