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Educación

Fuerte aumento de las familias que no pueden pagar el material escolar

La federación de padres de Mallorca y los antiguos alumnos de Montesión han visto como las peticiones de ayuda se han duplicado en tres años

Padres comprando material escolar en un comercio de Palma.

Padres comprando material escolar en un comercio de Palma.

­La cifra de familias que no pueden asumir el gasto que supone la vuelta al colegio de los hijos no deja de crecer en Mallorca. La prueba más evidente es que la federación de padres de alumnos de la isla y los antiguos alumnos de Montesión, que participan en la campaña de la Mochila Solidaria, han visto como la cifra de demandantes de ayuda se ha duplicado en el plazo de solo tres años, y en estos momentos alcanza ya a unos 600 niños de Palma, según destaca la vicepresidenta de Fapa-Mallorca, Cristina Conti.

Esta, junto al presidente, Vicenç Rodrigo, apuntan un dato clave para entender el problema: en estos momentos son muchos los trabajadores de las islas que deben de salir adelante con salarios de 800 o 900 euros mensuales, mientras que el gasto que comporta la adquisición de libros, material escolar y algo de ropa difícilmente baja de los 500 euros por niño. La conclusión es bien simple: para una familia con tres hijos, enviarles a clase puede suponer prácticamente el dinero ganado en dos meses.

Los representantes de Fapa-Mallorca admiten que dos son las causas que están impulsando el fuerte crecimiento en la demanda de ayuda, y que son principalmente la precariedad económica de muchas familias pero también el hecho de que éstas cada vez tienen más información sobre los puntos a los que pueden acudir en caso de necesidad. Eso explica porque otras organizaciones dedicadas a la obra social han venido señalando también el fuerte aumento en esta demanda de auxilio financiero (en algún caso ya se apuntaron incrementos del 30% durante el anterior inicio del curso escolar) pese a los datos positivos que se han venido registrando durante los últimos años en materia de reactivación del empleo.

La conclusión de todas estas asociaciones y fundaciones es coincidente con la de la Fapa: muchos de los nuevos contratos son de carácter temporal o a tiempo parcial, lo que supone en muchos casos retribuciones muy bajas que permiten subsistir, pero bajo ningún concepto dejan margen para asumir desembolsos extraordinarios que vayan más allá de los gastos básicos del hogar y de la alimentación. En este sentido, Vicenç Rodrigo recuerda que los libros de texto suponen ya un gasto que se puede mover entre los 250 y los 400 euros por niño, lo que sumado a material y ropa hace que esa cantidad final dificilmente se situe por debajo de los 500 euros. Además, Cristina Conti apunta que estos problemas afectan a familias procedentes de otros países con una cultura más proclive hacia la maternidad, lo que supone el alcanzar los tres hijos, multiplicando así ese gasto.

Pero que nadie piense que se trata de una situación vinculada a los inmigrantes, porque la vicepresidenta de Fapa-Mallorca pone de relieve que aunque hay familias extranjeras que se han marchado, principalmente de Latinoamérica, éstas han sido sustituidas en la demanda de ayuda por otras españolas afectadas por la mencionada precariedad laboral. A ello hay que sumar otro factor, como es el hecho de que en el marco del colectivo del norte de África se dan casos en las que el padre ha vuelto a su país, pero ha dejado en la isla a la madre y a los hijos, lo que eleva la vulnerabilidad de estos.

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