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Un socorrista en ERTE encuentra una bolsa con 2.000 euros en Can Pastilla y la entrega a la Policía

Un vecino de Palma aficionado a nadar en el mar recogió un paquete de plástico que había en el fondo y descubrió que estaba lleno de billetes

Francisco muestra el paquete con el dinero, poco antes de entregarlo a la Policía. | X.P.

Francisco muestra el paquete con el dinero, poco antes de entregarlo a la Policía. | X.P.

«Claro que necesito el dinero. Trabajo como socorrista y estoy en ERTE, pero desde que encontré la bolsa he pasado muchos nervios y ansiedad, y ahora me he quedado tranquilo. Creo que he hecho lo correcto». Francisco es un vecino de Palma de 48 años que el pasado domingo, mientras nadaba en la playa de Can Pastilla, se encontró un paquete que contenía cerca de 2.000 euros. Ayer, tras darle muchas vueltas al asunto, se decidió a entregarlas en la oficina de objetos hallados de la Policía Local. Si nadie reclama el dinero en dos años, se podrá quedar con él. A la salida de la oficina se mostraba sonriente: «Ahora, a seguir nadando».

Francisco es socorrista en un hotel, pero el cierre provocado por la pandemia le ha dejado en ERTE. Es un gran aficionado a la natación, y sale a nadar en el mar prácticamente cada día.

Momento en el que deposita los billetes en la oficina. | X.P.

«Suelo llevar una boya con una red, y cuando veo bolsas de plástico flotando en el mar las retiro», comenta. El pasado domingo, sobre las cinco de la tarde, mientras nadaba cerca del club náutico de Can Pastilla, se percató de que había una bolsa de plástico en el fondo, a unos tres metros de profundidad, así que la recogió también.

No fue hasta que volvió a tierra que se percató de que se trataba de un paquete. En su interior había unos papeles, que habían quedado deshechos por la acción del agua de mar, y un montón de billetes que se habían conservado bien.

«Cuando lo vi me dio un vuelco el corazón», explica. Se trataba de casi 2.000 euros. El hombre pasó dos días dándole vueltas al asunto, sin saber muy bien qué hacer con el dinero. «Claro que pensé en quedármelo», explicaba ayer. «Llevo muchos meses sin trabajar, aguantando con lo que me pagan del ERTE, y lo estoy pasando mal, como mucha gente. Pero pensé que el dinero no era mío, y que lo correcto era entregarlo por si aparecía el propietario».

Los policías de la oficina de objetos hallados se quedaron asombrados. "No suelen devolver bolsas con dinero"

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Francisco llegó ayer en bicicleta a la oficina de la Policía del Edificio Avenidas, en la calle Jaume Lluís Garau. Llevaba el dinero en una riñonera. Los agentes que estaban de servicio se quedaron asombrados. No es frecuente que alguien que se encuentra una cantidad elevada de dinero en metálico, sin ningún elemento que permita reconocer al dueño, lo entregue con esa tranquilidad.

Los agentes le dieron un justificante y le explicaron que el dinero quedará ahora dos años bajo su custodia. Si nadie lo reclama como suyo en ese tiempo, Francisco dispondrá de un mes para pedirlo. Y si no lo hace, pasará a las arcas municipales.

«No suelen traer dinero de esa manera», comentaba un agente. «A veces nos traen carteras, el otro día una con unos 600 euros, y también muchos teléfonos móviles, algunos muy caros, pero nunca dinero en una bolsa». Francisco sonreía al salir: «Me he quedado más tranquilo».

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