Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Volcán de La Palma | Historias tras los desalojos

La luchadora del volcán de La Palma que siempre está

Leticia Rocha, todoquera de toda la vida, ha decidido dejar La Palma por un tiempo

Sentada sobre toda una vida. La foto de Leticia Rocha Rodríguez sentada sobre sus enseres en pleno desalojo de Todoque dio la vuelta al mundo. Había ayudado primero a su hermana en Jedey, y luego se desvivió por sus vecinos. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

De Todoque desde chiquitita, Leticia Rocha es la típica persona con la que siempre puedes contar. Trabajadora incansable, y la alegría personificada, quienes la conocen solo hablan maravillas.

Leticia Rocha Rodríguez se convirtió, sin quererlo, en la imagen de los damnificados. Ayudó a su hermana en Jedey a desalojar la mañana en la que erupcionó Cumbre Vieja empezó a verter lava sobre el Valle, porque la previsión era que afectara a ese barrio llanense. Sin embargo, a las 15.12 horas, a medida que Cabeza de Vaca se abría, supo que iba a tener que recoger sus cosas y marcharse. Tras sacar la mayoría de las cosas de su casa y ponerlas en una pequeña camioneta que le prestaron, y al ver que todavía había espacio en el vehículo, se dedicó a ayudar al resto de sus vecinos en sus desalojos. Con su sencillez por bandera, esta todoquera de toda la vida –nació y se crió en este barrio– es más que conocida entre los suyos por su carácter trabajador y por estar siempre para los demás. «Pocas veces me he puesto a mí por delante, pero creo que ya es el momento», comenta.

Y es que Leticia ha decidido que, con todo el dolor de su corazón, va a abandonar La Palma durante una temporada para desconectar del volcán y de ver su Todoque querido sepultado por la lava. Esta madre soltera emprenderá una nueva aventura en Gáldar, adonde llegará después de Reyes con sus dos hijos. Su carácter amigable, pese a ser muy celosa de su intimidad, es una de las cualidades que más resaltan de ella quienes la conocen, y es la que espera le pueda abrir muchas puertas en su nuevo hogar. Esa timidez choca con su alegría vital y lo que se vuelca en los demás, tal y como demostró durante el desalojo de Todoque.

También es una persona muy trabajadora, que se ha dedicado toda su vida a la hostelería, y que, en palabras de sus seres queridos, «podría vender helados a los esquimales». «Creo que hay que tirar siempre adelante, porque es la única forma para que la vida te depare cosas buenas», defiende. Es un ejemplo de superación, porque además superó el año pasado, en plena pandemia, un cáncer que le detectaron. Pero con su sonrisa por bandera, siempre tiene palabras de ánimo para los demás, incluso cuando ella misma no está pasando por la mejor de las situaciones.

Ese buen rollo también lo trasladaba a las canchas de balonmano, deporte del que es una apasionada, y que abandonó cuando vio que su isla natal no le daba muchas más oportunidades. Ahora, en Gáldar, ya ha buscado un equipo en el que poder entrenar. «También es una forma de poder entablar relaciones con gente, ya que voy sin conocer a nadie», explica. Y es que Leticia siempre ha sido una persona de relacionarse con sus seres queridos y conocidos, de hacer vida en las cafeterías y hablar de todos sobre todo. No en vano, es la mujer que siempre está ahí.

La foto de Leticia Rocha Rodríguez sentada sobre sus enseres en pleno desalojo de Todoque dio la vuelta al mundo. Había ayudado primero a su hermana en Jedey, y luego se desvivió por sus vecinos.

Compartir el artículo

stats