15 de junio de 2018
15.06.2018
Tribuna

¿Tópicos? No, realidades

15.06.2018 | 02:45
¿Tópicos? No, realidades
Los tópicos, esas frases hechas que frecuentamos y aceptamos sin cuestionarlas, abundan en nuestra sociedad. Los amantes de los tópicos lo saben y por ello los coleccionan y divulgan volviendo reiteradamente a esos lugares comunes como si fueran de última novedad. Da igual si el enunciado del tópico se ajusta o no a la realidad. Da igual si las estadísticas y la información procedente de fuentes fiables y contrastadas corroboran o no el tópico. Lo único importante es la idea que subyace de ellos y su vinculación con los intereses particulares, sectoriales o político-ideológicos de cada cual. Para algunos, lejos de centrarse una estrategia en positivo, es más sencillo generar un titular que pudiera devenir en un mantra sencillo y asimilable que, por repetición, se intente convertir en verdad absoluta que abone sus intereses.

Inspirarse en los tópicos puede ser una forma de empezar a pensar, pero en la FEHM, tenemos claro que jamás ayudan a tomar las mejores decisiones. Así que dispuestos como estamos a poner sobre la mesa propuestas concretas o diferenciales que mejoren la contribución de la industria turística, en general, y la hotelera, en particular, al bienestar y a la prosperidad de la sociedad balear llevamos tiempo alejados de este recurso. No resulta fácil, más cuando los tópicos ocupan tiempo en reuniones y actos públicos, una cantidad ingente de papel y una cantidad desmesurada de comunicaciones en redes sociales. Sin embargo, por suerte, en la sociedad del conocimiento y la información en que vivimos es cada vez más fácil rebatirlos. Y es que la realidad siempre afea el tópico. Como muestra un botón.

Suele ser motivo de titular que las actividades de la cadena turística de valor sufran un estancamiento o retroceso de la facturación cuando la afluencia de visitantes extranjeros se estanca en Balears (0,6%) o cae en Mallorca (-0,3%) como ha ocurrido en los primeros cuatro meses de este año. Esto es efectivamente así, pues hay que recordar que los ingresos en la mayoría de nuestro tejido productivo avanzan todavía a día de hoy por volumen, aunque los esfuerzos que realizamos desde las empresas integradas en la FEHM van en la dirección de crecer en valor. Esta tendencia se ha afianzado gracias a las inversiones realizadas en la planta hotelera estos últimos años, habiendo invertido más de 1.700 millones de euros en la mejora del producto. Es obvio que esta inversión ha redundado en un cambio del perfil del cliente, actualmente con un mayor poder adquisitivo.

Lo que no se puede aceptar es que se culpe al sector hotelero de las dinámicas de otros sectores, apelando al tópico de que el sector hotelero capta una parte de la renta disponible de los turistas en detrimento de otros sectores u otras formas de alojamiento. De hecho, el balance de este cuatrimestre en la hostelería no es muy diferente al del resto de sectores: aunque el número de viajeros internacionales alojados en hoteles ha aumentado, la reducción de la estancia media un 2,7% ha rebajado el grado de ocupación de la planta abierta en 5,4 puntos porcentuales respecto del mismo periodo del año anterior, teniendo en cuenta que este cuatrimestre ha habido más planta hotelera abierta. Este hecho ha acortado el efecto que la subida de precios (4,6%) ha tenido en este mismo periodo sobre la rentabilidad o los ingresos por habitación (1,5%), de la misma forma que a nivel regional se ha difuminado el aumento del gasto turístico por turista y día (6,3%) sobre las magnitudes de gasto total (4,1%).

La lástima es que los datos de gasto turístico ya no permiten identificar qué parte de este gasto es en el destino ni tener en cuenta la partida de gasto (alojamiento, transporte, comercio, restauración...) y, por tanto, no se puede ir más allá en este análisis. En cualquier caso, los datos generales de afiliación de trabajadores y empresas, considerados buenas aproximaciones de la actividad de estos sectores, no corroboran, en ningún caso, una tendencia a la baja. Concretamente, el incremento del empleo se ha confirmado en las ramas del comercio (2,3%) –si bien en mayor medida en el comercio al por mayor (3,5%) que al detalle (1,9%)–, en las actividades de ocio (3,2%) y en la restauración (4,3%). Es más, la restauración ha conseguido remontar el descenso registrado en el primer cuatrimestre del pasado ejercicio en lo que a empresas afiliadas se refiere (7,4%, vs -2,4%, 2017). Un comportamiento que se ha reproducido –aunque con menor intensidad– en el caso del comercio (2,2%, vs -1,5%, 2017), un sector que ha conseguido además mantener la pauta de ascenso de las compras al detalle (2,1% vs 2%, 1r. cuatrimestre, 2017).

Desmontado el tópico, con estos datos objetivos y contrastables, solo queda recordar que en un escenario de creciente competencia y de cambio disruptivo como el actual, es siempre más rentable, sectorial y socialmente, orientar los esfuerzos a la colaboración más que al enfrentamiento, al valor más que al volumen y , desde la unidad, perseguir cualquier forma de competencia desleal que se detecte en los eslabones de la cadena de valor turística, tanto si se trata de manteros en el caso del comercio como si se trata de oferta de alojamiento fuera de mercado –cuyo uso, por cierto, se ha incrementado en estos primeros cuatro meses bajo la fórmula de vivienda en propiedad (16,5%) o de viviendas de amigos o familiares (9,4%)–. Sólo así, con espíritu y políticas cooperativas, acertaremos en las decisiones y contribuiremos a generar un mayor bienestar.

* Presidenta de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca

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