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Las víctimas de un violador le reconocen por la falta de dientes y dos tatuajes

Cuatro mujeres comparecen ante la Audiencia de Palma para narrar el calvario que sufrieron a manos del depredador sexual

El presunto violador en serie, ayer, en el juicio celebrado en la Audiencia de Palma.

El presunto violador en serie, ayer, en el juicio celebrado en la Audiencia de Palma.

“Me hacía daño y mi llanto le hacía disfrutar”. Con estas palabras una de las víctimas definió ayer la actitud extremadamente violenta del presunto violador en serie que se sentó ayer en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia de Palma. Cuatro mujeres, supuestamente agredidas por él, comparecieron ante la Sala.

La falta de varios incisivos y algunos tatuajes en su cuerpo, uno con motivos infantiles y otro tribal, se quedaron grabados de forma indeleble en la memoria de las víctimas. En todos los casos, el depredador sexual desplegó un comportamiento brutal.

“Te voy a matar, porque si te dejo libre me vas a denunciar en cuanto te suelte”, amenazó el agresor a una víctima

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Durante su breve alocución ante el tribunal, el procesado negó que hubiera perpetrado algún tipo de agresión sexual con estas mujeres. Sí admitió que frecuentaba la Porta de Sant Antoni y que contrataba los servicios de prostitutas. No obstante entre sus supuestas víctimas hay mujeres que no ejercían la prostitución.

Una de sus primeras víctimas fue una prostituta captada la madrugada del 25 de mayo del año pasado en la Porta de Sant Antoni y trasladada en su coche hasta un descampado. En el interior del vehículo comenzó su calvario, que se prolongó en la explanada hasta que logró huir y pedir auxilio a los vecinos.

“Cuando me violaba, le dije que me ahogaba y que tenía asma. No era verdad. Fue la única forma de que me soltara”

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“Estaba en la parada del autobús y se ofreció a llevarme en el coche. Paró junto a un descampado, me dio un par de puñetazos en el cuello y me comenzó a violar”, explicó la víctima entre sollozos. “Me estaba estrangulando contra el cristal. Me arrancó la ropa y me comenzó a penetrar de las dos maneras”, prosiguió.

La salvaje agresión sexual la alternaba con insultos y con amenazas de muerte. “Te voy a matar, porque si te dejo libre me vas a denunciar”, profirió el violador. Ella, según relató la testigo, imploró por su vida. “Por favor no me mates, le dije”.

Una vez que consumó dos violaciones, la echó del coche. La mujer se arrastró y el violador se le echó encima y volvió a consumar dos agresiones sexuales. “Me retorció el cuello”, abundó. En un descuido del agresor sexual, la víctima pidió auxilio a los vecinos y el sujeto emprendió la huida.

“Testimonio desgarrador”

La mujer presentaba numerosas heridas en los genitales, ano, golpes en el cuello y en casi todo el cuerpo. La traumática experiencia le dejó secuelas psicológicas. “Desde entonces tengo manía persecutoria y tomo antidepresivos”, indicó a la sala entre sollozos.

El caso de otra víctima fue bien distinto. Sobre las 23.00 horas del 6 de agosto del año pasado, se encontraba paseando al perro por la calle General Antoni Barceló de Palma cuando el delincuente sexual se abalanzó sobre ella. “Noté que alguien me seguía. Se acercó y me dijo ‘hola guapa’. Me arrastró a una zona boscosa y chillé. Hice todo lo que pude por quitármelo de encima”, indicó la afectada mientras se enjugaba las lágrimas. Finalmente sus gritos surtieron efecto y el violador abandonó a la víctima al oír a los vecinos. 

Otra de las víctimas también declaró que, el 26 de julio del año pasado, el violador la llevó hasta el aparcamiento del Aeropuerto de Palma donde la violó en dos ocasiones. “Me puso de espaldas al espejo. Me aplastó la cabeza contra el asiento y me violó vaginal y oralmente”, explicó. En este momento de penuria, la víctima buscó un ardid para que cesara en la agresión. “Le dije que tenía asma y que me estaba ahogando. Pensó que me podía morir y paró”, indicó. 

La fiscal resaltó los “testimonios desgarradores” de las víctimas y se reafirmó en la solicitud de 26 años de prisión por cuatro agresiones sexuales. Dos de ellas consumadas y otras dos en grado de tentativa. Mientras, la abogada defensora pidió 13 años de cárcel para su cliente, 12 años por las violaciones materializadas y uno por las intentadas.

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