Prohens amnistía a Costa y deja impune el fichaje del acusado por agresión sexual

La presidenta del Govern rehúye aclarar si conocía que el alto cargo colocado por su vicepresidente estaba siendo investigado

Exculpa a su mano derecha afirmando que «pidió perdón a las víctimas y yo me sumo» a pesar de que no lo hizo

Antoni Costa, sonriente junto a Marga Prohens.

Antoni Costa, sonriente junto a Marga Prohens. / B. Ramon

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Antoni Costa, preso político de sus propias decisiones, ha sido el primer amnistiado de Marga Prohens. La presidenta del Govern ha decidido indultar y perdonar a su vicepresidente a pesar de que el ibicenco afirmó que le había ocultado toda la información sobre el fichaje de un amigo suyo como alto cargo a sabiendas de que estaba acusado de agresión sexual y ataque a un agente de Policía hasta que se hizo público. Con esta decisión, Costa convirtió en cómplices tanto su jefa como a todos sus compañeros del Consell de Govern al permitir que ratificaran y avalaran el nombramiento sin ser advertidos de la investigación en curso.

Prohens califica la decisión del vicepresidente como «un error» a pesar de que Costa fue en todo momento consciente de que estaba contratando como director del Ibetec a una persona con graves acusaciones. De esta forma, Prohens ha tomado la decisión de extinguir de toda responsabilidad a su mano derecha incluso sabiendo que Costa admitió este lunes que había decidido confiar únicamente en la versión de su colega ―la Fiscalía detalla en su escrito que intentó besar a una mujer en un restaurante de Palma y le lamió la cara «de oreja a oreja»― sin corrobar si el relato era verídico, lo que supone un cuestionamiento implícito del testimonio de la víctima. La presidenta se limitó a asegurar que «Costa pidió perdón a la víctima y yo me sumo», aunque el vicepresidente no mencionó en ningún momento a la denunciante que sufrió la agresión en su intervención exculpatoria del lunes. Sin embargo, el vicepresidente sí reiteró en varias ocasiones que le nombró «respetando la presunción de inocencia», una apreciación sobre la que la presidenta no habló en sus intervenciones.

Prohens ensalzó a su número dos porque «no están acostumbrados a que un hombre reconozca un error, que pida disculpas y se muestre dolido» y criticó a la izquierda por sus reiteradas peticiones de destitución: «Ustedes solo quieren hacer sangre». La presidenta trató de excusarse al afirmar que «dije que este Govern en algún momento se equivocaría, porque todo el mundo puede equivocarse» y que, en caso de que ocurriera, lo que haría sería «reconocerlo con toda la humildad, con toda la sinceridad y rectificar como correspondiera». De esta forma, Prohens se contenta con las disculpas y deja impune el fichaje, da por cerrado el caso y mantiene a su lado a Costa.

Una vez dictaminada la absolución unilateral y lejos de adoptar un posicionamiento de contención, la dirigente popular decidió pasar al ataque contra toda la oposición, que le había recriminado en varias ocasiones su decisión de mantener en el cargo a Costa pese a la gravedad del tema. Prohens expresó que «no aceptaré lecciones de feminismo», sobre todo del PSOE, si bien sus declaraciones obtuvieron la réplica inmediata del Moviment Feminista de Mallorca en forma de tuit: «Es lamentable que en lugar de, al menos, pedir disculpas por hacer que víctimas de violencia machista paguen el sueldo a un imputado por agresión sexual e intoxicar a las instituciones, acuda al 'y tú más'».

La presidenta rechazó en todo momento y con un tono contundente que se hubiera planteado la posibilidad de cesar al vicepresidente ―mostró todo su apoyo al ibicenco sin mirarle― y replicó que su promesa era, en caso de llegar al Consolat, «hacer lo contrario» que el Govern del Pacto. Acto seguido, Prohens decidió equiparar el caso que salpica directamente al dirigente popular con el caso de las menores tuteladas que fueron explotadas sexualmente y recriminó al PSOE que no hubiera habido dimisiones cuando se hizo público «mientras aquí [en referencia al Govern] se ha actuado». Todo ello acompañado de una critica a los socialistas por «mentir» a los medios de comunicación y a la ciudadanía: «Se conformaron con que Francina Armengol saliera a pedir perdón tras el caso del Hat Bar, absolutamente nada más».