Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pablo López: «Siempre había deseado empezar una gira en Mallorca, donde tengo muchos amigos»

«Esta isla me ha marcado mucho, gracias a Antonio Orozco» - «Madrid está muy viva, pero también veo mucho respeto en las calles» - «El piano es el espejo más extraño del mundo»

Pablo López: "Arrancar la gira en Mallorca es maravilloso" B. Ramon

El músico malagueño estrena disco en directo, a partir del próximo viernes, en Palma, con el primero de los 30 recitales programados en un viaje sonoro por toda España a lomos de ‘Unikornio’, título de su nuevo disco. Ayer desveló su relación con la isla y habló de su admiración hacia Raphael y de su miedo al coronavirus.

Sentado al piano, «el espejo más extraño que hay en el mundo», afirma, Pablo López (Fuengirola, Málaga, 1984) presentó ayer en Palma, entre aviones, el despegue de su esperada gira, 30 conciertos hasta el mes de septiembre.

Pablo López, tras interpretar al piano dos de sus canciones, ‘La niña de la linterna’ y ‘El Patio’, en el hangar de Air Europa. B. RAMON

¿Por qué ha elegido Mallorca para arrancar esta gira?

Me siento un privilegiado estando en la isla, y encima haciendo música, que es lo que más me gusta. Ojalá todos los años fueran así. Ahora, esto es mal acostumbrarse. Es maravilloso tener la oportunidad de arrancar la gira en Mallorca, algo que siempre había deseado y buscado. En Mallorca tengo muchos amigos, y algunos nos prestan escenarios y teatros, y otros, aviones.

Un amigo suyo, Antonio Orozco, pasa largas temporadas en la isla, incluso abrió un restaurante. ¿Cuándo descubrió usted la isla?

Yo me volví a subir a los aviones, porque tenía aerofobia, en 2013, después de ocho años sin pisar uno, con motivo de un concierto en Mallorca. Desde entonces me enamoré de la isla, y gracias a los amigos he podido conocerla, también desde el mar, que te ofrece una visión privilegiada. Balears, y esto no es promoción turística porque yo no estoy en ningún patronato ni nada, es uno de esos sitios que pone el listón muy alto y cuando vas por el mundo a viajar, que hay lugares maravillosos, ves que esos sitios no llegan a su altura. Y lo digo de verdad, no porque esté aquí. Lo saben en mi casa. De hecho a mi madre, que estaba frita por conocer esto y no ha podido por las circunstancias (de la pandemia), le he dicho que cuando pueda, vendrá. Mallorca me ha marcado mucho, sobre todo a través de ese buen amigo, sí, como es Antonio Orozco. .

Su madre no ha dejado de seguir su carrera desde que le compró su primer instrumento, una guitarra, y no un piano, porque «no había dinero para eso». ¿Cómo es su madre como espectadora de uno de sus conciertos?

Mi madre nunca me ha dicho esto está bien, o esto está mal. Solo me ha dicho, cuídate, no hables mucho, no te acuestes tarde... Cuando la observo entre el público, con la gente loca perdida, la veo que disfruta, abrazada con mi hermano o el resto de la familia.

El músico atiende a unos fans, ayer, en el aeropuerto. B. RAMON

De una madre, a un músico que para muchos es un segundo padre, Raphael, con quien estuvo cantando el pasado mes de diciembre, ante 5.000 personas, en el WiZink Center. En el Trui Teatre cantará tres días seguidos, y en otras ciudades, como Barcelona, ofrecerá hasta siete recitales. Yo que pensaba que eso solo lo podía hacer Él.

Y con unas canciones que son muy exigentes, desde el punto de vista vocal. Durante quince días seguidos, con uno de descanso, hemos hecho la prueba de fuego, tocando ocho horas al día, en el estudio, para montar todo esto. Hemos sobrevivido con solvencia, salvo un día, que ya no podía más, pero es sobre todo porque hablo mucho, es el problema que tengo, que me emociono. Yo le llamo ‘ocio diurno’. Tendré que convertirme en un ser absolutamente antisocial, porque cuando hablo mucho mucho, es cuando me fastidia. Raphael, a quien tengo la oportunidad de verle muchísimo, por las cosas que tenemos en mente, en proyectos y tal, siempre me lo advierte: «Tu puedes estar en escena toda la vida, ten cuidado con eso».

Usted vive en Madrid. ¿Le preocupa el turismo de borrachera que se ha instalado en su ciudad?

No me gusta la gente que dice «no veo la tele» pero en estos tiempos, por desgracia, estoy siendo cobarde para intentar no enfadarme. Me afecta, porque soy sensible. Madrid está muy viva, eso está claro. Pero también veo mucho respeto en las calles. Yo nunca estaría en un sitio donde no se estén respetando las normas, porque me afecta, no como músico profesional, sino como ser humano. Tengo familia y no me gustaría que eso nos pasara. Llámame loco pero yo soy de esos que apenas he visto faltarle el respeto a la normativa. Si lo viera, saldría pitando, por puro. Tampoco lo señalaría, porque no tengo ese talante, el de denunciar. En ese aspecto lo único que me queda es no estar donde la gente no se respete. En los conciertos en los que he estado se ha respetado todo, como en el de Raphael, donde estuve cantando. Aquello fue el paradigma de las medidas de seguridad. A veces pienso como un niño chico que todo esto no existe. Hay que estar majara para no respetar esas normas.

Compartir el artículo

stats