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Fiona Ferrer Leoni Empresaria, escritora.

«Mallorca me ha moldeado como mujer»

«Yo no soy estilista pero el libro refleja todo lo que hay detrás del mundo de la moda»

Fiona Ferrer Leoni : «Mallorca me ha moldeado como mujer»

Con La estilista salda una asignatura pendiente. ¿Qué retrasó la publicación de este libro?

La estilista es mi tercer libro y tendría que haber salido hace cuatro años pero al final todo te demuestra que la vida es una cuestión de tiempo. El título y el concepto los tenía hace cuatro años pero me pasaron muchas cosas, sobre todo personales, y no tuve ni tiempo ni ganas de escribir. Hace cuatro años probablemente mucha gente no sabía lo que era una estilista, un influencer, el Instagram, y ahora salen en todos los medios y tengas o no tengas redes sociales sabes lo que es. Tal vez La estilista sale en el momento oportuno. Yo no soy estilista pero el libro refleja todo lo que hay detrás del mundo de la moda.

¿El ejercicio de escribir le ayudó a superar sus problemas personales?

Sí, porque escribir, al final, es una terapia. Me pasaron cosas muy traumáticas, desde la muerte de mi madre hasta la reciente enfermedad de mi sobrino. Con la escritura me encerré y dejé volar la imaginación. Me metí en la piel de Frida, la protagonista del libro, que en algunas cosas es muy parecida a mí, con lo cual le dejo al lector que crea que Frida es Fiona o viceversa. Es una novela de ficción.

Su madre, Mietta Leoni, tuvo una relación muy estrecha con Palma y fue pionera en intermediar relaciones de pareja. ¿Cuál es la mayor lección que le dio?

Que no perdiera el tiempo con gente y con cosas que no merecieran la pena, que no nos aportan nada a nuestra vida. Lo cierto es que me ha costado mucho hacerle caso pero tal vez ha raíz de todo lo que hemos pasado con el covid me he dado cuenta que tenía toda la razón del mundo. Hay que rodearse de gente con buena energía y que no sea envidiosa. A mí me molesta mucho la gente que habla mal de los demás, no lo soporto, y uno también es cómplice cuando escucha y no hace nada. Eso es algo que mi madre me decía y yo me enfadaba, porque me pensaba que todo el mundo era importante y que había que ir a todas las fiestas. Lo que de verdad importas es tu familia, tu salud mental, y eso me lo pedía mucho mi madre, que escuchara mi cuerpo y mi cabeza.

¿Qué quiere reivindicar con este libro?

Es un libro que habla del intrusismo en el mundo de la moda, de las traiciones, de amor, sexo... pero sobre todo lo que quiero reivindicar a través de la imagen de La estilista es lo que hay detrás de una foto. Por ejemplo, una actriz puede ser maravillosa y una gran actriz pero hasta que no está retratada por un buen fotógrafo posando en un photocall de nivel con un vestidazo los medios no la van a conocer. Eso es así, no podemos ser cínicos. Eso es labor de la actriz, pero detrás de la actriz hay estilistas, maquilladores, gente que te ayuda a posar, fotógrafos... Trato de explicar todo lo de una industria, la de la moda, a la que le tengo muchísimo respeto, en la que llevo metida toda mi vida, crecí en ella. Esta industria mueve billones y deberíamos cuidarla mucho más.

¿Qué es la elegancia?

La elegancia es tener una buena personalidad. Ser elegante no es ser cursi ni ir siempre perfecto. Ser elegante es ser imperfecto y llevar esa imperfección con elegancia y personalidad. Ser elegante es tener la naturalidad de decir un taco y que no suene grosero.

¿Qué papel tiene Palma en La estilista?

La primera parte del libro es un prólogo que escribo en primera persona, en el que hablo de la depresión y la angustia, de temas muy íntimos. Luego entra la protagonista, Frida, y al final vuelve a entrar Fiona con una agenda, la de la estilista, en la que están los sitios más cool de algunas partes del mundo. Y hay una pincelada de Mallorca: Soho Gallery, Puerto Portals, Pelaires,el hotel Sant Francesc, el Fornet de La Soca, Ca’n Joan de s’Aigo, el bar Bosch... Palma es una de las ciudades más importantes de mi vida, he sido tremendamente feliz aquí, fui al colegio San Cayetano, pasé mi adolescencia y he pasado todos los veranos... Mallorca me ha moldeado como mujer. Creo que Palma nunca perderá su encanto pero a lo mejor hay que darle más, ojalá renazca este verano. Creo que aquí no sabemos lo que tenemos. Yo vivo en Madrid y te puedo decir que Palma está muy considerada.

¿Qué hace falta para mantenerse arriba en el mundo de la moda?

Las tres ‘c’: cabeza, corazón y cuerpo. Hay que utilizar mucho la cabeza pero sin perder el corazón. Es muy difícil mantenerse en este mundo. Es una profesión tremendamente dura y hay que ser muy positivo porque es una profesión en la que afloran muchos egos.

¿Qué maneja mejor Fiona Ferrer: la cabeza, el corazón o el cuerpo?

La cabeza. Estoy aprendiendo a pensar más con la cabeza.

La anorexia es otro mal que aborda. ¿La ha padecido?

No, pero cuando tenía 16 años dejé en algún momento de comer. Nunca llegué a vomitar. Tampoco sabía muy bien por qué lo hacía. Yo quería estar delgada pero era un tema más nervioso, creo. Dicen que las personas anoréxicas son muy inteligentes, muy perfeccionistas, y yo soy tremendamente perfeccionista. Recuerdo vagamente que me desmayé en clase. Ese mismo día vi un programa de Mercedes Milá, la primera vez que se trataba la anorexia en televisión, y me dejó tan marcada que cambié el chip y salí de aquello.

¿Llegará el día en que los influencers desplazarán a los directores/as de las revistas de moda?

No, creo que eso no se puede sustituir. Un profesional no puede ser sustituido por alguien que de repente coge una red social y empieza a hablar de moda. Si es en positivo me parece maravilloso pero si es en negativo no se puede permitir.

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