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Can Forteza Rey, el paraíso modernista de Palma que sigue dando sorpresas

En la restauración hallan policromías originales y se descubre que el plano definitivo lo firmó Francisco Roca

Descubren las policromías originales en el edificio modernista de Can Forteza Rey de Palma B. Ramon

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Descubren las policromías originales en el edificio modernista de Can Forteza Rey de Palma M. Elena Vallés

Can Forteza Rey es una caja de sorpresas modernistas. Una reforma aún en curso en la fachada del edificio palmesano ha revelado la presencia de unas policromías que permanecían ocultas bajo capas de pintura posteriores. Unos tonos originales que la casa recobrará y que abrirán paso a una relectura del modernismo que Luis Forteza Rey, que fue orfebre de la Catedral en tiempos de la reforma de Gaudí, proyectó y aplicó en el edificio familiar de la plaza del Marqués del Palmer esquina con la calle de les Monges.

El restaurador Pere Terrassa cayó en la cuenta estudiando las diferentes capas de pintura que presentan las vidrieras (la última visible es blanco roto tanto en el interior como en el exterior del inmueble) y las persianas (actualmente, en verde carruaje, el habitual en las tradicionales mallorquinas) que el color original era otro: un verde agua que no se presenta de manera uniforme, sino que emula para el ojo más entrenado diferentes tonalidades del mar y que le proporciona al conjunto un efecto marmolizado, el mismo que puede rastrearse en postales antiguas en blanco y negro. Las aguas que se vislumbran en las persianas de esas fotos centenarias no eran fruto del efecto de la luz sino un fenómeno conseguido con la pintura. En estos momentos, y tras una visita del departamento de Patrimonio del Consell, se trabaja en las pruebas de color para que estas partes del edificio recobren su color original, una noticia que tiene entusiasmada a la propiedad del edificio, muy sensible con la historia del mismo.

DIARIO de MALLORCA ha sido testigo también de otra grata sorpresa que ahora sale a la luz: unas aplicaciones de oro en unos hierros forjados -elementos muy presentes en toda la fachada- de las que hasta ahora no se tenía constancia. «Con estos nuevos datos se va a tener que hacer una relectura del edificio. Siempre se ha comentado que el modernismo en Mallorca era epidérmico, superficial, y que se circunscribía a la fachada. Aquí, en Can Forteza Rey, tenemos soluciones modernistas más integrales», cuenta Terrassa. Además del trencadís que salpica los muros exteriores, que sorprende con pequeños detalles decorativos que deleitan al espectador, también es posible ver estos fragmentos de cerámica de La Roqueta en el hall del inmueble. «En los interiores, también había restos de cristales decorados en las puertas de paso. Lo de esta casa no era modernismo de fachada», subraya el restaurador, acompañado en la visita a la obra por el actual propietario del edificio, Josep Forteza-Rey, y su hija Neus.

Hay otro dato, esta vez documental, que no es baladí y que forma parte de los descubrimientos recién conseguidos. «Los planos de comisión de obras del edificio se perdieron», comenta Terrassa. «Sabemos que el promotor de esta casa fue José Forteza-Rey y que el diseño de la misma fue proyectado por su hijo Luis. Éste no tenía conocimientos de arquitectura, así que debió asesorarse con algún arquitecto que a la vez firmó el proyecto», continúa. Esta incógnita acaba de ser descubierta. «Gracias a las actas de las sesiones del Ayuntamiento de Palma que hemos consultado sabemos que ese arquitecto fue Francisco Roca», revela, una referencia que se conoce ahora por primera vez.

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Can Forteza Rey, el paraíso modernista que sigue dando sorpresas B. Ramon

Los primeros planos de Can Forteza Rey, firmados por José Alomar, «no coinciden con esta casa». Al final, se hicieron cambios que acabó firmando Roca, arquitecto en el que hacia 1908 (año en que se levantó el edificio de la plaza del Marqués del Palmer) se observa un cambio en su adscripción modernista, más cercana ya a la corriente Art Noveau, explica Miguel Seguí en su monografía Arquitectura contemporánea en Mallorca. Seguí cita algunas casas de Roca para ilustrar sus afirmaciones: Can Casasayas y la Pensión Menorquina, «en las que se observa un tratamiento plástico-dinámico del cuerpo del edificio muy acentuado». «En estos edificios, como en otros de Roca, observamos ciertos rasgos expresionistas de procedencia gaudiana», sostiene. En este sentido, cita la Casa Batlló.

No cabe duda de que la unión de Luis Forteza-Rey y Roca dio una de las joyas del modernismo en Palma. «Luis era muy inquieto, viajó a París, donde conoció de primera mano el Art Nouveau. También mantuvo un contacto estrecho con Barcelona y escribió artículos en revistas catalanas sobre artes decorativas», explica Terrassa. El permiso para construir Can Forteza Rey se concedió en 1907, «en el momento que se acababa de edificar la Casa Batlló, que es contemporánea y paralela a ésta en tiempo y estilo», apunta.

No hay que perder de vista que siendo orfebre de la Catedral, Luis también conoció de cerca la reforma de Gaudí en la Seu, que arrancó en 1903 y terminó en 1914. Las soluciones del arquitecto catalán no le debieron resultar ajenas para su proyecto personal. De hecho, Miguel Seguí asegura en su estudio que en la fachada de Can Forteza Rey «se observa la influencia del modernismo catalán y más concretamente de ciertas obras de Gaudí». El investigador va más allá citando una hipótesis de la catedrática Catalina Cantarellas, quien incluso «apunta la posibilidad de una intervención del célebre arquitecto catalán» en Can Forteza Rey «por la similitud con la Casa Batlló y con el Park Güell». Con los nuevos hallazgos de Terrassa en la casa vecina de El Águila, esta línea de investigación está más viva que nunca.

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