El abogado de Mónica J.F., la mujer que confesó haber matado a su hijo de nueve años en Maó, alega que la acusada no fue consciente del crimen. La defensa considera que pudo sufrir un trastorno mental, por lo que ha pedido al juez que su cliente sea sometida a un examen psiquiátrico que determine su grado de responsabilidad. "Recuerda tener al niño muerto en brazos, pero todo lo anterior se ha borrado de su cabeza", explicó ayer el letrado de la parricida, Carlos Maceda. La acusada fue trasladada ayer por la mañana al centro penitenciario de Palma.

Aunque Mónica F.J. confesó a la Policía que ahogó a su hijo César en la bañera, su letrado asegura que la mujer no tiene recuerdos claros de lo sucedido. "No se acuerda de nada. Su primera imagen es el niño en sus brazos sin vida y que se deshizo del cadáver. Por eso deduce que lo ahogó. Sin embargo, en su primera declaración contó que encontró al niño ya muerto en la bañera", afirmó Maceda. "No sabe cómo ni cuándo. Ni siquiera recuerda si ese día, cuándo preparó el baño, tenía intención alguna de matar. Sabe que ha sido ella pero todo lo demás se ha borrado de su cabeza", aseguró.

Arrepentida

La mujer siguió haciendo creer a sus amigos de Galicia que el pequeño seguía vivo y llegó a detallar, en comentarios que escribió en varios blogs y que ayer publicó DIARIO de MALLORCA, la comunión del niño cuando este llevaba ya cuatro meses muerto. "Es cierto que ha ocultado lo sucedido durante dos años, pero ha vivido arrepentida todos los días", comentó el letrado. "Quizás lo hizo por miedo a que nadie creyera su versión", concluyó.

Maceda ha solicitado ya al juzgado de instrucción número 2 de Maó, encargado del caso, que Mónica J.F. sea sometida por el médico forense a una exploración psiquiátrica y psicológica para conocer "su carácter y los elementos externos que puedan tener relación con ese estado de ofuscación". El abogado ha pedido también que se tome declaración al padre y los abuelos maternos del niño.

Mónica J.F., que durante el interrogatorio ante el juez "apenas podía hablar" cuando comenzaba a recordar la muerte del niño, ingresó ayer por la mañana en la prisión de Palma, según informaron fuentes policiales. Escoltada por agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, la mujer fue conducida desde los calabozos municipales de Maó al aeropuerto de Menorca, y después embarcó en un avión que la llevó a Mallorca.

Los vecinos de la calle Sant Llorenç de Maó, donde vivía la mujer junto a su actual pareja, explicaron que "eran muy suyos, un poco ariscos, extraños, no se relacionaban con nadie y muchas veces ni saludaban". Algunos vecinos recordaban haberla visto con frecuencia, a través de la ventana, sentada frente a un ordenador. Los rastreos realizados por el Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Balears constataron que tenía una frecuente actividad en varios chats de Internet, a través de los que se relacionaba con antiguas amistades.