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Minuto 91 | Cuando algo se empieza a torcer en el Mallorca

El empate en Mestalla cuando se saboreaba la victoria es un mal menor ante las consecuencias que pueden acarrear las graves acusaciones contra Robert Sarver

Un nervioso Luis García da instrucciones a sus jugadores, el sábado en Mestalla. Superdeporte

No ha sido un buen fin de semana para el Mallorca. De hecho ha sido pésimo. Y no solo por el increíble empate del equipo de Luis García en Mestalla cuando en otras circunstancias se hubiera dado por bueno. El mayor golpe sufrido en las últimas 48 horas se ha producido al otro lado del Atlántico con las graves acusaciones de racismo y acoso sexual al propietario de la entidad, Robert Sarver. «El informe de la NBA es monstruoso», afirma el periodista que destapó el escándalo. Si se demostraran las acusaciones, el magnate de Arizona será expulsado de la competición y deberá dejar la franquicia de los Phoenix Suns, finalista la última temporada.

¿Y qué pasará con el Mallorca? Esta es la gran pregunta que se hace la afición. Motivos para la intranquilidad hay de sobra. En primer lugar por lo que pueda decidir el propio Sarver. Centrado en su defensa, porque todo apunta que esto no ha hecho más que empezar, seguramente el Mallorca será la última de sus preocupaciones. Pero, aún en el supuesto de que decidiera seguir con su aventura en el fútbol español, habría que ver qué decide la Liga Profesional que preside Javier Tebas si se confirman las graves acusaciones contra Sarver. ¿Le dejarían seguir al frente de una entidad que participa en su organización? Son cuestiones que están sobre la mesa y que se despejarán más pronto que tarde. Lo que está claro es que la paz social que ha reinado en el Mallorca en el último lustro se tambalea. El norteamericano ha saneado un club que, además de poder presumir de que es de Primera, también lo puede hacer de que está saneado económicamente.

Tropezar en la misma piedra. Habría que buscar y rebuscar en las hemerotecas para encontrar un partido en el que un equipo no gana tras ir haciéndolo por dos goles de ventaja en el minuto 93. Pues eso es lo que le sucedió el sábado al Mallorca, a la hora de comer, por supuesto. Lo grave es que la semana anterior ocurrió lo mismo al encajar el gol que le costó la derrota en el último minuto y jugando contra uno menos toda la segunda parte. El Mallorca ha de aprender de estos errores. En Mestalla, por falta de experiencia. Probablemente Ángel no hubiera sido tan inocente como el joven Fer Niño. El tinerfeño se hubiera ido en dirección al córner y allí hubiese muerto el partido. El delantero mallorquín dio vida al Valencia al querer provocar una falta que el árbitro ni nadie vio y que fue el origen del gol del empate en la que, esta vez sí, fue la última jugada del partido. La lectura positiva es que, al igual que en Anoeta, el equipo compite y vende caro los puntos en juego.

Asier Garitano y la espantada de Borja Garcés. El jugador del Leganés lo tuvo claro. Prefirió ir a la boda de su hermano en Melilla antes que ponerse a disposición de su entrenador para el partido que jugó, y perdió, contra el Tenerife (1-2). El técnico y el club le denegaron el permiso. ¿El aspecto personal debe primar sobre el profesional? ¿Será justa una multa a Borja Garcés si se le aplica? ¿Se ha pasado Asier Garitano al decir que, mientras él sea el entrenador del Leganés, Borja Garcés no volverá a jugar? Una cuestión peliaguda. Lo único cierto es que el equipo madrileño está en posición de descenso a Segunda B.

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