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Diario de Mallorca

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Certificado covid en Mallorca | Los restauradores replican: "Ni somos policías, ni queremos serlo"

Los empresarios "apenas tienen información" sobre cómo proceder, a pocas horas de que el certificado covid sea obligatorio

Una mujer enseñando su certificado Covid.

"Ni somos policías, ni queremos serlo". La frase resume el ambiente que se respira en el sector de la hostelería y la restauración en Mallorca a pocas horas de verse obligados a empezar a pedir el certificado covid en sus establecimientos.

El presidente de Restauración CAEB, Alfonso Robledo, ha transmitido la "incertidumbre y el nerviosismo" de los empresarios y empleados de bares y restaurantes con capacidad para más de 50 personas que, a partir de mañana, tendrán que empezar a exigir el certificado.

Según el representante, "el problema es el mismo de siempre": los afectados "apenas" tienen información sobre cómo proceder ni de qué manera tendrán que pedir el documento, y deberán esperar a última hora para que el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) que se publicará mañana lo concrete mejor.

Lo que sí se sabe, explica Robledo, es que los restauradores no tienen "ninguna intención" de "hacer de policías", y que ese no es su trabajo. Aún así, entiende que "la intención es que el cliente se sienta seguro" en un lugar en el que "todo el mundo está vacunado", una sensación que considera "primordial" para los comensales.

Así, el portavoz ha aclarado que, en principio, el documento lo solicitará el camarero que vaya a tomar la comanda una vez los clientes se hayan sentado en la mesa, como se está haciendo en otras ciudades. Aún así, habrá que esperar a que el BOIB lo confirme mañana, ha dicho Robledo.

Algunos restaurantes, como el Mesón Can Pedro, se han adelantado a la norma y han instalado una máquina en la puerta del local que, al mostrarle el certificado, emite un ticket que hay que enseñarle al camarero.

En cualquier caso, ha recordado que, aunque no esté inmunizado, el cliente podrá entrar igual si tiene una prueba diagnóstica negativa. Incluso no descarta que cada vez haya más establecimientos que prefieran realizar un test de antígenos por su propia cuenta para los consumidores que no tienen su certificado en regla, como ya hacen algunas salas de fiestas en Mallorca.

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