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Diario de Mallorca

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El mar como terapia en Projecte Home

Una voluntaria mallorquina y cuatro beneficiarios de la entidad navegaron en mayo una semana con el objetivo de estudiar la fauna marina

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El mar como terapia en Projecte Home.

«Ha sido una terapia para ellos. Han podido ver que hay muchos caminos a seguir, que no se necesitan ni las fiestas ni las drogas para poder disfrutar de la vida y que no importa seguir las vías establecidas y lo común. Durante el viaje, agradecieron muchas veces haber hecho el voluntariado». Keka Sanz, natural de Mallorca, se embarcó el 24 de mayo como voluntaria de La Caixa en un velero junto con dos científicos de la entidad referencia en cetáceos de las islas, Tursiops Marine Research, cuatro jóvenes beneficiarios de Projecte Home, que ayer celebró sus 34 años en su lucha contra las drogoadicciones y la ludopatía, y una terapeuta, con el objetivo de estudiar diversos animales marinos como los cachalotes. [Vea aquí la galería].

«El viaje les ha ido bien para poder salir de la rutina de Projecte Home, y les ha obligado a reflexionar sobre sus comportamientos en medio del mar», explica la voluntaria de La Caixa. Los jóvenes, internos por problemas con las drogas o con el juego online, se tenían que enfrentar a su modo de actuar -el ‘confronto’, como ellos lo llaman-, «ya fuese por lo que hacían o por lo que dejaban de hacer, y en esto la terapeuta tuvo un papel crucial para que pudieran darse cuenta». Además, Sanz destaca el «comportamiento ejemplar» de los cuatro usuarios de la entidad, teniendo en cuenta que eran de diferentes núcleos dentro de Projecte Home, al estar en distintos niveles de adicción y de ámbitos totalmente diferentes.

«El viaje les ha permitido salir de la rutina y les ha obligado a reflexionar sobre sus comportamientos»

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El viaje

El voluntariado, relatado por Keka Sanz en el cuaderno de bitácora que ha ido realizando, empezó el 24 de mayo zarpando desde sa Ràpita hacia Cabrera, para después pasar a es Vedrà, dirigirse a Formentera y volver al islote ibicenco, en el transcurso de seis días. «Tuvimos la suerte de poder ver muchos animales, como tortugas marinas, cachalotes o delfines», recuerda la voluntaria. «Me quedo con la imagen de los cuatro jóvenes divisando esa fauna por primera vez, fue muy gratificante», añade.

Curiosamente, una de las usuarias de Projecte Home que realizó el viaje, poco antes de empezar el voluntariado, y sin saber que se embarcaría en esta experiencia, pintó en la entidad un mural de una sirena, cuyos largos cabellos se convertían en olas del mar. «El dibujo, para esta chica en concreto, es una manera de salir de sus problemas, de expresar sus emociones», detalla.

«Un voluntariado a medida»

Keka Sanz, de 34 años, lleva desde que es menor de edad haciendo voluntariados. «Aunque no he estudiado ni me dedico a nada relacionado con la naturaleza, soy una amante del mar y los animales», explica. Ella relata que, por su cuenta, ha estado limpiando playas, ayudando a ancianos o cuidando a animales. Sin embargo, «este voluntariado de La Caixa estaba hecho a medida para mí».

A parte del gusto por la fauna y el medio marino, «y aunque parezca un tema tabú, mucha más gente de la que nos pensamos tiene en su entorno a alguien que ha tenido problemas con las drogas». En su caso, una persona «muy cercana» tuvo que ingresar hace 20 años en Projecte Home por una adicción, «e hizo un cambio radical, para bien». «El hecho de que hubiera jóvenes beneficiarios de la entidad me sensibilizó todavía más, y por esto creo que era un voluntariado a medida», subraya. «Es de los proyectos que más me ha entusiasmado, y lo repetiría sin ninguna duda», finaliza.

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