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Entrevista

"Cualquier mujer puede ser una víctima de la violencia de género"

Maria Pla Morales fue la imagen de la campaña en 2008 y ahora en 2014. PERE ANTONI RAMIS

Con 22 años prestó su imagen a la campaña contra la violencia de género de la Policía Local de Palma. Un hombre cegaba a una mujer con sus manos, como si fuera una venda. Maria Pla Morales vuelve ahora a dar la cara, aunque salga de espaldas, por la causa. Tiene 28 años. La imagen de una mujer agarrando el globo terráqueo es liberadora. Cort se sumó a la carta de compromisos contra la violencia de género que hasta este año ha sido exclusiva de la Policía Local.

Esta mujer nacida en Palma es trabajadora social. Actualmente desempeña su labor en la Creu Roja de Manacor. Los recortes la han dejado sola prácticamente en una unidad que día a día está más saturada. Es en lugares como el que trabaja ella donde titulares como este, "El 34 por ciento de la sociedad española está en riesgo de exclusión social", tienen cara, nombre y apellidos.

"El 70% de las personas que han acudido a pedir ayuda a la Creu Roja este año son españoles, sobre todo mujeres y muchos jóvenes. La situación es escalofriante", se lamenta la trabajadora social.

Esta semana, el pasado 25 de noviembre, fue el Día Internacional contra la Violencia de Género. Maria conoce bien el tema. Ha trabajado, y lo sigue haciendo, con personas maltratadas. Lanza un aviso: "Cualquier mujer puede ser una víctima de la violencia machista". Por ello, apuesta por "campañas de información, de sensibilización". Cree en ellas. Las cifras la podrían desmentir.

El 35% de las mujeres y las niñas sufren alguna forma de violencia física o sexual a lo largo de sus vidas. En algunos países esta cifra asciende al 70%. Más de 30 millones de niñas menores de 15 años están en peligro de ser sometidas a la mutilación genital femenina. Más de 130 millones de niñas y mujeres ya están mutiladas. En el mundo, en la actualidad, más de 700 millones de mujeres se casaron cuando eran niñas, de las cuales 250 millones eran menores de 15 años. Las niñas que contraen matrimonio antes de cumplir los 18 tienen menos probabilidades de terminar su educación y más de sufrir violencia doméstica y complicaciones en el parto. Las consecuencias de la violencia de género perduran generaciones. En Balears, este año, tres mujeres han sido asesinadas por sus parejas.

-¿Qué le llevó a prestar su imagen en la campaña de la Policía Local y a repetir seis años después?

-Un familiar de la Policía Local me comentó que estaban preparando esta campaña, a mí me interesa el tema desde siempre porque he sido sensible a la violencia hacia las mujeres, y me ofrecí. Se hicieron pruebas y me eligieron a mí. Seis años después me han vuelto a pedir que participe, pero esta ocasión la campaña es en positivo: la mujer no como víctima, sino que se trata de reforzar su empoderamiento. Cualquier mujer puede identificarse porque cualquiera de nosotras puede ser una víctima.

El cartel que protagonizó en 2008

-¿Por qué tuvo esa mayor "sensibilidad" hacia el tema, lo vivió de cerca?

-Había trabajado con mujeres que sí eran víctimas, pero en el día a día de cualquier mujer te encuentras con situaciones de discriminación, en el trabajo, en la calle, en el lenguaje. He conocido casos de maltrato psicológico en el que las víctimas ni se dan cuenta.

-Las campañas son de la Policía Local, un cuerpo donde abundan los hombres. ¿Hay mayor sensibilización hacia los temas de violencia de género en este colectivo?

-Se está modificando y se trabaja por la igualdad, se intenta que los textos sean neutrales, por ejemplo. El sistema patriarcal se está deconstruyendo. Existen cada vez más hombres que están por la igualdad.

-¿La sociedad mallorquina es machista?

-Aún hay muchos rasgos patriarcales y de micromachismo. A la sociedad le faltan valores como la educación, el respeto y que se de más visibilidad a los problemas de violencia contra la mujer, por ejemplo, en los medios de comunicación.

-¿Quiénes son los principales enemigos de la víctima?

-Su propio maltratador y después la desconfianza, porque una víctima necesita sentir que la apoyan, que la ayudan.

El cartel de este año

-¿Hay mujeres maltratadoras?

-Sí, y se habla poco de ello. Con la crisis están aumentando los casos de violencia psicológica en la que les culpabilizan de no traer comida, ni dinero. Hay muchos hombres deprimidos por ello. Ellos callan porque la construcción de su masculinidad no les permite denunciar, sienten vergüenza. Tienen miedo. El ciclo es parecido, el maltratador pide perdón y la víctima vuelve a dar otra oportunidad.

-"Nada humano me es ajeno". Usted ha trabajado en más campos de los servicios sociales, y ahora en Creu Roja. ¿Exactamente cuál es su labor?

-Trabajo en un departamento que es como si fuera de atención primaria, y en él veo todo tipo de casos: violencia de género, maltrato a personas mayores, personas sin medios de ningún tipo. También me encargo de la zona de Levante de la Creu Roja del sistema de teleasistencia a las mujeres maltratadas. Estas últimas semanas mi departamento está abarrotado. Se han acabado las ayudas, viene la Navidad, están más deprimidos, se sienten muy solos. Necesitan ayuda, mucho apoyo.

-¿Cuál es el perfil?

-Personas de 40 a 60 años que ya no pueden optar a trabajo por la edad y que ya no tienen ayudas. Después, en Manacor hay muchas mujeres con estudios superiores que solo pueden optar a trabajos de cuidar a personas mayores: les pagan salarios abusivos, se aprovechan, no las contratan. Hay muchos casos de maltrato a personas mayores porque sus pensiones son pequeñas y sus hijos no tienen trabajo y les piden más. La crisis está generando situaciones de alto riesgo.

-¿Su departamento ha sufrido recortes?

-Sí, éramos dos trabajadoras sociales y ahora estoy sola, con un administrativo, otra persona a media jornada. Este gobierno se está equivocando. Deja desamparados a la sociedad, y las entidades civiles y religiosas no dan a basto.

-¿El cambio llegará con Podemos?

-[Risas] Soy neutral pero se necesita un cambio porque no es posible, solo por citar un caso, que los niños no puedan comer, ni ir a la escuela. Los civiles están haciendo la asistencia que debería hacer el Estado.

-¿La sociedad mallorquina es solidaria?

-Sí, pero tienen muchos prejuicios contra el inmigrante. Piensan que solo les damos ayuda a ellos.

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