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Ciencia

Expertos del CSIC revelan la dieta de las larvas de calamar y su diversidad genética

La tesis de Elsa García Mayoral, realizada en el grupo Ecobiomar, constata la existencia de una única población en toda Galicia y Portugal de cara a la gestión del recurso

Uno de los muestreos nocturnos con multimanga a bordo del 'Mytilus'. Cedida

Los expertos del grupo Ecobiomar del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC llevan años arrojando luz sobre la ecología del pulpo y otros cefalópodos gracias a estudios punteros en el medio natural que son una referencia en todo el mundo. En el marco de esta actividad, la tesis con mención internacional de Elsa García Mayoral sobre el calamar común aporta nuevos conocimientos de gran interés para gestionar de forma eficiente este recurso de gran valor económico para Galicia.

Su trabajo, dirigido por Ángel González y Álvaro Roura, parte de la identificación mediante técnicas de genética molecular de las tres especies de calamar presentes en aguas de la comunidad –'Loligo vulgaris', la de mayor tamaño y más importante a nivel comercial, 'Alloteuthis media' y 'Alloteuthis subulata'– y establece las diferencias que presentan en su distribución y en los patrones de crecimiento.

“Se conocía la existencia de las tres especies, sobre todo, por los adultos que llegan a las lonjas o se pescan. Pero apenas hay estudios con paralarvas salvajes, por lo que se ignoraba su abundancia. De hecho, hay trabajos previos que identifican todas las muestras como 'Loligo vulgaris', cuando también estaban incluidas las otras dos especies, las conocidas como ‘puntillitas’. E incluso es difícil interpretar las estadísticas de las lonjas porque a veces los ejemplares del género 'Alloteuthis' se registran como 'Loligo sp.' o juveniles de 'L. vulgaris'”, explica.

Las muestras de su tesis proceden de diferentes campañas realizadas en 2017 y 2018 en la costa gallega durante los meses de verano y otoño. A bordo del 'Mytilus', los expertos del IIM recogieron paralarvas en turnos nocturnos de 8 horas a diferentes profundidades y en cuatro transectos: desde la boca de la Ría de Vigo hasta el exterior de Cíes.

También se registraron datos sobre salinidad, oxígeno o temperatura. Y esta campaña se completó con otro tipo de muestreo diurno y nocturno alrededor de los archipiélagos de Cíes y Ons.

Los datos de las poblaciones del norte se obtuvieron gracias a una colaboración con el departamento de Ecología de Pesquerías del IIM-CSIC, que lideró una expedición del 'Sarmiento de Gamboa' entre A Coruña y Ribadeo relacionada con larvas de merluza.

Tras la eclosión de los huevos, las paralarvas de calamar, con un tamaño medio de 6 milímetros, permanecen en la columna de agua durante 30-60 días en función de la temperatura del agua. Cuanto mayor sea ésta más rápido es su crecimiento.

“En las campañas utilizamos una multimanga, un animal de 800 kilos, que nos permite ir abriendo sus nueve redes a diferentes profundidades para conocer la distribución de las paralarvas. Es complejo obtener un buen muestreo porque están muy dispersas, por eso hay tan pocos estudios”, apunta la investigadora barcelonesa.

Una población única en Galicia

Su tesis revela que, en el caso de las tres especies, no hay diferencias genéticas entre el norte y el sur, por lo tanto, se trata de una misma población. “La distribución del 'L. vulgaris' es similar en toda Galicia. Sin embargo, la presencia de A. media es mayor en el sur y viceversa. Creemos que esta diferencia es para evitar la competencia por recursos pues son dos especies del mismo género”, apunta.

La distribución en la columna de agua y la época de eclosión también registran variaciones entre las tres especies y 'L. vulgaris' crece más y a mayor velocidad que las otras dos. Además, los investigadores hallaron que 'A. subulata' está más presente en el exterior de la Ría y a mayor profundidad, mientras que A. media es más costera y prefiere aguas superficiales, de entre 20 y 10 metros.

Depredador generalista

Una de las principales aportaciones del trabajo de Elsa García Mayoral es la dieta de las paralarvas de 'L. vulgaris', que está basada en pequeños crustáceos: “Es un depredador generalista. Se adapta a la fuente de alimento que haya en la zona y normalmente se alimenta de los copépodos más abundantes”.

Por último, abordó con técnicas de secuenciación masiva la diversidad genética de 'L. vulgaris' a lo largo de toda la costa oeste de la Península gracias a las muestras gallegas y a las obtenidas en Matosinhos, Peniche y Olhão (Algarve). Y de nuevo los datos arrojaron que se trata de una única población, lo que indica que debería hacerse una gestión conjunta del recurso, así como la existencia de una variedad muy elevada y una importante mezcla de genes en todo el ámbito de estudio.

Para desarrollar esta parte de su investigación, que también incluyó ejemplares adultos, García Mayoral realizó una estancia de cuatro meses en la Universidad James Cook, en Townsville (Australia), para ampliar su formación en bioinformática.

“La diversidad genética es muy rica, lo que quiere decir que le será más fácil adaptarse a los cambios ambientales o sobrevivir a los de origen antropogénico como la sobrepesca. Pero siempre es muy importante seguir controlando las poblaciones y haciendo estudios para detectar cualquier variación”, advierte.

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