01 de diciembre de 2014
01.12.2014
Reportaje

Pulgas, caminos cortados y estaciones degradadas ensombrecen la Vía Verde

SFM no asume el mantenimiento de la estación de Son Servera, gravemente afectada por actos vandálicos y con las farolas conectadas a la red municipal - No habilita varios accesos prometidos a vecinos de Artà para que puedan salir con sus coches

01.12.2014 | 07:46
Caminos cerrados y pulgas para ciclistas y caminantes entre Son Servera y Artà.

Los contorsionismos del letrero al revés

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  • "¡Esto es como leer desde las antípodas!", expresa sorprendido un usuario de la Vía al intentar leer por dónde va. Entre Son Servera y Artà, un letrero de dos metros del revés despista entre risas y ´mosqueo´ Lo más insólito se encuentra a escasos kilómetros de la estación de Son Servera, en dirección a Artà. Uno de los grandes paneles, colocados por SFM y la Conselleria para informar sobre la ruta, saber dónde se encuentra el caminante y ofrecer determinados datos de interés sobre la Vía Verde, está instalado al revés. "Esto parece como si se tuviera que leer desde las antípodas" exclama uno de los usuarios sin dar crédito a lo que estaba viendo. Otra familia, que cree que todo es normal, después de la sorpresa inicial, intentan conseguir algo en claro y, al unísono contorsionan sus cuellos mientras giran la cintura, tratando de leer algo. Tras ellos, una señora mayor que pasea tranquilamente, se detiene y contempla. Tras unos minutos parada frente al letrero sin moverse se marcha farfullando y maldiciendo a quien lo haya colocado. Quizás este sea el ejemplo más gráfico de las prisas por tener a punto el trazado entre Manacor y Artà (29 kilómetros) ante la visita de inauguración. Y eso que en octubre del año pasado el conseller Biel Company confirmó que la obra ya estaría inaugurada antes del verano de 2014. Eso, sí todavía queda una partida presupuestaria para aplicar al proyecto en 2015, aunque no incluya los desperfectos de las estaciones ni un plan de desparasitación.
Inaugurada hace una semana, a la flamante Vía Verde promocionada como alternativa al frustrado tren del Llevant por el Govern y Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM, propietaria de la senda por donde transcurría las antiguas traviesas), le van asaltando los problemas. Desde los más evidentes: la gran cantidad de árboles moribundos en muchas partes del recorrido, la total degradación de la estación de trenes de Son Servera (asaltada de manera vandálica hace meses y que sigue igual) y a la falta de finalización de la de Artà, por la cual su alcalde Tolo Gili se negó a acompañar a José Ramón Bauzá y Biel Company el pasado domingo. A todo ello, decíamos, hay que añadir la plaga de pulgas detectada en las proximidades de la localidad artanenca, que deja desde hace días a caminantes y ciclistas con las piernas hinchadas, y no precisamente del ejercicio.

Y es que el tramo que va desde la rotonda del yacimiento prehistórico de Ses Païsses hasta el cementerio, conocido ya por los vecinos como el pipi can, se ha convertido debido a la cercanía con el pueblo, en ruta habitual de los usuarios que sacan el perro de paseo para hacer sus necesidades. Un hecho que está provocando la presencia de pulgas en la zona, al tiempo que las airadas quejas de los usuarios que eligen la Vía Verde para caminar.

Para completar los males, junto a la carretera de Ses Païsses se encuentran un conjunto de edificaciones contiguas a la Vía Verde, a las que SFM les había prometido un camino alternativo para poder acceder con sus vehículos una vez finalizaran las obras. Pero ese camino no se ha abierto, con lo que solo les queda un pequeño acceso que sirve de entrada y salida al mismo tiempo, lo que les obliga a salir con el coche marcha atrás hasta 300 metros (no hay posibilidad de girar), hasta la carretera principal. Y así día tras día.

Un año en estado lamentable

En Son Servera, la estación sigue en el deplorable estado en que la dejaron unos vándalos, con pintadas y puertas y mobiliario roto. Publicada la noticia en este periódico hace ya más de un año, ni SFM ni la conselleria de Movilidad y Medio Ambiente ha tocado nada; lo que supone incluso un problema de seguridad pública, al ser accesible para cualquier ciudadano.


Pese a las protestas vecinales y municipales, la estación de Son Servera sigue presentando este aspecto. BIEL CAPÓ

La situación de abandono es tal que, según explica el alcalde serverí Antoni Servera, operarios del Ayuntamiento tuvieron que limpiar las salidas de evacuación de aguas pluviales de la estación, taponadas por hojas de los arboles, para evitar males mayores. El consistorio, añade Servera, también ha tenido que conectar las farolas del recinto al alumbrado del pueblo para poder mantener la zona iluminada.

En junio el Consistorio también solicitó en vano que se talara la palmera que hay entre los dos edificios de la estación, notablemente afectada por el picudo rojo. Pero pasado el verano ahí está, sin talar y con un riesgo claro de caerse y afectar a los usuarios que transiten por la Vía. Servera solicita que los inmuebles se cedan a la corporación municipal, al menos el uso del edificio principal, a cambio de realizar el mantenimiento de la zona.


Caminos cerrados y pulgas para ciclistas y caminantes entre Son Servera y Artà. BIEL CAPÓ
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