23 de mayo de 2008
23.05.2008
patrimonio

Restauran y trasladan al Museo de la Catedral el pergamino de la Bula Imperial de Manuel II

23.05.2008 | 02:00
Llorenç Tous y Juan Nadal exhibieron ayer el original restaurado de la bula imperial.

El documento del siglo XV ha sido recuperado y extraído del Archivo Capitular para mostrar una copia a la ciudadanía

El Museo de la Catedral ya exhibe en una vitrina de cristal una copia facsímil de la recién restaurada Bula de Oro del emperador Manuel II Paleólogo, datada en el siglo XV.
El doctor Juan Nadal y Cañellas ha sido el artífice recuperador del documento que este emperador bizantino dirigió al Papa de Aviñón, Benedicto XIII, demandando su ayuda ante una potencial invasión turca de Constantinopla. En el pergamino se autentifica también que el relicario que Manuel II le hizo llegar al pontífice como ofrenda es un trozo de la túnica de Jesucristo.
Este diploma imperial, junto a la reliquia, estuvieron muchísimo tiempo expuestos, hace más de setenta años, en malas condiciones en la nueva sala capitular, contigua a la del sepulcro de Clemente VIII. Una incorrecta colocación, así como un foco excesivamente potente y agresivo, deterioraron el papel del documento, que fue sacado de la vitrina y conservado en el Archivo Capitular. Durante su custodia en este lugar, hacia los años 60, se sucedió otra desgracia. Un investigador que frecuentaba las salas del archivo cortó el cordón de seda de la Bula imperial y robó el sello de oro, que autentificaba el pergamino. De esta guisa se quedó el documento durante 15 años, hasta que un día los sacristanes de la Seu encontraron la bula de oro sobre uno de los altares, "ya sea porque el ladrón se arrepintió o porque los herederos quisieron deshacer el entuerto de su testador", explica Juan Nadal. Este profesor e investigador publicará a finales de año un trabajo científico sobre esta bula y sus avatares, además de aportar la transcripción completa de sus textos griego y latino. A pesar de los desperfectos que aparecen en el manuscrito original, que fue mostrado ayer ante los medios por Juan Nadal y por Llorenç Tous, vicepresidente de la Catedral, los pasajes redactados por el emperador pueden ser restablecidos por dos medios distintos. El griego puede ser leído por medio de la lámpara de rayos ultravioleta y el latino merced a una transcripción que de este texto se hizo en el siglo XVIII y que se conserva en el archivo, y en el que aparecen las palabras ahora ilegibles en el pergamino.
El doctor Nadal quiso destacar la importancia de este documento, "puesto que en España sólo existe otro similar que se encuentra en Navarra. El Vaticano debe tener tres o cuatro más".
El papiro llegó a Mallorca de manos de Gil Sánchez Muñoz, Clemente VIII, sucesor de Benedicto XIII, Papa que recibió el documento del emperador Manuel. Después de ser pontífice, fue nombrado obispo de Mallorca y con él se trajo a la isla desde Peñíscola todas las pertenencias de su antecesor, entre las cuales se contaban la reliquia de la túnica de Jesucristo y la bula imperial que acaba de ser recuperada con la anuencia del cabildo.
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