11 de septiembre de 2018
11.09.2018

El Auditòrium cumple 50 años de vida entre el "orgullo y la indignación"

Sus responsables presumen de números, 10.000 espectáculos en 50 años, y artistas, desde Von Karajan a Van Morrison, pero denuncian "linchamiento" institucional y competencia desleal

11.09.2018 | 02:45
Marc y Joan Ferragut, actuales responsables del Auditòrium de Palma, posan junto al monumento dedicado a su abuelo, impulsor del primer auditorio que se construyó en España.

2019 con Dalma, Amaia Montero, Love of Lesbian...

  • Al margen de la gala del 50 aniversario, prevista para el 24 de mayo y sobre la que reina el secretismo, el Auditòrium ya tiene diseñada buena parte de su programación para el primer trimestre del próximo año. Un ejercicio que comenzará con el Gran concierto de Año Nuevo (2 de enero), interpretado por la Johann Strauss Orchestra, y el Ballet de Moscú, con El lago de los cisnes y El cascanueces (días 3 y 4 de enero). Febrero se presenta cargado de conciertos, los que ofrecerán Luis Cepeda (1 de febrero); un musical dedicado a la Historia del rock (día 22), con temas de Elvis, AC/DC y Beatles; Amaia Montero (día 23) y Love of Lesbian (día 28). Marzo verá cantar a Carlos Rivera (22 de marzo). Otros nombres propios serán los de India Martínez, Vanesa Martín y Sergio Dalma.

El Auditòrium, el primero que se construyó en España, cumplirá en 2019 medio siglo de vida. Un aniversario que sus responsables ya preparan y al que se enfrentan entre "el orgullo y la indignación", conscientes del trabajo realizado, que les ha situado en "la misma Liga que el Liceu, el Real y el Palau de les Arts de València", pero también sabedores de que no hay futuro si las instituciones públicas siguen "ignorándonos y dándonos palos", espeta el nieto del fundador, Marc Ferragut.

La Magna, "la mejor sala del mundo, por sus condiciones técnicas y acústicas, excepcionales", y la huella imborrable que han dejado leyendas de distintas disciplinas artísticas como Van Morrison, Lindsay Kemp, Marcel Marceau, Dario Fo, B.B. King, Ella Fitzgerald, Duke Ellington, Rostropóvich, Arthur Rubinstein o la Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm, explican, según Ferragut, la longevidad del Auditòrium, inaugurado el 3 de septiembre de 1969 con tres recitales de otra Filarmónica, la de Berlín, con Von Karajan a la batuta.

"Los momentos dulces han sido muchísimos. Tenemos diez libros de firmas, desde Von Karajan a la última, de Jorge Blass. Este es un trabajo con el que sufres mucho, la gran preocupación es llegar a fin de mes, poder pagar nóminas, impuestos, facturas... afortunadamente estamos al día de todo. Lo bonito de esto trabajo es que cada día es diferente, cada día conoces gente nueva e interesante, y creas experiencias irrepetibles. Ver cómo viven los artistas su trabajo, cómo lo gestionan y lo montan, es como sentirse parte de algo único, algo que no cambiaría por nada", reflexiona Ferragut, actualmente responsable, junto a su hermano Joan, de una empresa que integra a 23 empleados y que presume de números: 200 funciones por temporada, más de 100.000 usuarios anuales, más de 10.000 espectáculos en estos 50 años y con coste cero para el erario público.

"Para intentar igualar lo que ha hecho el Auditòrium estos 50 años –protestan los Ferragut– la Administración se ha gastado 160 millones de euros en un Palacio de Congresos, el Principal se gasta 6 millones de euros al año y ahora harán un teatro para la Simfònica con 700 plazas. Con estos tres ejemplos no llegan a la cuarta parte de la actividad que hacemos nosotros, que pagamos todos los impuestos y no recibimos ni una sola ayuda. Afortunadamente tenemos el reconocimiento social de la gente. Nos sentimos muy queridos por el público. La gente anónima valora nuestro trabajo. Los políticos, cuando están en la oposición, se comportan como esa gente anónima, y dicen: Ferragut, qué putada le están haciendo con el Palacio, os tendrían que ayudar. Y cuando toman el poder, se olvidan".

"En este mercado todo es competencia desleal. Somos los únicos que pagamos impuestos. Los otros 28 teatros que hay en Mallorca, todos públicos, reciben un montón de subvenciones, luchan por el mismo público y tienen a los mismos artistas por los que nosotros competimos, con la diferencia que ellos van con un cheque en blanco y nosotros tenemos lo que tenemos", añaden.

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