13 de julio de 2018
13.07.2018
Tribunales

Santos Márquez alega que su exsocio le adeuda tres millones

El intermediario del fichaje de Casillas niega haber cometido un delito de administración desleal

13.07.2018 | 00:10
Iker Casillas, en un partido con la selección española en 2016.

El dato

  • Denuncia: Un régimen laboral de esclavitud
    El escrito de defensa de Santos Márquez, para el que se piden entre 4 y 6 años por administración desleal (apropiación indebida de casi medio millón de euros), redactado por Bartolomé Vidal, expresidente del Mallorca, afirma que la familia Sastre quería que el acusado trabajara en un régimen de esclavitud. "La acusación particular pretende que el acusado (Márquez) debía seguir trabajando en exclusiva para Mallorca Viva. Eso sí, sin cobrar, sin beneficios, sin ingresos y pagando todos los gastos de su propio pecunio. Diríase que se trata de una exigencia, el trabajo en régimen de exclavitud", afirma.
     
Santos Márquez González, el agente de futbolistas, alega en su escrito de defensa que no cometió ningún delito de administración desleal al hurtar a su antiguo socio las comisiones por el fichaje del exportero del Real Madrid Iker Casillas por el Oporto y que aquel le adeuda más de tres millones de euros. Márquez, defendido por el letrado Bartolomé Vidal, pide su libre absolución y apunta a que el caso tendría que haberse tratado en un juzgado de lo mercantil por un supuesto incumplimiento de contrato.

Según la acusación particular, ejercida por Jaume Campaner, y el fiscal, Márquez y la víctima, Jorge Ignacio Sastre, compraron una sociedad, Mallorca Viva S.L., para intermediar en el mercado de fichajes de futbolistas, pero el primero habría creado otra empresa paralela con la que negoció el fichaje de Casillas a espaldas de su socio. Poco antes de la adquisición de Mallorca Viva los dos socios firmaron un contrato, fechado a 25 de noviembre del 2008, para mediar en el mercado futbolístico. Sastre sería el administrador único de Mallorca Viva y Márquez sería el agente mercantil.

Iker Casillas, tras 25 años en el Real Madrid, abandonó el club en julio de 2015 tras ver que ya no mantenía su papel de titular. Con la intención de seguir compitiendo al máximo nivel y disputar la Champions League, máxima competición europea, el guardameta español llegó a un acuerdo con el Madrid para obtener la rescisión de su contrato y firmar con el Oporto para dos temporadas, más otra opcional, a razón de 11 millones de euros brutos por las dos campañas. Por esta operación el agente FIFa Santos Márquez se embolsó 440.000 euros en comisiones, que es la cifra que le reclama ahora la fiscalía. El acusado sostiene, por el contrario, que el 22 de noviembre de 2012 vendió a la familia Sastre la mitad de sus acciones de Mallorca Viva, con lo que el contrato de trabajo con Sastre quedó ese día sin efecto.

El acusado, no obstante, admite que pese a que ya no existía vínculo societario ni económico con los Sastre, siguió haciendo colaboraciones para Mallorca Viva y desempeñando por libre su profesión. Bartolomé Vidal argumenta que las diferencias sobre las comisiones por el traspaso de Casillas no tienen relevancia penal y deberían substanciarse en un juzgado de lo mercantil por un supuesto incumplimiento de contrato. El agente acusa a los Sastre de no haber hecho una liquidación de Mallorca Viva cuando él vendió su parte y añade que la familia le adeuda más de 3 millones de euros por las cesiones y traspasos de varios jugadores, entre ellos Paulinho y Mikku.

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