15 de febrero de 2020
15.02.2020

Grip Face, el grafitero multado con 600 euros por plasmar su arte en Palma

Cort sanciona con 600 euros al artista urbano reconocido internacionalmente por realizar una intervención en el Eixample

15.02.2020 | 02:45

En otros países le pagan para que mejore el espacio público con sus características intervenciones artísticas y en Palma le acaban de multar por eso mismo. Grip Face no da crédito. El artista urbano nacido en Ciutat y reconocido a nivel internacional ha recibido esta semana una sanción de 600 euros por su dibujo en una puerta tapiada del Eixample, en la calle Pablo Iglesias. El denunciante es el Ayuntamiento, que la pasada legislatura le contrató para hacer un mural en el aparcamiento de Marquès de la Sènia y le escogió en el primer concurso público convocado por el consistorio para impulsar el arte urbano.

"Llevaba dos años sin realizar ninguna intervención en Palma, porque he estado con proyectos en varios países, y tenía ganas de volver a mi ciudad natal y hacer algo", afirma. "Mi único propósito era mejorar el espacio público y conectarlo con la ciudadanía", añade sobre la pared "repleta de pintadas y mal cuidada" que Grip eligió "con el respaldo vecinal". "Siempre busco un lugar que esté degradado y donde mi actuación suponga un beneficio". Cuando vino a Mallorca por Navidad, vio la puerta tapiada, le gustó y, antes de ponerse manos a la obra, hizo "un estudio de color para que los registros de saturación fuesen los mismos que el resto del edificio y no hubiese una invasión visual", tal como especifica.

Con el espacio documentado, el estudio de color y el boceto, se puso a trabajar a plena luz del día. "La primera jornada fue tranquila y los vecinos estaban encantados, pero al día siguiente vinieron dos policías y me pidieron los datos. Les mostré la foto de cómo estaba antes la pared, pero les dio igual", critica el reconocido artista. Lo que menos le duele es el dinero, pese a que le han puesto 600 euros de multa, pero le fastidia mucho "la hipocresía de los gobernantes, que se llenaban la boca con el arte urbano y, a la hora de la verdad, no les importa nada".

Grip Face lamenta que, "con esta forma de actuar inquisitorial, Palma solo tendrá pintadas que no mejoran el espacio", debido a que los artistas no querán dejar su impronta por temor a recibir una sanción como la suya. Recurrirá la denuncia. "En ningún país en los que he realizado proyectos, ya sean comisionados o por cuenta propia, he recibido una multa o rechazo. Y es sorprendente que me sienta menos apoyado en mi propia ciudad que en el resto del mundo", dice decepcionado.

Mientras tanto, en un edificio del Eixample se exhibe una de sus últimas intervenciones, dentro del proyecto Mask of millennial generation, que se expondrá en Corea del Sur y donde se habla de "todo el peso que ha caído sobre la generación millennial, en crisis económica y existencial". Palma no necesita acudir a una galería de arte para ver sus obras, pero Grip Face se lo pensará cada vez más antes de elegir un muro.

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