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Análisis

Palma tiene un alcalde a medias

José Hila toma posesión y firma su cese al frente de Cort en el mismo acto, triunfará si hace lo contrario de su último mandato

Solo le quedan cincuenta días de gracia y un máximo de 729 de alcalde.

Solo le quedan cincuenta días de gracia y un máximo de 729 de alcalde. Manu Mielniezuk

Hoy no es un día feliz para Palma. El PSOE del aparato o el aparato del PSOE ha colocado temporalmente un subalterno al frente de Cort, y una banderita roja en el mapa de las urbes que han virado de bipartidismo. La octava ciudad del Estado tiene que conformarse con un alcalde a medias. José Hila tomó posesión y firmó su cese como alcalde en el mismo acto. Por escrito, por si acaso. Quién se fiaría de los socialistas a 729 días de plazo.

Las prisas atenazan a Hila. Anunció sin dilación que "hoy ha comenzado el cambio", porque un alcalde demediado limita su bienvenida a cincuenta días de gracia en lugar de los cien habituales. En realidad, cuesta otorgarle un solo día de venia a quien lleva tres mil en la institución. Asumiendo la confesión de incuria periodística, no recuerdo una sola acción o declaración memorable del nuevo titular de Cort durante estos ocho años de concejal, que ya es casta.

En la clausura de la semana aciaga en que Palma dejó de ser ducado, Hila vivió ayer más emociones que durante su larga estadía de concejal de pago. Su ascenso a medias consagra al político dócil y agazapado, en las antípodas de candidatas con personalidad como Manuela Carmena o Ada Colau. Su única posibilidad de éxito consistirá en hacer lo contrario que en los último ocho años, incluidos cuatro de mandato en Cort junto a Aina Calvo.

La única alegría de la semicoronación de Hila se la lleva el PP, porque el acto de ayer abofetea de nuevo la prepotencia que ha hundido a Bauzá, la figura más odiada entre los populares. En Cort volvió a demostrarse que el president ha sido derrotado por nadie, ni siquiera se conoce la identidad de su sucesor. Se trataba de desalojarlo, no de sustituirlo. Sin embargo, el "cambio" que pregonan se logró a pesar de los socialistas, inertes así en Palma como en la comunidad.

De hecho, Hila es el alcalde del peor PSOE, en varios sentidos. Los socialistas llegaron a tener 14 de 27 concejales en Cort con Ramon Aguiló. La candidatura de Calvo/Hila se quedó en once de 29 pese a la indudable ilusión generada por la alcaldesa en 2007. Tras un mandato de Calvo/Hila, solo sobrevivieron nueve regidores en 2011. Con Hila al frente en solitario, y la ventaja impagable de la cacicada de Bauzá contra Isern, el PSOE bajó a seis. Tres menos que Margarita Durán, una candidata de pesadilla.

Hila ha reducido el número de concejales del PSOE en Cort a la mitad, por tanto le corresponde media alcaldía. Por fortuna, no podrá comportarse como si fuera un jerarca socialista, salvo que disimule con la misma eficacia que en los últimos ocho años. Preside el consistorio bajo vigilancia de Més o Som. El criterio temporal de reparto de la alcaldía resulta tan arbitrario que pudo innovarse repartiendo geográficamernte la mitad de Palma para Hila, y el resto para Antoni Noguera. O por días pares e impares. O según la letra inicial de los apellidos de los palmesanos, indignos de tener un alcalde con todas las consecuencias.

Hay diferencias ideológicas sutiles y textiles entre PSOE, Més y Som. Por si alguien necesita distinguirlos, Hila es el que se pone la camisa por dentro de los vaqueros como Pedro Sánchez. Noguera la lleva por fuera, pero con cuello. Miquel Comas viste por supuesto cuello mao o payés, con abotonadura en presilla y manga corta. A partir de aquí se disparan las incógnitas. ¿Respetarán el regalo del Palacio de Congresos o lo mantendrán en barbecho otros cuatro años como ya hizo Hila?, ¿Palma seguirá siendo la cuarta ciudad más sucia del Estado, mejor no imaginar a las tres primeras?, ¿la Policía Local atenderá alguna denuncia por ruidos o seguirá al servicio de la mafia del sector? La pregunta del carril-bici es demasiado fácil.

En Cort, el PSOE le ha tomado el pelo a Més y Som bajo la ficción de que "los cargos no son lo importante". Por eso se los quedan los socialistas. El reparto sugerido por las urnas daba Palma a Més, Mallorca a Podemos y un Govern multicolor con presidencia del PSOE. Pero el bipartidismo, ya se sabe.

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