Matías Vallés. Saramago, la vida a ciegas
El abuelo de Saramago se abrazó a sus árboles antes de morir, despidiéndose individualmente de ellos. Su nieto habrá estrujado cada uno de sus libros antes de la partida, orgulloso de haber sido uno de los últimos escritores famosos o celebridades alfabetizadas que se permite el planeta. Suscitó además el reconocimiento global en el último tercio de su existencia, sin el pretexto de la juventud ni la coraza de la madurez. Correspondió a sus seguidores –más allá de meros lectores– entregándose a la vida a ciegas. Nada humano le era ajeno, porque se atribuía otra dimensión.
No todo escritor merece un ego. Saramago muere sin Dios, no lo había a su altura. Soy un pésimo lector de sus novelas adoctrinadoras, pero un fanático de sus diarios encuadernados en Lanzarote, de sus pronunciamientos públicos. No leo para estar de acuerdo, y el escritor antiportugués amaestró la discordia. El mundo está tan dislocado que un dardo lanzado en cualquier dirección alcanzará una diana merecedora del puyazo. En la prosa sin complejos del escritor cotidiano late el anhelo de Nobel, la obsesión por la proyección de su figura, la cortesía como cortedad de miras, las ganas de pelea como combustible, el espíritu de contradicción a diestro y siniestro.
Una persona difícil, desconcertada al entrevistarse con Aminatu Haidar y comprender la dificultad creciente de deslindar las causas nobles. Nació a un mundo binario, pero su libro por internet demuestra que entendió el idioma blog. Muere cuando sus disidentes estábamos a punto de hallarle la asíntota. Un intelectual menos, irreemplazable porque ya no se usan. Aprovechó el altavoz de los grandes hombres cuando les suceden cosas menudas. Su condición tardía remuerde a quienes piensan que se les pasó la hora. Siempre hay tiempo para empezar otra vida. Saramago nunca la vivió como si fuera a acabarla.
- El mejor lugar de Mallorca para ver el eclipse total de Sol de agosto: esta es la zona donde mejor se disfrutará
- La presión turística invade los últimos rincones vírgenes de Mallorca: grupos guiados recorren el litoral hasta la playa de es Carbó
- Un anciano de 93 años recibe una paliza durante un atraco en Campos
- La estación intermodal de Palma ha sido escenario de un gran simulacro de emergencias este domingo
- Marzo se cierra con un aumento en el despido de fijos discontinuos de Mallorca
- Palma, ciudad sin bancos: «Para sentarse hay que pagar»
- Un joven del primer edificio intergeneracional de Palma devuelve la ilusión a su vecino de 83 años con un concierto sorpresa para que vuelva a tocar la guitarra
- Piden ayuda para salvar a un mallorquín ingresado en un hospital de Tailandia: 'Está en una situación crítica