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Crece la deuda de bancos y promotores con las comunidades de vecinos

Los administradores de fincas cifran en 55 millones el valor del conjunto de impagos vecinales

Los administradores destacan la necesidad de afrontar las obras de mantenimiento.

Los administradores destacan la necesidad de afrontar las obras de mantenimiento.

­La morosidad que se registra dentro de las comunidades de vecinos de Balears se situará este año en torno a los 55 millones de euros o ligeramente por debajo de esta cantidad, según las estimaciones del presidente del colegio de administradores de fincas de las islas, Pau Bonet. Pero este estancamiento o bajada mínima se va a sustentar en el hecho de que las familias cada vez pagan con mayor facilidad las facturas en las comunidades en las que habitan, a diferencia de lo que sucede con las empresas promotoras y los bancos, cuyos impagos no dejan de crecer.

Pau Bonet critica muy especialmente el problema que existe en muchas comunidades de propietarios con las entidades financieras. Estas asumen la propiedad de un inmueble en muchos casos tras desahuciar a las personas que lo ocupaban anteriormente, pero al mismo tiempo forman parte del grupo de peores pagadores, ante la cantidad de problemas que se registran a la hora de tramitar con ellas el cobro de facturas comunitarias, como podría ser el caso de alguna obra o reparación. ¿Y si el piso queda en manos del Sareb (el denominado banco malo)? El presidente de los administradores señala que entonces la situación es incluso peor.

El caso de las viviendas que siguen en manos de los promotores también resulta llamativo, por la precaria situación financiera en la que se encuentran muchos de estas empresas, con casos en los que incluso se entrado en concurso de acreedores. Estas situaciones se dan cuando el promotor ha conseguido vender solo una parte de los pisos del edificio, y mantiene el resto en sus manos. Conseguir cobrar de estas firmas la parte de los gastos que les corresponden también puede convertirse en un ejercicio de extrema dificultad parta el resto de vecinos o para el administrador de la finca.

Prueba de ello es la evolución que está teniendo la citada morosidad en las comunidades vecinales de Balears. El pasado año se cerró con unos impagados en las islas por valor de 55 millones y medio de euros, y la previsión de Bonet es que este ejercicio pueda quedar incluso por debajo de los 55 millones. Pero en el caso de los bancos, si su deuda se cifró durante 2014 en algo más de 13 millones de euros, el presente año se cerrará con unos impagados que se podrían mover entre los 15 y los 16 millones.

Respecto a las empresas promotoras, frente a los cinco millones de euros de impagos registrados durante el pasado ejercicio, durante 2015 se podrían alcanzar los siete o los ocho millones de euros, según esas mismas estimaciones.

Eso supone que están siendo las familias las que, de la mano de la recuperación del empleo y de una mejoría en sus ingresos, están haciendo los mayores esfuerzos para poderse al día en los pagos con sus vecinos, aunque Bonet no oculta que sigue habiendo muchos hogares con serios problemas financieros.

Un aspecto que apunta es que, en el caso de las entidades financieras, el problema de impagos no se centra en la negativa a saldar sus cuentas, sino en la enorme cantidad de trámites que tienen que hacerse parta conseguir que aporten la parte que les corresponde en los gastos de una comunidad, algo que se puede retrasar hasta tres meses. Eso hace en muchos casos que el resto de vecinos no puedan asumir las derramas que se generan al tener que hacer frente a obras no previstas, al verse obligados a aportar inicialmente una cantidad muy superior a la que realmente les correspondería para así tapar el agujero que dejan bancos o promotores.

Cambio de tendencia

Al margen de lo expuesto, Pau Bonet apunta un dato positivo: el valor de la morosidad en las comunidades de vecinos fue en Balears de 43 millones de euros en 2012, de 53 millones en 2013, de 55,5 millones en 2014 y en 2015 se espera que quede ligeramente por debajo de los 55 millones, lo que implica que sería la primera vez que se rompe esa tendencia al alza.

Respecto a la tipología del moroso, Bonet destaca que en el caso de los particulares la inmensa mayoría corresponde a familias que antes de la crisis eran "excelentes pagadores" y que la causa de sus actuales problemas radica en una pérdida de ingresos. "El resto de los vecinos suelen ser absolutamente comprensivos ante este tipo de situaciones, y dan facilidades para que los afectados puedan ir saldando sus impagados", destaca.

Sin embargo, no oculta que en un 15% de los casos el problema radica en lo que denomina como "un jeta profesional", es decir, personas que retrasan los pagos pese a no tener problemas reales para cubrirlos.

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