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«Me robaste la confianza en mí misma, pero ahora sé quién soy»

Mujeres víctimas de violencia machista publican un libro de cartas dirigidas a familiares, policías, servicios sociales y a sus maltratadores - «Escribir la primera palabra fue muy difícil»

Algunas de las autoras de ‘Trencar el silenci’ y miembros del colectivo Veus sense Cànon, el miércoles en el Centre Flassaders. | B. RAMON

Hace tiempo rompieron el silencio y ahora lo han vuelto a hacer en un libro, una recopilación de cartas dirigidas a familiares, psicólogos, policías, profesionales de la justicia y a sus maltratadores. Y también a la vida y a sí mismas. Son escritos por los que desfilan palabras de agradecimiento y de reproche, terapéuticos y liberadores para unas mujeres que han sufrido violencia machista.

Son las Venus sense Cànon y acaban de publicar ‘Trencar el silenci’, editado por la dirección insular de Igualdad y Diversidad del Consell de Mallorca. Este colectivo, nacido en 2018, está formado por mujeres que en su día sufrieron violencia en el ámbito de la pareja y que han dado un paso más pronunciándose a través de la palabra escrita. Han aportado sus narraciones «las que se han visto con fuerza para hacerlo» con la intención de que «otras mujeres se den cuenta de que se sale adelante» , explicaron el miércoles en el Centre Flassaders de Palma, donde presentaron el libro y charlaron con DIARIO de MALLORCA.

«‘Trencar el silenci’ es una respuesta a la violencia machista porque precisamente una de las maneras de ejercerla es silenciar e invisibilizar a la víctima. Nuestra respuesta es hacernos oír», introduce una de las autoras.

«Escribir la primera palabra fue muy difícil porque después del maltrato tuve un largo proceso de desenganche emocional. Así que cogía una hoja y la borraba, cogía otra y la tiraba. No podía expresar lo que quería, mi mente estaba en blanco», recuerda otra.

Sororidad

Han escrito cartas a las personas que las han apoyado durante «el proceso de ‘desvictimización’»: Familiares, amigos, profesionales de la red de servicios sociales, cuerpos policiales y profesionales de la judicatura. Algunas de ellas se dirigen a sus maltratadores —o a las familias de estos— y otras se dirigen a ellas mismas. «Son escritos en los que expresamos nuestros sentimientos con la idea de que otras mujeres se den cuenta de que se puede salir adelante. No tenemos que ser pasivas, hay que hablar de ello», explican.

Y por supuesto las cartas se dirigen a las mujeres que sufren o han sufrido violencia de género: «Una mujer en esa situación encontrará sororidad en este libro. Cada mujer es una piedra y con muchas podemos hacer una montaña. Esa es la fuerza para seguir adelante. No nos vamos a callar, vamos a seguir escribiendo y defendiendo lo que pensamos».

Dicen que el momento más complicado fue el de denunciar porque piensan que no les van a creer. Pero una vez rompieron el silencio no hubo vuelta atrás. Algunas de las mujeres de Venus sense Cànon dedican palabras amargas al sistema de protección, tanto en el libro como durante la charla. «Profesionales como policías o abogados tendrían que hacer un reciclaje y saber que están acompañando a mujeres vulnerables. Que reflexionen y piensen cómo hacerlo. Es mejor preguntar ‘¿cómo te encuentras?’ en lugar de ‘¿por qué has esperado tanto para denunciar?’. Pero todavía se revictimiza a la víctima», argumenta una de ellas.

«En general falta humanidad. Y a la sociedad le falta empatía porque se han normalizado muchas situaciones de violencia a las que no damos importancia. Incluyendo abogados y psicólogos», comenta otra de las Venus.

Pero cada experiencia es diferente y también hay agradecimiento hacia esos profesionales con los que se toparon durante un proceso traumático. «Yo en la Policía Nacional me encontré a profesionales increíbles, y de hecho les dedico una carta en el libro. Es necesario que los profesionales que están de cara a las víctimas tengan una sensibilización y formación continuas, aunque los que yo me he encontrado han sido muy profesionales», manifiesta otra de las supervivientes.

Se definen como «supervivientes con capacidad transformadora». B. Ramon

«Al final lo que hay detrás de las instituciones son personas. Importa mucho quién te atiende y se nota mucho si ese profesional no tiene ninguna formación sobre en qué consiste la violencia machista. En ese momento una mujer está rota y pese a que tienes un bloqueo, tienes que tomar decisiones determinantes pata ti y tus hijos. Por eso la persona que tienes delante tiene que tener una preparación. Al margen de empatía, por supuesto», señala una de las coautoras.

Los elogios son unánimes al hablar de las psicólogas de la Fundació IRES, espacio por el que han pasado todas las Venus. «Si no hubiera sido por ellas, si no hubiera recibido su apoyo terapéutico, ahora no podría estar explicando esto. Es muy duro, y quien no lo ha vivido no puede hacerse una idea», subrayan.

Dejan claro que ya no se sienten víctimas, que son supervivientes. Es más, se definen como «supervivientes con una capacidad transformadora». Pero el trauma fue grande y el miedo sigue ahí: «En mi caso no ha desaparecido. Puedes pensar que sí, pero siempre caminas con ese miedo. No de que me hagan daño a mí, si no a mis hijos».

Rosa Cursach, directora insular de Igualdad del Consell, explica cómo surgió la idea de publicar el libro. «Pensábamos en hacer unas jornadas sobre el abordaje de las violencias hacia las mujeres y queríamos que ellas nos diesen su punto de vista. Nos reunimos con las Venus sense Cànon, y hablando salió la idea de escribir un libro de cartas. Empezaron a preguntarse qué le dirían a su abogada de oficio, a una trabajadora social que les atendió o a las instituciones», señala Cursach. «Alguna ha escrito a su maltratador, a familiares o a la sociedad. Algunas son de agradecimiento y otras piden mejorar algo, siempre desde una mirada constructiva», añade.

Fragmentos de 'Trencar el silenci'.

No et vull cap mal, tot i que tu a mi encara sí, i ha passat ja tant de temps! Abans no entenia per què, per què la persona a qui jo estimava em feia patir tant... Però què és estimar? Les nines ja són grans, ja no et necessit econòmicament, no necessit res de tu, sols desitj que nos ens facis patir més... I clar, per a tu això és poder, per això encara alimentes la teva vida amb el meu dolor». 

A TU

«No hay un solo día que no te nombre y no te recuerde. Siempre estás en mi corazón. Es imposible olvidarte, porque has tenido que hacer de padre y de madre. Me enseñaste a lavar la ropa, a planchar, a hacer la comida, muchas cosas. Pero se te olvidó para mí lo más importante: decirme que en la vida existía la maldad. Incluso con el tiempo te lo comenté, porque no me lo habías explicado antes de salir a vivirla, pero tu respuesta fue: ‘Esas cosas no se pueden decir porque la vida es muy bonita, somos nosotros los que la complicamos. La vida siempre es la misma, lo único que cambian son los intérpretes por eso no te dije nada, porque tenías que vivirla y experimentarla por ti misma». 

A MI PADRE

«Aquesta carta va per a aquelles dones a les quals la seva parella està coartant de ser qui volen ser, de fer el que els doni la gana de fer i de ser lliures, sense que ningú els vulgui tallar les ales. Vaig ser una dona maltractada, vaig patir la persecució diària de la meva exparella, control del telèfon, d’on era, d’on anava, amb qui era, de les xarxes socials. I només treballava i tornava a casa amb el meu fill, ja es va encarregar ell que no tingués més temps».

AL MEU JO DEL FUTUR

«Mai no m’hauria imaginat que el tracte més proper i més humà de tot el procés el rebria d’un policia. He dirigit la carta ‘al meu policia perquè així ho sent des del primer dia en què vaig entrar al quarter de la Policía Nacional per posar una denúncia contra la meva exparella i pare dels meus fills. Era la segona vegada que em rebies al teu despatx del SAF. Jo acompanyada d’una molt bona amiga i tu, darrere d’aquella taula que no vaig sentir en cap moment que ens separàs...». 

AL MEU POLICIA

«Gracias a que ya no te tengo a mi lado estoy descubriendo y aprendiendo a hacer cosas nuevas en este nuevo camino, que estoy intentando llevar lento, pero creo que encuentro más satisfacciones que decepciones. Tú me decías: «Lo eres todo para mí». Eso decías».

AL QUE YA NO EXISTE

«Ningú no ens va alertar sobre altres monstres, els que sí et volen fer mal, els vertaders monstres, els monstres reals. És més, no és que no se’ns preparàs per fer-los front, és que se’ns va llançar als seus braços. Uns monstres que també són víctimes peruè tu, societat, els has ideat i els has fet per dividir. Aquests monstres s’alimenten d’un discurs binari jeràrquic i no coneixen una altra manera de fer si no és mitjançant el domini i l’anul.lació de l’altre».

A LA SOCIETAT

«Me niego a ser víctima toda la vida. Lo he sido, y no solo de mi exmarido, sino también de los amigos, de la familia, de la sociedad y de la abogada que llevó el divorcio, por decir algo; pero toda experiencia (buena o mala) tiene un aprendizaje. He salido del cuento de hadas y ahora soy capaz de disfrutar de un olor, apreciar una sonrisa, enternecerme con un abrazo y dar gracias a la vida por seguir en ella, siendo cada día más fuerte».  

A MI YO

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