01 de diciembre de 2014
01.12.2014
Cine. Crítica

Neo-irrealismo

01.12.2014 | 01:24
*Trash

* *½
Nacionalidad: Reino Unido, 98 min. Director: Stephen Daldry
Actores: Charlie Sheen, Rooney Mara, Wagner Moura
Cines: Rivoli, Ocimax, Cinesa Festival Park, Multicines Manacor.

La industria del espectáculo se deja tentar a menudo –intentando minimizar riesgos- por las modas y copiar fórmulas de los rivales. Da la impresión de que la productora Working Title (El diario de Bridget Jones, United 93) y el cineasta Stephen Daldry (Billy Elliot, Las horas, The reader) han intentado con Trash hacer un Slumdog millionaire a la brasileña, con denuncia social mucho más digerible que Ciudad de Dios o Tropa de élite y final, por supuesto, feliz. La vitalidad de los jóvenes protagonistas es contagiosa, cuenta con la presencia de dos actores americanos conocidos y concienciados (Charlie Sheen y Rooney Mara) y un par de locales consolidados (Wagner Moura y Selton Mello); y seguro que el rodaje ha dado un breve alegrón pecuniario a muchas familias de los lugares donde se ha rodado. Pero el filme tiene una pátina artificial. El guión (adaptando una novela de Andy Mulligan) es una piñata de lugares comunes y personajes arquetipados: Un alcalde de megaurbe corrupto, un ayudante inquieto, un inspector de policía sádico, tres chicos de la calle valerosos, un cura borrachín y bonachón, y una gringa solidaria. No se aprecian, al contrario que en la película de Danny Boyle, genuinas raíces del país. Cambiando los nombres de los personajes la historia podría transcurrir en México, Nepal, Burundi o Camboya sin que el espectador se diera cuenta. Y las apelaciones a la justicia divina, versión católica, simplifican y distorsionan aún más el intrincado problema de las brechas sociales. La película queda entonces como un resultón dramita social. De digestión fácil y rápida; lejos de grandes obras, pasadas o recientes, del neorrealismo.

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