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Bocinazo final

'Tenía que ocurrir algún día'

España, muy inferior, pierde con Eslovenia, y ahora deberá conformarse por luchar por el bronce

'Tenía que ocurrir algún día'

'Tenía que ocurrir algún día'

Rafael M. Guerra

España no ganará el Eurobasket 2017. El rey se queda sin corona y la mejor generación de jugadores españoles que han visto nuestros ojos se retirará sin retener el cetro europeo. Tenía que ocurrir algún día. Y fue este 14 de septiembre de 2017. Tan triste como real. Es deporte. Y ley de vida. España perdió con Eslovenia (72-92). Lo hizo, básicamente, por la diferencia en el triple. El baloncesto es un deporte de precisión. Eslovenia se fue al descanso con 10/15 (67%) en el lanzamiento del arco de 6,75 metros. Y acabó con un sensacional 14/25 (56%). España, sin embargo, sufrió un calvario en el perímetro. No entraba la bola. No había forma. Era un imposible. La selección se frustró y acabó y el partido con el 26%, y 7 de 27. Es decir, los balcánicos anotaron 42 de sus 92 puntos desde la línea de tres y España tuvo que conformarse con sólo 21 puntos. Una diferencia abismal.

Eslovenia, ante la falta de acierto exterior de España, cerró su defensa, realizó continuas ayudas a los balones interiores a los hermanos Gasol. España no hizo una lectura correcta, porque le faltó velocidad en la circulación de balón. Faltó, también, agresividad. Más penetraciones a canasta. Y no tuvimos su tesón, su hambre, su espíritu.

España también perdió por eso. Cada ataque rival estaba perfectamente medido (más allá de alguna pedrada de tres a tablero), generando, con Dragic y Doncic, ventajas en el pick and roll. España hizo, en muchos momentos, la guerra por su cuenta. "Canto un sistema, no sale tras un par de pases y me la tiro...". Eslovenia se sabía ante una oportunidad histórica. España no tuvo ese puntito extra. Hubo más frustración que acierto. Más cabezas agachadas que posibilidades reales de levantar una situación que, cuarto a cuarto, fue empeorando.

Toca luchar por el bronce. El campeonato nos ha puesto ahí. Serbia o Rusia. España tiene que levantarse, purgar sus heridas y afrontar la lucha por el tercer puesto como una oportunidad, no como un castigo.

Cambiar el oro por el bronce no es motivante. Pero la historia dará quilates y mérito a una generación dorada.

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