El Govern quiere multar con 500 euros por cada cama elevable no instalada

Desde el sector se reclama una norma que «no sea coercitiva» y que en lugar de penalizar «incentive»

Una camarera de piso prepara una cama elevable en el Meliá Palma Marina.

Una camarera de piso prepara una cama elevable en el Meliá Palma Marina. / josé miguel l.romero. eivissa

José Miguel L. Romero

El Govern plantea en el borrador de la ley de Turismo un régimen sancionador para los hoteleros que castiga con «500 euros por cada cama elevable no instalada» en el plazo convenido, que depende de la categoría del establecimiento. Otra de las disposiciones avanzadas por el Ejecutivo Armengol, la eliminación de las instalaciones térmicas que funcionen con fuel oil, tendría que aplicarse antes del 1 de mayo de 2026, en caso contrario las multas ascienden a100.000 euros.

Sobre la medida estrella de la norma, la sustitución de las camas por modelos ergonómicos que se eleven para mitigar dolencias de las camareras de piso, la conselleria de Turismo propone que en los hoteles de gama superior se haya aplicado al cien por cien para 2027. A los de menor categoría el departamento de Iago Negueruela les plantea alargar el plazo hasta 2028.

Un portavoz de la conselleria balear de Turismo reconoció ayer la existencia de este borrador y admitió que no es un fake, como otros que han circulado, si bien matizó que su contenido sufrirá variaciones. Ayer, el Consell de Eivissa llegó a recibir cuatro versiones de la futura norma balear, confirmó el director de Turismo, Juan Miguel Costa.

Siempre antes de mayo, los alojamientos de cinco estrellas deberán tener el 30 % de las camas elevables en 2023, el 50% en 2024, el 60% en 2025, el 75% en 2026 y el 100% en 2027.

Los de cuatro estrellas superior, el 25% en 2023, el 40% en 2024, el 50% en 2025, el 75% en 2026, el 100% en 2027. Los de cuatro estrellas, el 20% en 2023, el 30% en 2024, el 40% en 2025, el 60% en 2026, el 75% en 2027 y el 100% en 2028.

Y los de una, dos y tres estrellas, incluidos los rurales que no dispongan de clasificación, el 15% en 2024, el 30% en 2025, el 50% en 2026, el 75% en 2027 y el 100% en 2028.

La sanción de 100.000 euros en caso de no eliminar las instalaciones térmicas que funcionen con fuel oil antes del 1 de mayo de 2026 figura en un artículo extremadamente farragoso.

Además, se proponen multas de 4.000 a 40.000 euros para otras infracciones, como no contar con el certificado de empresa circular pero publicitarse como tal, entre otras causas. Cada hotel debe tener listo su plan de circularidad antes del 1 mayo de 2023, si tiene más de cuatro estrellas o llaves. El resto, antes del 1 enero de 2024.

La obligatoriedad de instalar dispositivos electrónicos de captación de datos y monitorización del consumo de energía tiene como plazo máximo el 1 de mayo de 2023. Las medidas de ahorro de agua, el 1 de mayo de 2023 para hoteles de más de cuatro estrellas y el resto, el primero de mayo de 2024.

La presidenta de la Asociación Española de Directores de Hotel de Balears, Alicia Reina, defiende que «los hoteleros reclaman una ley que no sea coercitiva» e insta a que, «en vez de penalizar al sector, lo incentive por algo que ya hace por su propia cuenta». Aconseja que, «por ansias políticas, no se vaya con prisas, pues la ley puede acabar siendo una chapuza».

Negociar «solo con los grandes»

Los hoteleros critican que el Govern no haya consensuado con el sector ni una coma del texto de la nueva legislación turística: «Y no debe negociarse solo con las grandes cadenas, sino también con los alojamientos independientes, que representan más del 85% del total de la planta de estas islas», critica Alicia Reina.

«La reforma —continúa la líder hotelera— se debe acometer con detenimiento, mucho cuidado, reflexión, análisis y consenso, porque podría hacer caer al sector económico que es el pilar de nuestra riqueza y prosperidad».

José Antonio Roselló, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), subraya que esa nueva ley afecta sobre todo a la hotelería independiente, medianas y pequeñas empresas, que son «mayoritarias». «Hay un poco de precipitación por parte del Govern, se debería llevar este tema con más sosiego, analizarlo todo mejor e intentar consensuarlo».

Al sector le parecen «loables» medidas propuestas como la «circularidad», que afirman que desarrollan desde hace tiempo motu proprio. «El problema es la precipitación y la falta de un análisis concienzudo que permita su eficacia. En este sentido, hay medidas concretas que van en contra de la circularidad, por ejemplo el tema de las camas elevadoras. «¿Cómo se concilia desechar todas las camas actuales para incorporar otras elevables?», se pregunta Reina.

La medida estrella, «un riesgo» para clientes y ‘kellys’

Hay «malas experiencias», según la asociación de Directores de Hotel y CAEB 

Desde el sector hotelero se advierte de que algunos modelos de camas elevables pueden suponer «un riesgo» tanto para los clientes como para las camareras de piso, en lugar de facilitar el trabajo y reducir problemas articulares, musculares u óseos. 

La presidenta de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH) en Balears, Alicia Reina, considera que el Ejecutivo «se ha precipitado con esta medida». Su asociación ha consultado con establecimientos donde ya se han instalado y advierten que «la experiencia no ha sido buena». Por ejemplo, porque «los modelos que se comercializan suponen un riesgo laboral, pues pueden aplastar un brazo y hacer inestable la cama mientras se utilizan». Muchas kellys «deciden no hacer uso del sistema de elevación porque requiere ejercer una presión» que les carga la espalda. 

El presidente de la asociación de Petits i Mitjans Hotels de Mallorca, Juan Manuel Ordinas, pidió un estudio de salud laboral sobre lo que puede implicar instalar camas elevadoras en relación «con el peso y con el tiempo para manipularlas».

Suponen también, a juicio de Reina, «un riesgo para la integridad física de los clientes» si lo manipulan, además de que pueden «ocasionar muchas averías», como ya está ocurriendo.

José Antonio Roselló, vicepresidente de CAEB, también advierte de que abundan «los ejemplos de hoteles en los que, tras cambiar las camas que tenían por otras elevables, las camareras no usan ese mecanismo porque no es eficaz», por motivos como, por ejemplo, «el peso» que tienen. josé miguel l.romero Eivissa

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