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La reconstrucción de una garrafa con las huellas dactilares de Joan Miró

Enric Juncosa no se veía capaz de reconstruir una garrafa de agua que Miró guardaba en Son Boter y que por accidente se hizo añicos. Los cientos de trocitos en que se desintegró el recipiente auguraban una tarea engorrosa y casi imposible. 

«Pero después de dos meses de trabajo, he logrado recomponer el barral», explica el restaurador.  

Este objeto cotidiano ha sido recuperado porque tiene un valor añadido: sobre él están las marcas de los dedos de Miró, manchados de pintura. 

La garrafa de Son Boter tras el accidente.

«La botella que llevaba en su interior no la reconstruí porque he encontrado una exactamente igual y le he pegado la etiqueta con la marca que venía en la original», comenta.

Sin duda, uno de los espacios de la Fundació que precisa una urgente intervención es Son Boter. El pasado diciembre salió a concurso la redacción del proyecto integral de restauración. «Una intervención necesaria para detener el deterioro de los grafitos», comenta Juncosa, quien apunta que los fondos para llevar a cabo dicha reforma cada vez están más cerca, «se conseguirán». Por lo pronto, en breve se desmontarán las salas del edificio Moneo bajo su supervisión para la rehabilitación del mismo. 

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