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Jorge el pediatra

¿Por qué mi hija lo lanza todo?

¿Por qué mi hija lo lanza todo?

¿Por qué mi hija lo lanza todo? / INGIMAGE

Jorge Muñoz

Jorge Muñoz

¡Muy buenas familias! ¿Cómo estáis llevando el veranito?, ¿cuántas veces habéis tenido que pedir disculpas cuando vuestro peque comienza a lanzar en una terracita la comida de la mesa o de la trona?, y ni te cuento cuando lanza los cubiertos, o cuando todo se acompaña de una soberana rabieta, jajaja…

Del mismo modo que aprendemos a llevar el calor, también, como padres, debemos de aprender a llevar estos momentos de gloria. Dejadme que os diga que es absolutamente normal, que no es patológico, que no es rebeldía, que no va a ser un destroyer en el futuro , es una etapa más en su desarrollo cognitivo, similar a las rabietas.

¿Cuándo comienza el Rock&Roll? Normalmente a partir de los 12 meses de edad, y se va acentuando hacia los 2 años, como las rabietas, menuda combinación. Es una edad donde se empiezan a dar cuenta de que han adquirido una sincronización entre la vista y sus deditos, descubren también que se da una causa efecto (lo lanzo mirando a mamá o a papá, a veces se ríen y otras se mosquean…), y además, tengo una aliada, ¡la gravedad! Y no solo esto, si no que cuando yo me enfado tengo este súper poder de lanzar cosas y a veces, sin querer, le doy a mamá en la cara y la diversión aumenta… no puedo pedirle perdón porque todavía no hablo, pero si caritas de «puchero».

Debemos de distinguir entre los objetos y la comida. Hablando de objetos puede suceder que estos sean duros y golpeen a alguien, a los papás, a otro pequeño… sin perder los nervios hay que decir frases del tipo «así no, pide perdón» «eso no se hace, puedes hacer daño»… y buscar objetos blanditos, si no los hay, pues hacemos bolas con los calcetines o de papel y jugamos a lanzarlas. Otro consejo importante, sobre todo, cuando nos sentamos a la mesa, y más aún si es en un restaurante (los que tienen la suerte de ir, porque con los precios de ahora…) es alejar los cubiertos, vasos, mantelitos (estirarán de ellos seguro) en 0,1, porque son muy rápidos en la ejecución, jajaja, y entretenerlos con otras cosas, evitando el móvil si podéis. En resumen, intentemos hacer un juego de ello, que no nos crispe, y recordemos que esto es pasajero, que dejarán de hacerlo, como las rabietas.

El tema de los alimentos es algo distinto, aquí sí que podemos perder un poco los nervios, y hay que hacer un pequeño esfuerzo. No es nada fácil estar preparando la comida con todo el Amor del mundo y que la cuchara con el puré vuele por encima de la mesa en trayectoria oblicua mientras salpica todo como un aspersor terminando en la alfombra…o de un manotazo el platito de espaguetis y tomate termina en el suelo, apareciendo espaguetis en lugares inimaginables, incluso días después… Para aquellas familias que tienen un perrito o un perrazo en casa, quizá lo tengan más fácil, ya que si nuestro amigo can estaba descansando en una esquina de la sala, percibirá que se acerca la hora de comer del peque y acudirá raudo y veloz hacia la trona, no siendo tan grave el destrozo… Sí es cierto que es importante poner los límites, siempre desde el cariño, intentando no gritar, pudiéndose sujetar la mano del pequeño sin apretar fuerte, y con gesto serio mirar a la cara diciendo frases del tipo «la comida no se tira», «papá se ha enfadado, no lo hagas más»…

Como veis todo forma parte de la educación, y con los tiempos que corren, con tanta falta de tiempo de calidad, la educación en casa se pone a veces cuesta arriba. Pero no tiremos la toalla, tener un hijo es la aventura más fascinante de la vida.

Para cualquier cosilla que necesitéis de nuestro equipo Espacio Jorge el pediatra, nos tenéis por Whatsapp 667719202.

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