21 de noviembre de 2010
21.11.2010
Boulevard

El Túnel de María Salom

21.11.2010 | 15:00
María Salom busca con su mirada a Gabriel Cañellas tras declarar como testiga en el Túnel de Sóller, con motivo del dinero de sobornos ingresado en la cuenta que ella misma acababa de abrir.
La Historia no prescribe. El laureado artículo "María Salom como catástrofe", disponible en nuestras obras completas, aludía someramente a la vinculación de la futura presidenta del Consell Inmobiliario de Mallorca con el escándalo del Túnel de Sóller. A continuación, la cabeza de la peor lista de la derecha al Congreso ha desmentido en entrevistas ese nexo, agregando que lo ocurrido "sería muy largo de explicar". En estos casos, la única opción racional es seguir escribiendo, por lo que rebatiremos ambos extremos. La participación de María de España Salom figura incluso en la sentencia del Supremo, y sobra el espacio de este artículo para describirla.
Los hechos son sencillos y diáfanos. María Salom abre una cuenta bancaria y, ese mismo día, la primera operación consiste en el ingreso de 400 mil pesetas de 1989, procedentes de los sobornos oportunamente prescritos del Túnel de Sóller. El dinero de partida había sido manejado por su gran amigo José Antonio Berastain, sentado en el banquillo como conseller y lugarteniente del principal imputado, Gabriel Cañellas.
Vamos con la cita textual de la sentencia del Supremo, donde se establece que el Túnel de Sóller sobornó al PP, aunque se mantiene la prescripción. "Los cheques bancarios 156.401-0, 156.402-1, 156.549-5 y 156.550-6, por importe, cada uno, de cien mil (100.000) pesetas, fueron presentados al cobro, el 1 de agosto de 1.989, a través de la sucursal de Sa Nostra núm. 1227, en cuyo dorso aparecía el número de la cuenta en que fueron ingresados, cuenta que había sido abierta, el mismo día, por doña María Salom, siendo aquéllos el primer ingreso efectuado. La señora Salom había recibido poder para abrir la cuenta de Meydis Baleares, SA, titular de la misma". El alto tribunal consignaba que la sociedad de Salom ocupaba un local alquilado por una agencia de publicidad, estrechamente ligada al PP y a las comisiones enjuiciadas.
En virtud de tan flagrante conexión, María de España Salom declaró en el juicio del Túnel como testigo, eran otros tiempos. Nuestra solemne ilustración la muestra buscando con su mirada un gesto aprobatorio de Cañellas, una vez finalizada su deposición cuando ocupaba un escaño en el Parlament. Nos encanta autocitarnos, por lo que transcribimos nuestro apunte en aquella jornada histórica de julio de 1997 –puedo fijar cualquier año sin más que evocar a la mujer que me atormentaba en esos momentos–. "La gran amiga de Berastain abrió cuenta un día determinado en una oficina bancaria. Esa misma mañana, llegó a esa cuenta un dinero que el propio Berastain acababa de manipular. Pues bien, olvídese de las probabilidades. Todo obedece a la maldita casualidad, que se está ensañando con los virginales líderes del PP".
María de España Salom persiste hoy en abrillantar su aureola de inocencia, en la confianza de que nadie rescataría su aparición entre los perceptores de dinero del Túnel. Pedimos perdón por la insistencia. A los lectores, no a quien se empeña en reescribir su biografía. En el barómetro de la pureza de Mio Cid Bauzá, la actuación de su digitada para el Consell es más bochornosa que las culpas achacadas a Jaume Font para descartarlo. En cuanto a la presunta parquedad de la suma en juego, Bartomeu Vicens reside en la cárcel por la malversación de una cantidad muy inferior.
Finalmente, Rajoy y sus acólitos nos aleccionan a menudo sobre el daño injusto que se puede infligir a los cargos políticos, al narrar su intervención en turbios manejos. Salom anula tan disparatado argumento. El Túnel catapultó una carrera que alcanza su cénit tras la peripecia de sus cheques. Además de salir ilesa, mejoraron sus expectativas de promoción. Como me dijo un día Maria Antònia Munar, "he dicho a mi gente que no estarán en las listas si no han sido acusados de un escándalo".
El Consell es una institución perfectamente inútil, a la que agradecemos sin embargo el suministro de material para esta sección. Por ejemplo, con los codazos entre PSOE y PSM por la inclusión de la Sibil·la en el patrimonio apocalíptico de la humanidad. Los socialistas desconfiaban de la opción musical, porque se han centrado en la proclamación de la Serra de Tramuntana –a excepción del chalet de Alfonso Cortina–, que no se decidirá hasta pasadas las elecciones autonómicas.
El PSM avaló con entusiasmo la candidatura de la Sibil·la, y no solo porque describe sus agónicas perspectivas electorales. A la hora de viajar a Nairobi para la decisión final, los nacionalistas asisten estupefactos a movimientos de la presidenta del Consell para acompañarlos a Africa. Dan largas, y cuál no será la sorpresa de la expedición cuando desde el ministerio de Exteriores se les informa de que Francina Armengol también se desplaza, sin haberles avisado previamente.
La presidenta de Mallorca no viaja, pero en la zona de la delegación española en Nairobi lucía un cartel con un explícito "Mrs. Armengol". La susodicha tenía asiento reservado en Africa, pero ganó la última batalla desde Mallorca porque, tras la proclamación de la Sibil·la, efectuó declaraciones a troche y moche, usurpando un éxito indiscutible de los nacionalistas. Para entonces, los dirigentes del PSM estaban a punto de estallar, y el recibimiento triunfal que han brindado a su delegación era una reivindicación contra su socia-lista.
Tras la paralización de la Playa de Palma, se exigirá la devolución del dinero a los autores de estudios anodinos sobre la reforma. Es broma, como todas las cosas que no debieran serlo. Busque un país –incluidos los Estados Unidos y demás potencias– que disponga de dos tenistas en activo cuya suma de títulos iguale a los obtenidos por la Mallorca de Carlos Moyá y Rafael Nadal.
Reflexión dominical escultural: "Todas las estatuas deberían adjuntar un micrófono".
Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

¡Síguenos en las redes!