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Diario de Mallorca

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Entrevista

Daniele Finzi Pasca: «Un espectáculo como ‘Corteo’ es más necesario que nunca en tiempos difíciles como estos»

«Yo hablo de la gente a la que le duele el dedo del pie cuando se da un golpe y dejo a los demás que cuenten historias de héroes»

Daniele Finzi Pasca con uno de los payasos de ‘Corteo’, el espectáculo del Circo del Sol que vendrá a Mallorca en agosto. | VIVIANA CANGIALOSI

El dramaturgo Daniele Finzi Pasca es un "enamorado de Mallorca", que visita a menudo, y el creador de 'Corteo', el funeral más alegre e imaginativo que se verá en la isla. El espectáculo del Circo del Sol ha dado la vuelta al mundo y llega por primera vez del 5 al 14 de agosto. El escenario será el Velòdrom Illes Balears y las entradas ya están a la venta.

Corteo iba a representarse en Mallorca en 2020 y llegó la pandemia. ¿El mensaje positivo del espectáculo tiene una nueva lectura tras todo lo vivido?

En momentos difíciles, como estos tiempos que vivimos, los sueños, la imaginación, la poesía, se vuelven más que nunca una necesidad. Y es lo que tiene este tipo de espectáculos, porque no son solo un entretenimiento, sino un viaje a través de una historia sorprendente con intérpretes que son maravillosos.

¿El funeral de la obra es como le gustaría que fuese el suyo?

Jaja. Digámoslo así. La gente que se encuentra en un estado depresivo piensa en general que en su funeral no habrá nadie, como la expresión «ni un perro». Sin embargo, la gente feliz suele imaginarse que irán los amigos, los familiares y examores, igual que en el funeral de este clown. Espero, no solo para mí, sino para todo el mundo, que cada uno se pueda imaginar un maravilloso funeral con gente que recuerde los momentos alegres.

Escribió esta obra en 2005 y lleva casi dos décadas en escena. ¿Es considerada un clásico?

Hay espectáculos que, por su larga trayectoria y por el número de asistentes, podrían serlo. Con Corteo, entre la carpa del inicio y el escenario actual, el Cirque du Soleil ha alcanzado cerca de diez millones de espectadores. Es un número que permite afirmar que se ha convertido en un pequeño clásico del circo.

¿Qué seguimiento realiza de la creación que le encargó hace tanto tiempo el Circo del Sol?

Después del estreno de una obra y de un periodo en el que va adaptándose, llega el momento en que cristaliza, queda fijada. Desde entonces, también tiene una evolución, pero se mantiene muy fiel a sí misma y camina sola.

Pero ideó Corteo para una carpa circular y después varió el formato para ser representada en estadios. ¿Cambia mucho?

Esta nueva versión necesitó un tiempo de elaboración, aunque con el equipo técnico logramos un resultado tan acertado que el espectáculo sigue totalmente fiel a los inicios y además tengo la sensación de que la formulación actual se ve aún más linda.

Ha vuelto a trabajar con el Circo del Sol creando Luzia. ¿Qué le aporta una compañía tan grande?

Sobre todo aprender. Entré por primera vez 20 años atrás en un contexto de producción alejado completamente de lo que hacía. Conocí figuras sobresalientes del mundo de la creación. Después he hecho con mi compañía otros espectáculos más complejos y grandes, como ceremonias de los Juegos Olímpicos, pero lo que aporta el Cirque du Soleil en el mundo del espectáculo es que siempre crea algo sorprendente. Esa labor requiere aprendizaje y también atrevimiento.

¿El Teatro de la Caricia que usted promueve se puede llevar a cabo en una compañía así?

Me llamaron precisamente por eso. Uno de los fundadores, Guy Laliberté, conocía mi trabajo y me pidieron que trasladase este lenguaje a un espectáculo suyo. Los personajes de Corteo tienen la calidez teatral que siempre he buscado, una naturaleza que se podría comparar a Fellini y que en definitiva es crear empatía. Este espectáculo es sumamente poético y entrañable, sin olvidar la parte más técnica, acrobática y sorprendente de la compañía.

¿Qué papel tiene el humor?

Sucede como en la comida, que se necesitan platos distintos para que la estructura de la obra sea armoniosa. Igual que en una pieza de música clásica, donde siempre hay tiempos diferentes y cambios de ritmo para hacer que el viaje sea sorprendente o pueda acompañar estados emocionales variados. Además, en el mundo del clown del que yo vengo, los mediterráneos impregnamos a los personajes de humanidad, fragilidad y sentido de la ironía, a diferencia del clown americano, que es más bufonesco, a través de sketches. El protagonista, Mauro, es entrañable y la obra cuenta una historia completa.

Afirma que el clown «es un héroe que con dignidad pierde casi siempre y al final se desvanece discretamente». ¿Sirve para definir a mucha gente?

Muchos de nosotros crecimos con la cultura literaria griega, con héroes que son hijos de dioses y humanos y son casi invencibles; luego nos llegó la cinematografía norteamericana, donde hay otros héroes con poderes increíbles. También estaba John Wayne, que cuando le tiraban una flecha se la sacaba, ponía su cuchillo en el fuego, se cauterizaba la herida y si le dolía se tomaba un whisky, porque después tenía que subir al caballo y correr tras los enemigos. Y yo cuando me pego en el dedo del pie con la pata de la mesa me duele y voy todo el día torcido. Hablo de esta gente y dejo a los demás que cuenten historias de héroes y de John Wayne.

Los espectadores se sentirán más identificados.

Así es, porque a la mayoría nos duele el dedo del pie. Los otros quién sabe si existen.

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