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Las aerolíneas más caras ganan cuota con el descuento de residente

«Sorprende» que ni en Balears ni en Canarias han aumentado la oferta

El aeropuerto de Palma ha sido certificado como seguro a nivel internacional. | B. RAMON

El aeropuerto de Palma ha sido certificado como seguro a nivel internacional. | B. RAMON

Con el incremento del descuento de residente del 50% al 75%, desde julio de 2018, han ganado cuota de mercado las compañías con precios medios más elevados, lo que supone hasta un 20% de la subida del programa de subvención al transporte aéreo en Balears, Canarias, Ceuta y Melilla. El presupuesto estatal se ha disparado hasta multiplicarse, pues se estima que en 2019 superó los 765 millones de euros, cuando un año antes fue de 433 millones.

Así lo revela el informe Análisis del impacto de las bonificaciones al transporte aéreo de residentes en regiones no peninsulares y posibles alternativas, encargado por la Dirección General de Aviación Civil, organismo que vela por este programa de subvenciones en el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Ha sido realizado por Juan José Ganuza, de la Universidad Pompeu Fabra; Juan Santaló, del Instituto de Empresa, y Diego Peñarrubia, de la Universidad de Murcia. El estudio, que se terminó en diciembre de 2019, no se había hecho público hasta ahora, cuando el Ministerio por fin se lo ha facilitado a este diario.

El departamento del ministro José Luis Ábalos insiste en que ni este informe ni tampoco los elaborados por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) representan su posición. Los tres análisis, dice, le permiten ampliar su conocimiento sobre el mercado y le sirven para dar seguimiento al programa que ha disparado el gasto público en esta materia.

También subraya, para tranquilizar los ánimos de los archipiélagos, que «no tiene prevista una modificación del sistema actual».

Las empresas se han apropiado de cerca de la mitad del aumento de la subvención y en muchos casos más, lo que equivale a una subida del precio del 25%. Se ha reducido la presencia de billetes muy baratos y además ha aumentado «claramente» la presencia de billetes de más de cien euros.

Estas conclusiones son fruto del análisis de setecientos millones de datos facilitados por Aena y la Dirección General de Aviación Civil a los economistas académicos que avalan el resultado del informe.

Desde que entró en vigor el 75% de descuento las rutas interinsulares entre Tenerife Norte y Las Palmas o Fuerteventura han dejado de ocupar las primeras posiciones al ser adelantadas por la de Las Palmas-Madrid y Madrid-Palma. Ambas han doblado su coste, la del archipiélago canario un 115% y la del balear todavía más: un 131%.

Solo unas pocas rutas concentran la mayor parte del coste del programa de descuentos, «y sobre todo su aumento», subraya el análisis. Son las de Madrid-Las Palmas de Gran Canaria, Madrid-Palma, Madrid-Tenerife Norte y Barcelona-Palma, que generan mayor volumen de tráfico y coste.

«Es sorprendente —subrayan los expertos— cómo en Balears y Canarias el aumento de la subvención no se ha traducido en un aumento de la oferta» por parte de compañías que «disfrutan de poder de mercado para incrementar los precios».

El presupuesto de la bonificación a los residentes se ha doblado por el aumento del descuento al pasar del 50% al 75%, el precio de los billetes y el crecimiento de los viajeros.

A pesar de que el domingo ya era el día más caro en estas rutas, en las que unen Palma con las capitales española y la catalana es el día que más ha subido.

Los expertos hacen la salvedad de que las rutas interinsulares crecieron poco porque su subvención ya se ha había aumentado hasta el 75% un año antes.

Son Sant Joan, seguro

Por otro lado, Son San Joan ha sido acreditado como aeropuerto seguro a nivel internacional, informó Aena en una nota de prensa. Ha recibido, junto al de Madrid y el de Barcelona, la certificación del programa de Acreditación de Salud Aeroportuaria del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), que evalúa el cumplimiento de las medidas sanitarias recomendadas por ACI, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por su sigla en inglés) y las guías de la Organización Mundial de la Salud, todas ellas con los objetivos que se fijó Aena el pasado abril en su red.

Alternativas

Los tres economistas que elaboraron el informe de la Universidad Pompeu Fabra para el ministerio de Transportes, además de analizar el impacto del incremento de la bonificación para los residentes no peninsulares, presentan alternativas para contener su impacto en las arcas públicas.

Parten de que el sector público debe introducir un sistema de bonificaciones y subsidios para garantizar la oferta, las frecuencias o el acceso de la población al transporte aéreo. Uno de los autores, Diego Peñarrubia, declara que la subvención «es demasiado cara»; los tres últimos años se ha doblado. Se negoció así porque fue «lo más fácil». Y se ha traducido en una transferencia «no intencionada» de recursos públicos a las aerolíneas.

Los expertos resaltan «el derecho adquirido» por los residentes, por lo que las posibles alternativas deben generar resultados similares o ir acompañadas de compensaciones.

Una alternativa es el sistema de bonificación fijo, el que presenta mejores resultados, con un menor impacto sobre los no residentes —se alerta de que los altos precios pueden expulsar a los turistas— y menos gasto. El de precio máximo es el utilizado en Portugal para Madeira y Azores. La Administración se hace cargo de la diferencia entre el precio de mercado y el máximo. No se bonifican los billetes por debajo del fijado y es un sistema seguro como garantía para viajar sin que el precio sea desproporcionado. En su contra tiene que puede elevar el precio de mercado y el gasto total si las aerolíneas tiene poder de mercado. Además, reduciría la oferta.

Otra opción es dar una bonificación fija, es decir, subvencionar completamente los billetes por debajo de esa cantidad y hasta ese tope los que estén por encima. Pero tiene el problema de que no protege a los residentes de precios altos en picos de demanda.

También se plantea un «mercado de bonificaciones, como en el sector farmacéutico y el eléctrico, introduciendo una especie de obligación de servicio público abierta; abonar la subvención a través de una deducción en la cuota de la declaración de la renta (penaliza a las más bajas); limitar el número de billetes sujetos ala bonificación o reducir el número de viajes que realiza cada persona, con programas específicos para colectivos como estudiantes.

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