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Diario de Mallorca

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Antonio Tarabini

Entrebancs

Antonio Tarabini

¿Es posible una alternativa a los populares?

El objetivo de estas líneas es hacer una breve reflexión acerca del papel que debería jugar la oposición (sus diversos partidos) si pretende ser una alternativa real y electoral al PP. Me voy a limitar al ámbito estatal donde siguen gobernando los populares, aunque sea en minoría después del fracaso de convenir una mayoría alternativa al PP. No voy a referirme explícitamente a los ámbitos de poder autonómico ni municipal, donde la realidad política es mucho más diversa y plural, con áreas muy significativas de gobiernos autodefinidos de izquierda, sin obviar el peso relevante de los partidos nacionalistas en Catalunya y País Vasco.

El título de estas líneas puede parecer un tanto ambiguo, especialmente porque ni el presente electoral (ni el medio plazo) se me antoja muy halagüeño para la izquierda en nuestro contexto estratégico europeo, incluidos países con tradición de gobiernos de talante progresista. En la Europa del Sur la experiencia griega del gobierno de Tsipras, condicionado por la Troika, no parece resultar excesivamente satisfactoria. El partido socialista francés lo tiene crudo. En Italia el PDI, donde se ubica parte relevante de la izquierda italiana, corre el riesgo de rasgarse en dos. La excepción parece ser Portugal con una mayoría parlamentaria plural y diversa, donde gobierna el socialista Antonio Costa, a pesar de las "presiones" de la UE está aplicando reformas estructurales con relativo éxito y con escasos recortes. Y en España,¿qué? En mi anterior artículo, Rajoy, la oposición y viceversa, quedaron definidas las fortalezas y debilidades del gobierno de Rajoy también las de los socialistas. Se quedó en el tintero Podemos, cuyo análisis puede ser más acertado ahora una vez celebrado su Congreso

Aunque soy consciente de que mi consideración provocará iras entre tirios y troyanos, pienso y creo que una alternativa real a los populares de Rajoy sólo es posible, de momento y probablemente a medio plazo, si se alcanza una mayoría parlamentaria de PSOE y Podemos, contando si cabe con la abstención de algún otro partido. Los socialistas deberían tener claro la imposibilidad numérica e ideológica de gobernar con C´s, así como no caer en la tentación de un gran pacto PP/PSOE o de hacer de muleta a los populares. La posibilidad de un pacto estratégico con Podemos no será fácil. Las reticencias entre unos y otros son reales, en el seno de Podemos y del PSOE. Entre los socialistas sigue vivo el grave desencuentro con el voto negativo a la Investidura de Pedro Sánchez, sin negar también una desconfianza menos coyuntural de algunos próceres y barones (¡algunos de ellos gobiernan en su autonomía gracias a Podemos!). Tales reticencias y desconfianzas se han acrecentado por la victoria de Pablo Iglesias. Podemos ya ha reestructurado sus áreas de poder interno y externo, con cambios relevantes (¡no sólo estéticos!) que pueden dificultar (al menos inicialmente) un clima de acuerdo y buen rollo. Queda por ver qué profundidad y calado van a tener tales cambios en su estrategia y talante.

Iglesias y la corriente que lidera ganaron en Vistalegre 2 con un 60% de votos. El derrotado Errejón, con un nada despreciable tercio de los votos, representa una línea estratégica mucho más abierta y plural. Los vencedores defienden una concepción de una izquierda vanguardista que ellos pretenden representar en "el salto a La Moncloa". Les cuesta admitir una izquierda plural. Siguiendo tal lógica, el PSOE es un adversario a superar en su labor de convertirse en la única y principal referencia de la izquierda. Para Iglesias, siguiendo a Anguita, el sorpasso electoral es básico en su proceso de conquista del poder. A lo sumo el PSOE es un mero compañero de viaje. Su estrategia es la calle (sic) y su acción en las instituciones democráticas (léase Parlamento) tiene un valor secundario. Está por ver cual será su coste electoral, así como su voluntad y capacidad real de acuerdo con el PSOE. A los socialistas les costará recuperar la confianza y la credibilidad, enzarzados en batallas para la elección de su secretario. De momento, confusión, a la espera de su Congreso; mientras, su grupo parlamentario hace lo que puede (?) para no trasmitir una imagen de "muleta" de Rajoy. Deberían tomar iniciativas parlamentarias propias y/o compartidas con otros partidos de la oposición, pues son necesarias. No es fácil comunicarlas más allá de los muros del Parlamento, menos con el partido en precario, sin un liderazgo claro y evidente, y con una comisión gestora de dudosa reputación.

Si no se adelantan las elecciones generales, la próxima convocatoria (mayo 2019) sería las elecciones autonómicas (excepto las autonomías históricas y Andalucía) y en todos los ayuntamientos, que aunque sean de naturaleza muy diversa, podrían significar una cierta muestra para todos y cada uno de los partidos. Para finalizar, cabe advertir que está entre los poderes de Rajoy convocar nuevas elecciones a partir del próximo mayo. Algunos de sus mayordomos ya insinúan tal posibilidad, considerando que de momento el PP no pierde comba electoral, si no se aprueban los presupuestos. El que avisa no es traidor.

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