23 de junio de 2019
23.06.2019
Mujeres al mando

"Muchas mujeres frenan sus ascensos por las dificultades de conciliación"

Tres jefas de distintos cuerpos policiales de Mallorca comentan sus experiencias y explican por qué hay tan pocas mujeres en puestos de responsabilidad

23.06.2019 | 02:45
De izquierda a derecha: Antonia Barceló, Janka Jurkiewicz y Sofía Fernández.

Mujeres al mando. Si las mujeres representan una minoría en los cuerpos policiales, su presencia en los puestos de mando es excepcional. Diario de Mallorca ha reunido a tres de estas excepciones: una mayor de la Policía Local de Palma, una inspectora de la Policía Nacional y una sargento de la Guardia Civil. Juntas charlaron sobre sus comienzos en la profesión, las dificultades para conciliar su trabajo y la maternidad, y el futuro de la mujer en las Fuerzas de Seguridad.

No resulta fácil coordinar sus agendas. Antonia Barceló es mayor de la Policía Local de Palma y jefa de la Policía Judicial, la mujer con mayor rango del cuerpo. La inspectora Janka Jurkiewicz es la jefa de la Unidad de Familia y Mujer (Ufam) de la Policía Nacional, el grupo especializado en casos de violencia de género. Sofía Fernández es sargento de la Guardia Civil de Llucmajor. Representan una minoría ínfima, la de mujeres en puestos de mando de las Fuerzas de Seguridad.

Antonia Barceló, mayor, Policía Local de Palma: Nacida en Palma, entró en la Policía Local en 1984. Licenciada en Psicología y Derecho. Fue la primera mujer en la Unidad de Motos de la Policía. En 2001 fue nombrada jefa de la Policía Local de Sant Llorenç y en 2009 se puso al frente de la Policía de Llucmajor. Se reincorporó a Palma en 2014 y desde 2016 dirige la División de Policía Judicial. Es madre de dos chicos, de 14 y 15 años.

Janka Jurkiewicz, inspectora de la Policía Nacional: Natural de Vigo y se hizo policía en 1995. Su primer destino fue en Madrid, en el grupo de Delincuencia Económica.En el año 2000 vino destinada a Palma, donde ha pasado por diferentes grupos de investigación. Fue coordinadora de la lucha contra la violencia de género de la Delegación del Gobierno y desde el año pasado dirige la Ufam. Tiene tres hijos de 11, 16 y 17 años.

Sofía Fernández, sargento de la Guardia Civil: Nació en Oviedo y es guardia civil desde 2001. Antes fue soldado profesional y participó en misiones en Bosnia y Kosovo. Como guardia civil ha pasado por Torrevieja, Eivissa, Asturias y Ciudad Real. También estuvo seis meses en una misión de paz en el Líbano. Desde 2012 está destinada como sargento en el puesto de Llucmajor. Tiene un niño que está a punto de cumplir 4 años.


P¿Hay machismo en los cuerpos policiales?
ANTONIA BARCELÓ.– El trabajo de la Policía históricamente ha sido desarrollado por hombres y la mujer en España estaba subordinada a los hombres hasta hace relativamente pocos años. No se puede esperar que la Policía esté exenta de esta carga histórica. La Policía no es una institución al margen de la sociedad. Se ha evolucionado mucho a lo largo de estos años, pero queda aún mucho trabajo por hacer.
SOFIA FERNÁNDEZ.– La Guardia Civil es un cuerpo militar que tradicionalmente ha estado ocupado por hombres, pero yo no he vivido ningún tipo de machismo en toda mi trayectoria. Sí que escuchas casos de compañeras que han podido tener estos problemas. Quizás en la España rural, en algunos pueblos les sorprende, les choca ver a una mujer de uniforme. Pero yo nunca he notado actitudes machistas en el cuerpo.
JANKA JURKIEWICZ.– Como ha dicho Antonia, la Policía es un reflejo de la sociedad y no se puede sustraer de lo que pasa en ella. Efectivamente te encuentras actitudes, no en la institución, sino en personas, que son machistas. De igual manera que te las puedes encontrar fuera, en un grupo de amigos. A nivel de institución, hace cuarenta años que la mujer entró en la Policía Nacional. Cuando yo entré, en 1993, ya llevábamos quince años con mujeres en el cuerpo, y aunque éramos pocas, yo lo viví como algo normal. Dentro del cuerpo, lo que he vivido han sido situaciones de micromachismo. Situaciones como que pasas y se te quedan mirando, pero son actitudes de personas que te puedes encontrar en cualquier otro sitio. Y más en la escala básica que en la ejecutiva. Estamos en un cuerpo jerarquizado y cuanto más asciendes, la gente tiene más control de esas situaciones. Sí creo que debemos mejorar en que en los puestos donde se toman decisiones haya más mujeres. Aunque también es cierto que al haber entrado más tarde y representar un porcentaje menor, es lógico que haya menos mujeres en puestos de dirección.

P Hablemos de sus comienzos. Cuando entraron en el cuerpo, por ejemplo usted, Antonia, ¿cuántas policías había en la Policía Local de Palma?
ANTONIA BARCELÓ.– Exactamente no lo sé. La primera mujer entró creo en 1981 y yo entré en 1984. Podría haber unas diez.
P ¿Eran unos bichos raros?
ANTONIA BARCELÓ.– Sí, éramos rara avis, pero piense que han pasado muchos años. Recuerdo aquellos tiempos con cierta nostalgia porque éramos muy jóvenes. Los mandos eran unos señores muy mayores que tenían unas ideas diferentes. Yo vivía la presencia de mujeres en la Policía como algo muy normal, pero la Policía Local en aquellos años no estaba preparada para tener funcionarias y se notaba en pequeñas cosas. Por ejemplo, en los actos oficiales no sabían muy bien cómo encajar a la mujer. Llévabamos un uniforme distinto, con una gorra distinta, y en un desfile, pensaban que una mujer distorsionaba, y no te dejaban desfilar. Y en aquella época lo asumíamos como algo normal, ahora saldría en los periódicos.

P ¿Y en trabajos operativos? ¿Alguna vez le dijeron tú mejor no vengas porque puede haber algún problema?
ANTONIA BARCELÓ.–No, eso lo puedo decir alto y claro. Yo nunca he tenido ningún problema con ningún compañero, ni en la escala básica ni en la escala ejecutiva. Es más, la percepción que yo tengo es que a los compañeros hombres les gustaba trabajar conmigo.
SOFIA FERNÁNDEZ.– Yo empecé después. La mujer lleva treinta años en la Guardia Civil y cuando entré en la academia de Baeza ya llevaban tiempo. Es verdad que había un capitán mayor, que no sabía muy bien cómo tratarte o tenía miedo de decirte algo y se malentendiera. Pero luego, trabajando, nunca he tenido ningún problema. Es un cuerpo militar y hay mucho respeto. ¿Micromachismo? Bueno, recuerdo que en mi primer destino, en Torrevieja, coincidí con una compañera veterana que era de la primera promoción de mujeres en la Guardia Civil y no nos dejaban salir juntas de servicio.
JANKA JURKIEWICZ.– Yo entré en la novena promoción de la escala básica. Teníamos un módulo con habitaciones para mujeres en la academia de Ávila, separadas del resto. Pero no se notaba ninguna diferencia más. Era la novena promoción y estaba ya muy normalizado el hecho de que la mujer estuviera en la Policía. Luego podía haber comentarios sexistas de compañeros, pero como te los puedes encontrar en cualquier otro sitio. A la hora de trabajar nunca he tenido problemas con compañeros, que no quisieran ir con una mujer. En una única ocasión, durante un operativo en el que había que entrar en un poblado muy conflictivo, tenía que quedarse gente en la oficina para encargarse de los trámites burocráticos, y me hicieron quedarme. Yo tenía muchas ganas de acción y protesté, porque se trataba de una actitud paternalista. Pero ha sido la única vez en toda mi carrera profesional.

P ¿Tienen la sensación de que han tenido demostrar más que los hombres para llegar donde están?
JANKA JURKIEWICZ.– A mí siempre me ha gustado trabajar, así que no tengo esta percepción. No creo haber tenido que demostrar más que los hombres. Es una cuestión personal, he querido siempre hacer bien las cosas, pero no por una exigencia del entorno masculino.
SOFIA FERNÁNDEZ.– En la Guardia Civil tenemos que hacer una oposición, pasas el examen, te vas a la academia y te exigen lo mismo que a un hombre. Luego, en el día a día del trabajo, sí que puede ser que cuando llega un mando nuevo, puede ser que esté un poco más pendiente, que piense, en este puesto hay una mujer, vamos a ver cómo lo gestiona. Pero vivirlo directamente, no, no lo he percibido nunca así. También me considero una persona muy implicada, y nunca me han tenido que decir haz esto.
ANTONIA BARCELÓ.– Yo en este punto discrepo. No es una cuestión de estilo personal ni de la forma en que cada una interioriza la profesión. Cada una intenta dar lo mejor de sí misma. Yo también me considero trabajadora y me he esforzado mucho en formarme, y como consecuencia de ello tener criterio, que no siempre es una ventaja. Yo sí que he percibido en muchas ocasiones, no que nosotras tengamos que hacer más para demostrar nuestra valía, sino que a determinadas personas, por el hecho de ser hombres, se les supone.

P ¿Le da la sensación de que no están en igualdad de condiciones?
ANTONIA BARCELÓ.– Hay algunas virtudes que no se nos supone. Capacidad para organizar o capacidad para dirigir al personal, tomar decisiones en situaciones conflictivas o en momentos de crisis...

P ¿Alguna vez se ha encontrado con problemas para imponer su criterio ante subordinados varones por el hecho de ser mujer?
ANTONIA BARCELÓ.– No, no me atrevería a decir esto. Más bien al contrario.
SOFÍA FERNÁNDEZ.– No, cuando digo una cosa se hace. Esto es como todo, en cualquier trabajo siempre hay gente que cumple mejor o peor, pero no he percibido diferencias por el hecho de ser mujer.
JANKA JURKIEWICZ. –Yo tampoco. Quizá al tratarse de un cuerpo jerarquizado te encuentras la misma situación siendo hombre o mujer. Nunca he tenido problemas a la hora de dirigir un grupo por el hecho de ser mujer.

P Las tres trabajan en cuerpos que todavía son muy mayoritariamente masculinos. En las Policías Locales de Balears las mujeres representan un 8%. En Policía Nacional, un 14%. Guardia Civil, un 7%.
JANKA JURKIEWICZ.– Pero le voy a decir una cosa, en el conjunto de Europa están por debajo, al menos respecto a la Policía Nacional, incluidos los países nórdicos, que tradicionalmente han estado a la vanguardia de la igualdad. No es solo una cuestión española. Son trabajos que tradicionalmente han sido ejercidos por hombres. Estamos mejorando, pero son cosas que no cambian de la noche a la mañana.

P Y este porcentaje que es pequeño, cuando asciendes en la escala de mando resulta ínfimo.
JANKA JURKIEWICZ.– En la Policía Nacional donde hay más mujeres es en la escala básica y en la primera categoría de la ejecutiva, es decir, entre los inspectores. Porque se accede desde fuera tras hacer una carrera universitaria. Luego es verdad que baja mucho entre inspectores jefes y comisarias. Cuanto más arriba, la presencia de la mujer es menor. Ahí es donde se ha de mejorar. También hay que tener en cuenta que son etapas en las que las mujeres optamos por ser madres, y aunque se está trabajando mucho en el tema de la conciliación, tradicionalmente es la mujer la que frena su carrera profesional.

P ¿Es esta la causa por la que hay tan pocas mujeres en los puestos de mando, porque llega un momento en el que se ven obligadas a decidir entre tener hijos o ascender?
JANKA JURKIEWICZ.– Que la frena, eso es así. Aunque también frena a muchos hombres. Pero la mujer, por lo general, asciende más tarde, esperan a lo mejor a que los niños se hagan mayores. Además, en la Policía Nacional, cuando asciendes implica que puedes cambiar de lugar de residencia. Estás en Palma, asciendes y a lo mejor te tienes que ir a la península. Muchas veces no tomas ese paso, aunque es algo que también afecta a los hombres.
SOFÍA FERNÁNDEZ.– En la Guardia Civil pasa igual, en la escala de cabos y guardias es donde hay más mujeres. Después, a la hora de ascender, tienes que hacer un examen y marcharte unos meses a hacer el curso a Baeza, y un cambio de destino. En la Guardia Civil siempre que asciendes tienes un cambio de destino. Y es verdad que la gente se frena. Y si además estás pensando en tener un hijo o eres madre, te lo tienes que pensar mucho. Yo tengo compañeras guardias que prefieren no ascender porque están bien aquí , tienen hijos pequeños y no quieren marcharse.

P ¿Faltan políticas reales de conciliación?
SOFÍA FERNÁNDEZ.– Sí, hay mucho que mejorar, sobre todo en ayudas a la conciliación familiar. No quisiera centrarme en mi caso personal, pero es difícil. Ser madre, sin ser de aquí, sin tener nada de ayuda... Es complicado combinarlo con el trabajo, y más aún con el esfuerzo que supone ascender.

P Y por el contrario, ¿qué piensan que les aporta el hecho de ser mujeres en el trabajo policial? ¿Creen que tienen cualidades que no tengan los hombres?
–SOFÍA FERNÁNDEZ.– Paciencia (ríe).
–JANKA JURKIEWICZ.– Y diálogo. Creo que los hombres en líneas generales suelen ser más autoritarios  y nosotras tratamos de llevarnos a la gente a nuestro terreno.
ANTONIA BARCELÓ.– Yo creo que las mujeres somos más asertivas que los hombres. Anteponemos la negociación a la imposición, y en un momento dado somos más capaces de ponernos en el lugar del otro.

P ¿Creen que hacen falta más mujeres en los puestos de mando?
–Sí, claro (aquí contestan las tres). En esto estamos de acuerdo.
JANKA JURKIEWICZ.– Podemos aportar otra visión. Además aquí  no funciona el ordeno y mando. Todas nosotras, que estamos al mando de grupos, sabemos que no puedes actuar de una forma autoritaria porque la gente se quema  y tú necesitas que trabaje y que trabaje bien. Tienes que formar un buen equipo y que todos remen en la misma dirección. Para eso necesitas empatía, lo que no quita que la gente que trabaja contigo tiene que tener claro que al final las decisiones las toma el jefe, pero siempre buscando un poco el convencimiento.
ANTONIA BARCELÓ.– Estamos en una sociedad plural y esta diversidad se tiene que trasladar a las instituciones. La sensación que tengo al ser tan pocas es que todo lo que podrían aportar estas personas se pierde. Las mujeres, en instituciones tan dominadas por hombres, han aportado valores y estilos profesionales que son necesarios.

P ¿Y cómo ven el futuro de sus respectivos cuerpos? ¿Se está ampliando la presencia de la mujer?
JANKA JURKIEWICZ.– Este año se ha incrementado la entrada de mujeres en la Policía, tanto en la escala básica como en la ejecutiva. El año pasado se creó la Oficina Nacional de Igualdad en la Policía y se está trabajando en ese sentido, de darle más visibilidad a la mujer, y que esa visibilidad normalice la presencia de mujeres en la Policía. Si damos más visibilidad a la presencia de mujeres, habrá más mujeres que opten a esta profesión. Si una niña pequeña ve que hay mujeres policías, el día de mañana puede ser una opción que tome.
SOFÍA FERNÁNDEZ.– En la Guardia Civil, como este año se han ampliado plazas, hay bastantes más mujeres en la academia, pero no se ve más presencia en el Cuerpo. Seguimos siendo muy pocas.
JANKA JURKIEWICZ.– Yo sí he percibido un cambio en los últimos años. Antes las mujeres que entraban en la Policía estaba más en grupos de Policía Judicial, de investigación, de paisano, pero pocas en Seguridad Ciudadana. Y hoy en día cada vez hay más mujeres en Seguridad Ciudadana. Por ejemplo en las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) uno de los jefes es una inspectora.
ANTONIA BARCELÓ.– En Policía Local pasa un poco lo mismo. Últimamente se percibe más presencia de mujeres en unidades de seguridad ciudadana o en la Unitat Nocturna. Y por lo menos el ordenamiento jurídico ha evolucionado. En la última modificación de la ley autonómica se han incluido fórmulas para la discriminación positiva en los procesos selectivos. Ha habido gente que ha puesto el grito en el cielo porque eso atenta contra el principio de igualdad, pero no podemos olvidar que estas fórmulas se ajustan al principio de igualdad de la Constitución cuando se aplican a minorías que secularmente han estado en situación de desventaja. O sea, que sí que ha habido una cierta evolución. ¿Que va a ocurrir en el futuro?  No sé. También es cierto que queda mucho por hacer y mucho por legislar y mucho que pensar sobre la forma en que se puede conciliar esta profesión con el hecho de ser mujer.

P La sensación que me da es que en los tres cuerpos todo es muy mejorable.
–Sí, desde luego (asienten las tres).

P¿Por qué se hicieron policías o guardia civil?
ANTONIA BARCELÓ.– Por casualidad. Porque vi una convocatoria. Yo era deportista y dije, me voy a presentar. Pero no era algo que tuviera muy pensado.
SOFÍA FERNÁNDEZ.– Yo quería ser periodista o militar. En Oviedo no había facultad de Periodismo, me tenía que ir a Salamanca o a Madrid, y mi madre me dijo que no, que buscara algo por allí. Empecé Derecho, pero sin decir nada a la familia me presenté a las pruebas del Ejército. Me tenía que ir el lunes a Pamplona y se lo dije el sábado. Lloraron, pero me fui, aprobé y ya me quedé. Estuve unos años en el Ejército y la verdad es que estuve muy bien, pero notaba que quería estar más en la calle, más cerca de los ciudadanos. En el Ejército estás un poco en una burbuja. Por eso entré en la Guardia Civil, que es lo mejor que me ha podido pasar, aunque tengo la espinita de no haber hecho Periodismo.
JANKA JURKIEWICZ.– Recién acabada la carrera de Empresariales me pregunté: ¿Ahora qué hago?. ¿Me meto a ser contable en un despacho? A mí me gustaba la acción y coincidieron dos cosas: un amigo se estaba preparando la oposición para ser policía, y justo en esa época, año 92, anunciaban en la radio las oposiciones para policía nacional. Me pusieron en contacto con un inspector de la Policía de Vigo, fui a hablar con él, y me gustó. Era una opción que nunca me había planteado de joven, pero es una decisión que me alegro de haber tomado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook