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Diario de Mallorca

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Jordi Boixaderas: «El teatro necesita una dosis suplementaria de energía y convicción»

El actor participa en ‘Final de partida’, obra de Beckett, dirigida por Sergi Belbel, que el domingo se representará en el Teatre Principal de Palma

Jordi Boixaderas, a la izquierda, y Jordi Bosch, condenados a aguantarse en ‘Final de partida’. | DAVID RUANO

Jordi Boixaderas (Sabadell, 1959) ha regresado a los escenarios tras un parón de varios años con el que quiso alejarse del ritmo de trabajo que llevaba, encadenando una obra de teatro tras otra. Pero un par de propuestas de su compañero de profesión Jordi Bosch le han hecho volver a escena. Una de ellas es Final de partida, con la que estará el próximo domingo en el Teatre Principal de Palma. Se trata de un texto de Samuel Beckett, dirigido por Sergi Belbel, una historia de «personajes terminales, que acaban haciéndose simpáticos por muy extraños que sean».

Boixaderas asegura que tanto esta obra como las lecturas dramatizadas sobre textos de Proust que también está interpretando a propuesta de Bosch le han «robado el corazón», y se declara «encantado de la vida» con la gira que han montado con Final de partida.

Acompañado sobre las tablas por el propio Bosch, Jordi Banacolocha y Margarida Minguillón, en Final de partida, Boixaderas es uno de esos personajes que viven confinados dentro de una habitación, que sueltan «frases como puñetazos» de la manera más intrascendente. Advierte al público de que no se asuste cuando vea a los cuatro personajes en un escenario oscuro, con niebla, y dos de ellos metidos en cubos de basura. «No es un discurso trascendente, es un juego escénico», aclara sobre este montaje y hace suya una de las frases del autor: «Nada hace más gracia que la desgracia».

Para el catalán, el mayor atractivo de Final de partida es el texto que Beckett escribió a mitad del siglo pasado y que ya tuvo ocasión de interpretar 14 años atrás, en un montaje de Rosa Novell. De la obra de Beckett destaca que «va a la esencia de las cosas» rehuyendo de hacer «espectáculo desde el punto de vista melodramático». «Habla de que estamos en un mundo que se acaba, o en el que debe haber un cambio radical porque tal y como lo hemos hecho hasta ahora la cosa no tiene futuro, pero lo pone en escena como un juego, como una tragicomedia, como una manera de hablar de cosas realmente preocupantes para nosotros, que las tenemos en mente siempre, pero distanciándose con una benevolencia y un sentido del humor, aunque sea humor negro, que hace que lo veamos de una manera estimulante, edificante, inteligente, más que recrearse directamente en la tragedias humanas», añade el intérprete.

Boixaderas insiste en una idea: «El teatro necesita una dosis suplementaria de energía y convicción. Y sin esta dosis, no vale la pena salir al escenario, se tiene que salir a por todas, dispuesto a todo», afirma.

Durante los años en los que ha estado apartado del teatro, Jordi Boixaderas ha continuado con la que es su profesión principal, la de locutor (ha instalado su propio estudio en casa), y ha grabado audiolibros. Rostro conocido de la pequeña pantalla, también se ha retirado de la televisión. Como actor de doblaje, su «oficio de siempre», es la voz de Dwayne Johnson, Russell Crowe, Clive Owen, Gerald Butler y Sean Bean. Cuando más disfruta es cuando más conoce al actor, sus tics, su ritmo... Entonces «puedes prescindir un poco de la técnica y disfrutar más de la interpretación», indica.

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