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Diario de Mallorca

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La finalización de la obra del Defensora Sollerense costará otros 1,5 millones

El alcalde Carlos Simarro admite que el Consistorio dejará en manos de las ayudas externas la culminación del emblemático proyecto

Exterior del emblemático teatro Defensora de Sóller. | J.MORA

La próxima reanudación de las obras de rehabilitación del teatro Defensora Sollerense no supondrá, ni mucho menos, la culminación de un proyecto que empezó a gestarse hace dos décadas, en tanto que para que el teatro pueda estar operativo necesitará de una tercera y última fase de la que el ayuntamiento de Sóller todavía no tiene cuantificada al detalle ni previsión económica ni mucho menos temporal para llevarla a cabo.

La completa restauración del Defensora para que el público pueda estrenar el patio de butacas necesitará de una inversión que rondará los 1,5 millones de euros, una partida que se destinará íntegramente a financiar las instalaciones y acabados interiores del edificio. Así lo reconoció el alcalde de Sóller, Carlos Simarro, que admitió que el Consistorio dejará en manos de las ayudas externas la culminación del proyecto. El alcalde apuntó al Plan de Impulso en la Rehabilitación de Edificios Públicos (PIREP) como única vía a corto plazo para garantizar los recursos para finalizar la restauración del recinto cultural. Además, del Defensora, Sóller prevé presentar actuaciones para recuperar el edificio de Ses Escolàpies y el cine Fantasio.

En cuanto al teatro en sí, el alcalde señaló que el municipio empezará a trabajar para preparar el papeleo para concurrir al PIREP, un plan que se financia con recursos europeos. En clave más política, Simarro indicó también que el proyecto de rehabilitación del recinto escénico «ha sido mal gestado desde un principio», recordando que Sóller concurrió a unas ayudas concedidas a través del Proyecto Feder para financiar parte de la primera fase. Pero ese dinero se tuvo que devolver por incumplir las bases del proyecto europeo. Según explicó, el dinero fue concedido con la condición de que el edificio debía quedar totalmente acabado, cuando en realidad solo se ejecutó la primera fase de la obra.

Aparte de esta deficiencia, Carlos Simarro puso de manifiesto que dividir la restauración en varias fases «ha sido contraproducente por los incumplimientos contractuales que se produjeron al inicio que todavía ahora se están arrastrando».

A pesar de todos los problemas técnicos, administrativos y económicos, el alcalde aseguró que la restauración «seguirá adelante hasta su completa finalización», pese a dejarlo a costa de ayudas externas que en estos momentos no están ni pedidas ni mucho menos concedidas. En breve comenzarán los trabajos previstos en la segunda fase, que tienen un presupuesto de 600.000 euros. En la primera fase se invirtió medio millón.

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