Las calles a los almirantes Churruca, Cervera y Gravina dejan de ser franquistas

La Comisión de Memoria Democrática las elimina del censo oficial, al igual que la vía dedicada a Gabriel Rabassa Oliver, y recomienda la contextualización en el callejero de los nombres Brunete, Toledo, Alfambra y Castillo de Olite

Las placas de los almirantes se volvieron a colocar tras las críticas por su sustitución.

Las placas de los almirantes se volvieron a colocar tras las críticas por su sustitución. / M. Mielniezuk

Montse Terrasa

Montse Terrasa

La Comisión Técnica de Memoria Democrática del Govern ha eliminado del censo de simbología franquista las calles en honor a los almirantes Cervera, Churruca y Gravina. También se retira del listado la calle dedicada a Gabriel Rabassa Oliver. Además, el comité de expertos que ha revisado el documento propone al Ayuntamiento contextualizar los nombres de Brunete, Toledo, Olite y Alfambra.

La Comisión, integrada en la conselleria de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática del Govern, ha atendido la petición formulada meses atrás por el ayuntamiento de Palma que, tras la polémica que había generado el cambio del nomenclátor de la ciudad, pidió revisar el censo de calles de Palma consideradas franquistas. Ayer, tras analizar el estudio realizado por un grupo de historiadores, anunció que retiraba de este listado las de los militares Cervera, Churruca y Gravina ya que entendía que «en estos tres casos el nombre de la calle se refiere a los almirantes en cuestión y no a los destructores franquistas que llevaron su nombre a lo largo del siglo XX».

La Comisión también consideró que «es muy clara la utilización del nombre de estos personajes históricos en la visión franquista de la Historia, pero que, pasado el tiempo, se ha ido desvaneciendo la vinculación que trató de establecer el franquismo con figuras relevantes de la historia de España para justificar su concepto de «reconquista» o «cruzada», argumento que defendían los autores del primer censo, Bartomeu Garí, Marçal Isern y Manel Suárez.

El alcalde de Palma, José Hila, paralizó el pasado mes de marzo el cambio de los nombres de doce calles que figuraban en el censo de simbología franquista, después de las «dudas» que surgieron por esta medida. Él mismo sufrió ataques en redes sociales (fue insultado por el escritor Pérez-Reverte) y las críticas de la oposición, principalmente por el caso de los almirantes. Semanas después, pidió la revisión del censo.

Además de las calles dedicadas a Churruca, Gravina y Cervera, la Comisión de Memoria también decidió ayer retirar del censo franquista la calle Gabriel Rabassa Oliver, sobre la que recomendó hacer una contextualización. En este punto, los expertos que han revisado el listado han tenido en cuenta que Rabassa fue «un maestro y promotor cultural, reconocido por sus aportaciones al mundo de la cultura en Mallorca», además de ser impulsor del Estudi General Lul·lià, fundador del Museu Marítim y de la Associació d’Amics dels Molins y premio Ramón Llull a título póstumo. Los expertos consideran que debe explicitarse que son estos reconocimientos los que justifican una calle a su nombre, «para dejar fuera de dudas, actuales y futuras, que la dedicatoria no tiene nada que ver con la vinculación de Rabassa a las organizaciones relacionadas con la dictadura». Por ello, proponen que la placa de la calle, inaugurada en 2009, añada el motivo por el cual se colocó en su momento.

Cuestión de horas | Las placas en honor a los cartógrafos duraron poco tiempo

El ayuntamiento de Palma llegó a cambiar las placas de la plaza y las calles dedicadas a los almirantes Churruca, Cervera y Gravina, pero fue una decisión que se revocó a las pocas horas, después de que el alcalde diera orden de paralizar los cambios tras la polémica surgida y las críticas ciudadanas y políticas. En el caso de estas vías, Cort decidió reponer las placas originales, por lo que los nombres de los cartógrafos Mateu Pruners, Angelí Dulcert y Pere Rossell duraron poco tiempo.

La calle a Joan March fue la primera en ser eliminada.

La calle a Joan March fue la primera en ser eliminada. / B. Ramon

El Govern da ideas para eliminar la vinculación con el franquismo

El Govern mantiene dentro del censo de simbología franquista las calles Brunete, pasaje del Castell d’Olite, Alfambra y Toledo al certificar que recibieron sus nombres en recuerdo de determinados hechos de guerra, pero sugiere una contextualización para eliminar la vinculación con el franquismo.

El grupo de historiadores que ha revisado el censo está de acuerdo en que estas calles rinden homenaje al asedio del Alcázar de Toledo (1936), a la Batalla de Brunete (1937), a la Batalla de Alfambra (1938) o a la expedición a Cartagena (1939).

Por ello, la Comisión recomienda a Cort que contextualice estos nombres, si quiere mantenerlos en el callejero de Palma, «para eliminar de manera definitiva cualquier vinculación con el franquismo». Y propone que pasen a llamarse Vila de Brunete, Passatge Palau Reial d’Olite, Vila d’Alfambra y Ciutat de Toledo.