La cúpula de los Ángeles del infierno y buena parte de sus supuestos compinches, entre los que se encuentran dos agentes de la Policía Local de Palma, se sentarán a partir de este lunes en el banquillo de la Audiencia Nacional. Los 46 procesados relacionados con esta banda de moteros desmantelada en Mallorca se enfrentan a una acusación de dieciséis delitos: organización criminal, blanqueo de capitales, amenazas, coacciones, falsedad documental, encubrimiento, prostitución, detención ilegal, delito contra la salud pública, tenencia ilícita de armas, extorsión, omisión del deber de perseguir delitos, cohecho y revelación de secretos. El fiscal solicita para todos ellos penas que suman 298 años de prisión.

Una investigación conjunta del Grupo de Información de la Guardia Civil y del Grupo de Atracos de la Policía Nacional culminó hace una década en Mallorca, el 23 de julio de 2013, en la fase de explotación de la Operación Casablanca. Unos 200 agentes de ambos Cuerpos, con presencia de agentes de las policías alemana, neerlandesa y belga.

Sobre las siete de la mañana, efectivos de los Geos de la Policía Nacional irrumpieron en la suntuosa mansión en Lloret de Vistalegre de Frank Hanebuth, el indiscutible líder europeo de los Ángeles del Infierno. El plato fuerte de esta redada, que se efectuó primordialmente en el entorno de la Bahía de Palma y que se extendió a otros pequeños municipios de la isla, fue la detención de su imponente cabecilla. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco se personó en la isla para presenciar ‘in situ’ la evolución de las actuaciones.

Los investigadores ya habían detectado la presencia de los Ángeles del Infierno en Mallorca en 2009. A medida que había aumentado la presión policial y judicial en torno a sus turbios negocios en Alemania, los miembros de la banda motera decidieron asentarse en la isla para continuarlos.

Los especialistas de Guardia Civil y Policía Nacional siguieron discretamente sus movimientos sin llamar su atención. La supuesta intención de los Ángeles del Infierno al establecerse en Mallorca era tratar de constituir un barrio rojo en el Arenal a imagen y semejanza del de Hamburgo. Esta aparente permisividad en la isla creó en esta banda motera una sensación de impunidad. No obstante el cerco se iba cerrando en torno a ellos de forma que les resultó imperceptible.

En el transcurso de las escuchas telefónicas de la Guardia Civil a los Ángeles del Infierno, salió a relucir la supuesta vinculación con esta banda motera de dos agentes de la Policía Local de Palma. Uno de ellos afronta siete años y medio de prisión. En dichas conversaciones, presuntamente, también se les vinculaba con el caso Cursach, aunque fueron absueltos recientemente por este causa, al igual que el grueso de procesados en torno al magnate mallorquín, al retirarse las acusaciones.

«Pluriactividad delictiva»

El juez instructor de la causa contra los Ángeles del Infierno calificó de «pluriactividad delictiva» el comportamiento de esta banda. No obstante entre todo este rosario de delitos sobresalen dos por encima de todos: los relacionados con la prostitución y el tráfico de drogas.

El considerado líder indiscutible de la banda, Frank Hanebuth, se cuidó muy mucho de no tener un papel preponderante en la organización de puertas hacia afuera. Siempre ponía al frente en sus operaciones a testaferros y a personas de su máxima confianza. Por este motivo Hanebuth solo se enfrenta a una petición fiscal de 13 años de prisión. Sin embargo su lugarteniente y el tesorero, los hermanos Youssafi, afrontan 33 y 38 años de cárcel.