Opinión

‘Vasco’, lo que huele mal es tu fútbol

Javier Aguirre, entrenador del Mallorca

Javier Aguirre, entrenador del Mallorca / EFE

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Vas a volver a la tierra que te acogió como periodista, que no es poco. Regresas a uno de tus puntos de partida, a una ciudad que te encanta, hasta el extremo de tener aquí un pisito. Nadie se lía con una hipoteca si no ama (y mucho) el lugar donde invierte.

Ya estás aquí (creo) y puede, incluso, que estés a punto de tomar posesión de tu nuevo cargo (perdona, los pijos, los modernos, le llaman ‘posición’). No conoces al presidente y dueño del Real Mallorca, el rico norteamericano Andy Kohlberg, ni tampoco a Alfonso Díaz, su CEO y mucho menos, nada, cero, al técnico Javier Aguirre y de los capitanes de tu nuevo empleador Antonio Raillo, Dani Rodríguez, Martín Valjent, Abdón Prats y Jaume Costa, lo desconoces todo.

Pero tienes la suerte (o no) de conocer, mucho y bien, a los medios de comunicación de la isla, a sus jefes, a sus periodistas y por descontado, hasta demasiado, a los redactores que se encargan de informar, diariamente, sobre tu querido ‘Mallorqueta’.

Hace años que cruzaste la calle y te instalaste e hiciste brillante carrera como DIRCOM en a otra acera. Ahora vienes de todo un equipazo, el ‘team’ Repsol Honda, cierto, en horas bajas, pero con un historial inigualable. Cambias la velocidad de las motos por la locura del fútbol, que, en eso, en vértigo, supera, por mucho, los 355 kilómetros por hora de MotoGP. Te lo digo yo, que conozco, y muy bien, los dos sectores.

Tu problema, amigo, y ventaja es que, como todos los DIRCOM que nacen siendo periodistas y, luego, se alejan (no diré que desprecian, no, no) las redacciones de los periódicos, es que conoces los dos mundos y, en teoría, te sería más fácil realizar tu trabajo. Pero…sí, siempre hay un ‘pero’ y grande, enorme, es que casi todos tus colegas de ‘posición’ olvidan rápidamente que, algún día, en algún tiempo, fueron periodistas. Cierto: el problema es que lo primero que hacen tus jefes, todos, es recordarte que “ya no eres periodista” y te enseñan a torearlos ¡cómo si tú no supieses cómo hacerlo! Así de bobos son, a veces, los jefes (supremos).

Tú sabes mejor que nadie (nunca has dejado de venir) que esta isla hace honor a su sobrenombre de ‘isla de la calma’, pero, por lo que hace referencia al fútbol, es tan caliente (cierto, de forma minimalista) como el resto de capitales de Primera División. Aquí y lo sabes, Rafa Nadal o Joan Mir, buen amigo tuyo, son tema aparte. Felices ellos, felices los que informan sobre ellos.

Pero el fútbol, amigo, es otra cosa. Cierto, aquí estamos en manos de extranjeros, de norteamericanos (el anterior dueño, muy, muy cuestionado por cosas feas, impresentables), pero nuestro corazón sigue siendo rojillo, como la sangre que bombea (dicen). Así que un puntito de pasión siempre está presente y a mucha honra.

Y, ahora, viene lo bueno, perdón, lo malo, no diré que lo horrible. Tu entrenador desde hoy, desde ¡ya!, tuvo un comportamiento políticamente incorrecto la otra noche, una vez concluido el Mallorca-Cádiz (séptimo empate en 14 jornadas, ya sabes que solo hemos ganado un partido y mejor no te cuento cómo), cuando tu amigo Sebastià Adrover, redactor de este diario, del que es imposible que dudes ¡imposible!, le preguntó lo mismo que tú le hubieses preguntado al entrenador de un equipo que ofrece muy malas sensaciones, pese a no estar es descenso.

Adrover le pidió si sentía que se la jugaba en el Mallorca-Alavés, del próximo domingo al mediodía. Y el ‘Vasco’, que no recibe lecciones de nadie y menos desde hace semanas que no tiene DIRCOM alguno que le asesore, se disparó. Dudó de la intención de Tià, que solo ejercía de periodista, como hacías tú en tu época de redactor de Deportes de este diario.

A Xavi Hernández cuando, el martes, le ganó al Oporto y se clasificó para octavos, la primera pregunta fue “¿se siente liberado?” y el tío la toreó con destreza: “No me siento liberado porque jamás he estado preso”. ‘¡Booom!, 15-0 y servicio para Xavi. Pero….pero el ‘Vasco’ se pasó de rosca. Feo. Dudó del amor de Tià por el ‘Mallorqueta’ y hasta pensó que no le respetaba. Enorme error. Y tú lo sabes mejor que nadie.

Parece mentira ¿verdad? que Aguirre, con más mili que Cascorro, se subiese a la parra y hasta acabase con un impresentable, indecente, innecesario y desafortunado: “Un poquito de por favor, tu pregunta huele mal”. No, ‘míster’, no, lo que huele mal, aunque lleve semanas sin estar en descenso (ese es su único mérito, grande, sí), es su fútbol, la situación del equipo y las escasas posibilidades de cambiar las sensaciones que transmite su idea, si es que la tiene.

Así que, querido Héctor Martín, nuevo DIRCOM del Real Mallorca, vas a entrar en tu nuevo despacho y te encontrarás una patata caliente sobre la mesa. Tu entrenador se ha puesto nervioso, muy nervioso. No sé si teme por su ‘posición’, pero si no es así, lo disimula muy mal. Es posible que el ‘Vasco’ piense que no nos necesita, allá él. Es cosa vuestra.

Bienvenido, bien regresado, a la isla, Héctor.