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Primera División

Real Mallorca-FC Barcelona: Una derrota aplaudida

La afición de Son Moix ovacionó al final del partido a los futbolistas del Mallorca pese a la derrota frente al Barcelona, en un encuentro en el que los bermellones cuajaron un gran papel pero en el que acusaron falta de puntería ante Ter Stegen

Muriqi saluda a aficionados al final del partido. Cati Cladera

La mayoría de aficionados del Mallorca presentes este sábado en Son Moix se fueron contentos a casa. Fastidiados, pero orgullosos del papel de su equipo en la derrota ante el Barcelona (0-1). Tras el pitido final, los seguidores bermellones aplaudieron a los futbolistas de Javier Aguirre, al entender que solo la falta de puntería impidió amarrar algún punto en la visita de los Xavi Hernández.

«Es verdad que demostramos una gran honradez profesional, teniendo en cuenta nuestras limitaciones», reconoció el de Ciudad de México tras el partido. El Mallorca hizo todo lo posible para como mínimo llevarse un punto ante el conjunto blaugrana, pero la calidad mundial de Robert Lewandowski y la falta de acierto ante la meta de Ter Stegen dictaron sentencia.

El guión del partido fue muy claro desde el inicio y no sorprendió ni a propios ni extraños. Defender y cerrar espacios, con las líneas muy juntas, esperando a recuperar el balón y salir rápido al contraataque. La presión arriba duraba pocos segundos, con la obligación de replegar rápidamente si no funcionaba. Esta fue la fórmula planteada por Aguirre para frenar el fútbol de posesión del Barcelona, y salvo el definitivo error que supuso el gol de Lewandowski, el resto le funcionó. Ter Stegen tuvo que intervenir más veces que Rajkovic, un síntoma de que algo se hizo bien. 

Antonio Sánchez, Maffeo, Baba o Galarreta salieron reforzados del encuentro. El mediocentro vasco, cuya lesión ya es parte de un mal sueño, tuvo una clarísima ocasión a la salida de un córner, pero con todo a favor la mandó a las nubes. 

Más tarde llegó el gol del delantero polaco del Barcelona, quien aprovechó una indecisión de Valjent para llegar, recortar y colocar. No le hizo falta más. A excepción de ese gol, el Mallorca no sufrió en exceso. Jaume Costa, que revivió lo sucedido el pasado dos de enero, se confió en vez de arrollar y desperdició una gran ocasión casi en el área pequeña.

Y en la segunda parte, se sintió más cómodo para llegar a los dominios del área blaugrana. Antonio probó suerte con un disparo cruzado que desvió Ter Stegen, Kang lo mismo tras llevarse un balón con una carambola dentro del área... Faltó tranquilidad para definir y el escenario pudo haber sido otro. Pero no lo fue y los puntos se esfumaron. 

«La derrota duele», reconoció Aguirre. Pero el aficionado bermellón se fue con la sensación de que el equipo sabe a lo que juega, que tiene mucho margen de mejora, sobre todo en ataque, y que tiene motivos para confiar en conseguir la permanencia de una manera menos sufrida que el curso anterior. 

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