07 de junio de 2017
07.06.2017
Tribunales

El ladrón de solomillos de Palma

La Audiencia Provincial condena a medio año de cárcel a un hombre que trató de apoderarse de seis solomillos en un supermercado de la ciudad ocultándolos en la bandolera que llevaba

07.06.2017 | 22:33
El ladrón de solomillos de Palma
Se apoderó de seis solomillos del supermercado y los metió en la bandolera que llevaba. Se hizo el despistado para llevarse la carne sin pagar, pero el vigilante de seguridad le descubrió a la salida del establecimiento y lo interceptó. El ladrón de solomillos de Palma, al verse sorprendido, se negó en rotundo a mostrar al profesional el contenido de la bandolera. Trató de huir con el botín cárnico a cuestas y agredió al vigilante, pero no tuvo éxito. La Audiencia de Palma le ha condenado a seis meses de prisión por un delito de robo con violencia en grado de tentativa.

El tribunal de la sección segunda le ha rebajado la pena medio año al estimar parcialmente el recurso de apelación interpuesto por su defensa al considerar que se trató de un robo de menor entidad. Inicialmente, el acusado fue condenado por un juzgado penal de la ciudad a un año de cárcel, así como a indemnizar al vigilante perjudicado con 200 euros por una falta de lesiones. Además, se le impuso la medida de prohibición de aproximarse a menos de 200 metros del supermercado en el que actuó, que está situado en la calle Manacor, de Palma, durante un año y seis meses. Ahora, la Audiencia Provincial ha reducido la condena y ha fijado medio año de prisión.

Según se declara probado, el sospechoso accedió al centro comercial de la calle Manacor, sobre la una menos cuarto del mediodía del pasado 9 de mayo de 2015. Una vez dentro del local, intentó robar seis solomillos valorados en 48,18 euros y los introdujo en la bandolera que portaba. El hombre pretendía llevarse el género sin pagar, pero fue sorprendido por un vigilante a la salida del establecimiento. Cuando le llamó la atención, no quiso enseñar que llevaba en el bolso y trató de darse a la fuga atacando al profesional. Le causó lesiones leves que requirieron una primera asistencia facultativa y tardaron en curar cinco días.

El acusado no compareció en el juicio y no quedó acreditado ni el estado de necesidad ni la legítima defensa que alegó su abogado. El tribunal da la razón al magistrado que dictó la primera sentencia y destaca que sus fundamentos fueron acertados, si bien sí que consideran que el robo fue de menor entidad. Por ello, le rebajan la pena en un grado al encausado. La sala tiene en cuenta que los hechos ocurrieron en un centro comercial, la persona afectada es una persona que puede defenderse, lo sustraído tiene escaso valor, el acusado actuó solo y las lesiones causadas fueron livianas.

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