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La exportación de patata de sa Pobla seguirá sin cambios a pesar del Brexit

Productores y Conselleria celebran el acuerdo

Mae de la Concha y  Fernando Fernández, junto a los exportadores de patata de la isla.

Mae de la Concha y Fernando Fernández, junto a los exportadores de patata de la isla.

Alivio y alegría a partes iguales. Con la campaña de exportación a la vuelta de la esquina, los exportadores de patata al Reino Unido pueden respirar tranquilos. Y es que se podrá continuar exportando igual que se hacía hasta ahora a pesar del Brexit. El Reino Unido ha respondido a la carta enviada a principios de mes por la consellera de Agricultura, Mae de la Concha. Así, la titular de Agricultura explicaba que debido al Brexit se establecía un cambio en la normativa que afectaba a la exportación.

El problema empezó con la clasificación de la patata como producto de alta prioridad, lo que exigía un certificado fitosanitario, una certificación documental, un control de identidad y una notificación previa a las empresas exportadoras de los países productores. Esto, puntualiza De la Concha, significaba declarar que no existía la globodera behrens y la globodera rostochiensis, dos especies de organismos nematodos que hay inherentemente en la tierra de Mallorca pero que siempre habían estado controladas para el consumo. «En la carta se explicó que la globodera es una bacteria que tiene el tratamiento adecuado y así se había reconocido por el Gobierno británico a día de hoy». Ante esta situación, el equipo de la Conselleria remitió una carta al ministro británico George Eustice en la que se solicitaba una moratoria de un año para no perder la cosecha de este año o que se cambiara la instrucción inicial para mantener las condiciones de exportación como hasta ahora. Al final, celebra la consellera, «el ministerio británico ha entendido nuestras razones y ha aceptado la mejor de las dos propuestas: seguir comercializando con las mismas condiciones». Son buenas noticias para el sector, añade, ya que la patata mallorquina supone un 70% del total que exporta España a Reino Unido y estaban en juego más de un centenar de puestos de trabajo que «se salvan» con este acuerdo ya que si no se hubiera podido continuar como hasta ahora hubiera sido un auténtico «desastre». Precisamente, dicho sector mueve un volumen de negocio de unos seis millones de euros anuales. «Ya se había hecho toda la plantación de la patata destinada al mercado británico. No se podía perder la cosecha», remarca la consellera, que recuerda que la relación comercial se remonta a 1927. De hecho, cada año viajan unas cinco mil toneladas de patata entre marzo y junio hacia Reino Unido.

Una de las opciones que se pedía era la posibilidad de modificar la instrucción sobre los certificados fitosanitarios, sustituyendo su redacción por otra en la que se especificaba que las parcelas en las que existían estos dos tipos de globodera seguían las normas marcadas por el Sistema Nacional de Control Regulador y, por lo tanto, eran seguras. Esto ha sido asumido por el departamento de Agricultura británico.

Con este acuerdo, los principales exportadores de patata al Reino Unido se han mostrado muy satisfechos ya que su preocupación era máxima debido a la importancia que supone el mercado británico para el sector. Así, Joan Company de Esplet SAT recuerda que se exportan unas cinco mil toneladas anuales, mientras que el resto de exportaciones de Balears se mueve entre las 15.000 y las 17.000 toneladas. «Hablamos de un volumen importante», admite Company, que incide que «el problema serio será que no podremos importar semilla de patata». También admite que habrá unos trámites de aduana y que el papeleo será importante. De todas formas, hay que esperar a empezar la campaña. «Lo debemos tocar con las manos. Empezaremos en tres semanas y primero hay que empezar a rodar».

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