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Proceso judicial

Císcar: "Soy inocente. Mi etapa en el IVAM es de las más brillantes"

La exdirectora del museo, el exsubdirector y el heredero de Gerardo Rueda defienden su inocencia en los alegatos del juicio que quedó ayer visto para sentencia tras cuatro semanas de vistas

Consuelo Císcar, durante el juicio.

El juicio por la presunta malversación en el iInstitut Valencià d’Art Modern (IVAM) en la compra de reproducciones postmortem de obras de Gerardo Rueda a precio de originales quedó este martes visto para sentencia. Los tres acusados no desaprovecharon la ocasión de ejercer su derecho a la última palabra. Consuelo Císcar, que se enfrenta a una petición de seis años de cárcel por la Fiscalía Anticorrupción y las otras dos acusaciones, reiteró su "inocencia en los hechos aquí investigados: las obras adquiridas son auténticas, legales y válidas. El procedimiento administrativo fue conforme a ley", defendió en un tono suave pero firme. Císcar incluso se mostró orgullosa de su etapa al frente de la pinacoteca. "Mi etapa en el IVAM es de las más brillantes", aseguró antes de que se le quebrara la voz en su alegato final, que llevaba escrito, ante el tribunal que decidirá sobre su futuro.

"He permanecido estoica ante el linchamiento mediático y la polémica creada, artificial e incompresiblemente, y ya superada en el mundo del arte y la gestión museística", defendió en referencia a la adquisición de obras postmortem reproducidas por herederos de los artistas. Por ello Císcar defendió: "Confío en la justicia y que el veredicto sirva para restituir la memoria y crédito artístico de Gerardo Rueda y del IVAM". Según la exdirectora de la pinacoteca, "la justicia comporta reparación y yo la espero, para compensar el sufrimiento e incomprensión de mis amigos durante años", aseguró con frases entrecortadas por las lágrimas. El abogado de Císcar defendió que, como mucho, pudieron darse irregularidades administrativas que no merecen reproche penal. "¿Iba a poner en riesgo su carrera, su prestigio y su recién estrenado cargo por beneficiar al hijo de un artista?", se preguntó en voz alta, mientras su defendida escribía frenéticamente en una libreta durante la vista.

El exsubdirector económico y administrativo del IVAM y exyerno de Císcar, Juan Carlos Lledó, también defendió que "los expedientes [para la compra de obras de Gerardo Rueda] son perfectos y legales. No he participado en falsedad alguna. No hay engaño. Y reitero mi inocencia y mi falta de actuación delictiva en este proceso". El letrado de Lledó basó su alegato final de defensa en que su defendido "ya ha sido condenado por malversación y prevaricación" [junto a Císcar] en la primera pieza del IVAM por beneficiar con dinero público la carrera artística de Rablaci, el hijo de Císcar y Rafael Blasco, "por lo que se vulnera su derecho a no ser castigado dos veces por los mismos hechos".

Por último, el heredero de Gerardo Rueda, José Luis Rueda, defendió que "no he cometido ningún delito. Las esculturas para el IVAM son la primera reproducción, excepto "Altamira que hay tres". Y achacó a "un cambio político y que había que ir contra esta señora [en referencia a Consuelo Císcar]" la causa judicial en la que se ha visto inmerso.

El abogado del heredero de Rueda disparó a diestro y siniestro contra las tres acusaciones y los testigos o peritos contrarios a sus tesis (con dardos especiales de nuevo para Joan Llinares y Vicente Todolí). El letrado lamentó que "ahora un Gerardo Rueda vale cero y aquí no ha pasado nada". El juicio quedó visto para sentencia tras catorce sesiones en cuatro semanas de vistas.

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