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Caso Cursach

Bartolomé Cursach recusa al juez Morell en la pieza principal de su caso

José María Rodríguez, Antoni Vera y Bartolomé Sbert también piden que el magistrado sea apartado de la causa por pérdida de imparcialidad

Bartolomé Cursach y su abogado Enrique Molina.

Bartolomé Cursach y su abogado Enrique Molina. B. Ramon

El empresario Bartolomé Cursach se ha unido a una solicitud de recusación del magistrado Enrique Morell, que hace unos días lo procesó por supuestos cohechos y narcotráfico, para que se aparte de la pieza principal de su caso debido a una supuesta pérdida de imparcialidad. A la recusación también se han adherido Bartolomé Sbert y Antonio Bergas, lugartenientes de Cursach en su Grupo, el mando de la Policía Local Antoni Vera y el exteniente de alcalde de Palma José María Rodríguez.

El impulsor de la recusación ha sido precisamente Bergas, que también intentó apartar a Enrique Morell de otra pieza separada de la causa. La sección primera de la Audiencia rechazó hace unos días esa primera recusación y confirmó a Morell al frente de esa pieza.

Amigo de Penalva

Morell pidió apartarse de la pieza separada donde se investiga al juez Penalva, al fiscal Subirán y a cuatro exagentes del Grupo de Blanqueo, por ser amigo del magistrado sospechoso y de una de las funcionarias policiales. La Audiencia le dio la razón y el caso pasó finalmente a la magistrada Carmen Abrines, que estudia si lo eleva al Tribunal Superior de Justicia de Balears para que investigue a Penalva y Subirán.

Es precisamente esa relación de Morell con Penalva y la antiguo miembro de Blanqueo de Capitales la que se alegó por Bergas para apartar al primero de otra pieza separada del caso Cursach.

Según esa tesis, desestimada por un tribunal de la Audiencia, Morell no puede ser imparcial al investigar el caso Cursach porque siempre querrá favorecer a Penalva y la policía, ratificando sus pesquisas.

La Audiencia rechazó esos argumentos y sostuvo que Morell conserva su imparcialidad pese a sus relaciones con Penalva y la agente, que no son parte en el caso Cursach.

Este espaldarazo a Morell al frente del grueso de la instrucción del caso, llevó al magistrado a procesar a Cursach, Sbert, otros empleados del Grupo y once policías por supuestos delitos de sobornos y contra la salud pública.

Morell también ha impulsado otra pieza separada, donde aparecen procesadas 36 personas, en su mayor parte funcionarios de la Policía Local de Palma y de Cort. En esta causa se acusa a los procesados de integrar una presunta organización criminal dedicada a la extorsión a locales de la noche de Palma.

Ahora la sección segunda de la Audiencia tendrá que pronunciarse sobre la nueva recusación contra Morell en la llamada pieza principal del caso.

Instrucción viciada

Prácticamente el medio centenar de procesados por Morell en esas dos piezas separadas (algunos están en ambas) han presentado en los últimos días recursos de reforma y de apelación contra los autos.

Las defensas de los encausados alegan, entre otros argumentos, que la instrucción del caso Cursach está viciada por los supuestos delitos que habrían cometido Penalva, Subirán y los cuatro agentes de Blanqueo en la misma.

Estas irregularidades se traducen, según los recursos, en una nulidad de las piezas separadas del caso Cursach, que deberían dejarse en suspenso en tanto no se depuran las responsabilidades sobre los anteriores investigadores. Los implicados en la presunta trama de corrupción también critican a Morell por no concretar debidamente los hechos que se atribuyen a cada procesado. Otros recursos piden que se practiquen más pruebas en descargo de los investigados, diligencias que estaban pedidas hace tiempo.

La fiscalía anticorrupción deberá decidir si acusa a los procesados.

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