29 de mayo de 2018
29.05.2018
Investigación

A prisión sin fianza para el dueño de la pirotecnia de Pontevedra

La jueza cree que las circunstancias han cambiado tras la aparición de otros dos almacenes

29.05.2018 | 14:21

La jueza ha determinado a primera hora de esta tarde el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el dueño de la pirotecnia ilegal de Pontevedra cuya explosión causó dos muertos, casi 40 heridos y dejó a decenas de familias sin casas. Francisco González ya ha sido trasladado desde los juzgados de Tui a la cárcel tras unas tres horas en estas dependencias.

Desde el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia indican que tras lo ocurrido en las últimas horas, el dueño de la pirotecnia está ahora investigado por delito de riesgo catastrófico, homicidio imprudente, daños imprudentes, lesiones imprudentes y tenencia ilícita de explosivos. La jueza entiende que, tras la aparición de los depósitos, cuya existencia no mencionó en su declaración judicial de la semana pasada, las circunstancias han variado y por eso acuerda su ingreso al prisión.

Considera la magistrada, además, que existe riesgo de alteración de fuentes de prueba y riesgo de reiteración delictiva. Además, al existir la posibilidad de la que la pena impuesta sea mayor, entiende que, a pesar del arraigo, ha aumentado el riesgo de fuga. Desde la Fiscalía se había insistido en la idoneidad de decretar prisión para Francisco González.

Francisco González ingresa así ahora en prisión tras quedar en libertad con cargos el pasado viernes con la obligación de comparecer quincenalmente en los juzgados. Esa primera detención se produjo poco después de la tragedia. La segunda, este lunes, después de hallarse dos nuevas naves bomba con 1.750 kilos de material explosivo. Los agentes no descartaban aún en las últimas horas que se pudiesen encontrar más zulos.

Llegada convulsa


Por otro lado, y al contrario de lo que ocurrió en su primera detención, esta segunda comparecencia de Francisco González en los juzgados tuvo una llegada convulsa. Así, uno de los afectados intentó agredirle cuando el propietario de La Gallega, como se llama la pirotecnia, era conducido al interior del edificio judicial.

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