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La vuelta de la afición a los estadios: «Jugamos para ellos»

El mundo del fútbol está convencido de que el regreso del público significa un nuevo paso hacia la normalidad y será una motivación más para jugar

Leo Messi, en un desértico Camp Nou.

Leo Messi, en un desértico Camp Nou. JORDI COTRINA

Todos están deseando que se llenen los estadios, que haya ruido en las gradas aunque, a veces, sea ruido en contra, de protesta. Todos quieren devolverle a la gente la ilusión por verles jugar, sufrir, disfrutar y hasta enfadarse por la derrota o un empate a destiempo. Todos coinciden en que sin público, no hay fútbol. “Jugamos para ellos, el resto no tiene demasiado sentido”, afirman todos los consultados, sean entrenadores, directores deportivos, futbolistas, exjugadores, psicólogos deportivos. Hasta ahora todo les suena a entrenamiento, incluso aquellos partidos en los que se jugaban el ser o no ser, aspirar al título y/o eludir el descenso. Nada de todo eso es igual sin público y ellos lo saben mejor que nadie.

“Incluso en aquellos momentos que todos hemos vivido y, quien diga que no, miente, en los que maldices a tu afición cuando te pitan o abuchean a un compañero por errar un pase y gritas en tu interior‘ ¡que les den, estoy harto de ellos!, incluso en esos instantes, estás deseando, inmediatamente, hacerles felices, marcando un gol o dando una asistencia. Cuando estas sobre el césped, lo que persigues es ayudar a tu equipo a ganar pero también lograr la complicidad de tu gente, de tu afición, que es lo que mantiene vivo el fútbol”, comenta Ángel ‘Pichi’ Alonso, ahora comentarista de Movistar TV.

Es posible, claro que sí, que el regreso paulatino de la afición a los estadios pille por sorpresa a los futbolistas e, incluso, a los entrenadores. Llevan demasiado tiempo jugando sin ruido, sin temor a fallar y los técnicos sin el run-run a sus espaldas que, a menudo, supone que el palco se inquiete y acabe cesando al entrenador. Tal vez por eso, este año ha habido menos despidos de entrenadores que una temporada normal, porque los espectadores no han podido apretar al palco en contra el ‘mister’.

“La presión ambiental no es nada fácil de soportar”, señala el mallorquín Llorenç Serra Ferrer, que lo ha sido todo en el fútbol español desde técnico que ascendió a un montón de equipos a Primera, especialmente a su querido Mallorca, hasta entrenador del Barça, director deportivo e, incluso, accionista del Betis. “Ser futbolista, entrenador o presidente requiere asumir mucha responsabilidad y someterse al juicio diario de los aficionados, que son los que viven con una emoción inusitada todo lo que rodea a su equipo. Cada giro del balón es una emoción. No hay duda de que lo que engrandece al fútbol es la conexión entre el equipo y su afición, por eso nos debemos alegrar tanto de que, poco a poco, vayan volviendo los espectadores. Yo creo que la pandemia también nos ha hecho valorar esto, la unión entre equipo y afición”.

Salva Sevilla controla el balón en el duelo ante el Málaga. | GUILLEM BOSCH

Ni que decir tiene que Serra Ferrer reconoce que no todos los futbolistas llevan bien jugar con los aficionados presionándoles, “pero la mayoría de ellos quieren tener al público de su lado, aunque algunos se autoexigen demasiado para no decepcionarles y es cuando las cosas no les salen bien. Todo el mundo sabe lo que es jugar de visitante en determinados estadios por la presión que ejercen, no solo sobre el rival sino, también, también, sobre el árbitro”.

Salva Sevilla, veterano líder del vestuario del Mallorca, equipo que esta noche juega un trascendental partido ante el Alcorcón, para acompañar al Espanyol a Primera División, tiene muchas ganas de volver a reencontrarse con la afición rojilla ante los madrileños. “Nosotros jugamos para ellos. La sensación de jugar sin público es horrible y, desde luego, jamás te acostumbras del todo. Ocurre que es como si estuvieras en un entrenamiento, pues los ruidos que oyes, las voces de tus compañeros, de los rivales, del propio entrenador o asistentes, son las mismas que escuchas en la Ciudad Deportes Antonio Asensio, en Son Bibiloni, cuando entrenamos cada día”.

Sevilla está convencido de que los futbolistas, todos, se adaptarán rápidamente al regreso de los espectadores, porque los encuentran a faltar tanto que la satisfacción, al volver a verlos, les dará alas. “Mira, el problema no es que vuelva nuestra gente, no, no, el problema fue que desaparecieran. Es decir, lo duro, lo imposible de asimilar, lo que nos dejó parados, desconcertados, indefensos, lo que más nos costó fue salir el primer día a jugar un partido sin público. ¡Eso sí fue duro de asimilar! El regreso de los espectadores será maravilloso y pienso que será totalmente positivo”. Esa tesis es totalmente reforzada por ‘Pichi’ Alonso “porque, en efecto, lo duro fue salir un día al campo y verlo desértico”.

El centrocampista creador, el cerebro del Mallorca, señala, además, que “el fútbol fue lo que empezó a animar a la gente a pensar que se podía salir de esta pandemia horrible y el fútbol es, ahora, con el paulatino regreso de los espectadores, quien empieza a provocar una sensación de normalidad que nos hará animarnos más a todos. Sabemos que no somos tan importantes, sabemos que la gente ha sufrido y sufre por el virus, por sus familias, por el trabajo, por la economía, pero la vuelta del público a los estadios es una muestra más de que estamos saliendo a flote”.

Serra Ferrer, en su etapa de propietario del Mallorca. | M.M.

En ese sentido, todos los consultados, incluida la psicóloga Ares Zamora, catalana residente en Sevilla, vinculada al mundo del deporte de forma profesional, creen que “el regreso de los espectadores no significará solo la presencia de algunos miles de aficionados en las gradas, apoyando a los suyos, sino la reactivación de todo un mundo de sensaciones en la ciudad, la afición, los alrededores del estadio, los bares, las familias, las tertulias sobre lo que ocurra”, comenta Ares. “Que el público vuelva significa que todo se activa de nuevo y eso contribuye a que la gente se anime, ¡que falta nos hace!”. Para Ares, “la motivación intrínseca que provoca la presencia de aficionados en las gradas es un chute de energía para el futbolista único, irremplazable, aunque es evidente que hay deportistas que, a veces, la responsabilidad de no defraudar a los suyos les atenaza pero, por lo general, tener a tu gente al lado es maravilloso”.

“El ambiente que provoca el público, tu afición, los forofos de corazón, aquellos que se dejan el alma animando, es única, es decir, no se puede sustituir con nada, ni con la megafonía a tope”, señala Francesc Arnau, director deportivo del Oviedo. “Esa presión, ese run-run, ese ruido, ese empujón ante un corner, ese silencio antes de una falta directa e, incluso, sí, por qué no decirlo, ese apretar al árbitro a que no se equivoque, forma parte del fútbol y, desde luego, es lo que hemos encontrado a faltar sobre todo para que nos ayude a pelear por mantenernos en Segunda, que no es nada fácil”.

Ni que decir tiene que Arnau cree que los futbolistas, como señalan Sevilla y ‘Pichi’, se van a acostumbrar rápidamente a la vuelta del público, pues lo duro fue perderlo. “Los aficionados te dan la vida y eso lo sabemos todos los que vivimos en el fútbol. Son el alma de este deporte. Todos conocemos el ritual de cada aficionado, de cada peña, de cada familia para ir al fútbol. ¡Hay quien se viste para ir al fútbol!, quiero decir con ello que seguir a tu equipo, animarle, estar con él es una forma de vivir o, como poco, forma parte de tu vida y, en ese sentido, el regreso de los aficionados es maravilloso”.

Juan Antonio Anquela, técnico del Alcorcón y uno de los ‘misters’ que mejor hacen jugar a sus equipos, está convencidísimo de que “no hay que dudar, para nada, de cómo reaccionaran los futbolistas al regreso de su afición: con felicidad, con buena predisposición y con muchas ganas de agradarles y hacerles disfrutar de su fútbol. Eso de que algunos futbolistas se asustan, eso de que los hay que juegan más tranquilos sin que les aprieten, eso no es verdad o, si ocurre, es en contadísimas ocasiones. Los futbolistas quieren los estadios llenos y entusiasmar a su gente. Siempre lo intentan, siempre quieren, pero no siempre les sale. No es fácil jugar bien al fútbol”.

Anquela reconoce que, a menudo, los entrenadores “tenemos a uno o dos pesados detrás nuestro que nos dan la paliza, nos pitan e insultan durante todo el partido, pero esos también son contadísimos casos, son la excepción en un mundo donde la gente acude al estadio a pasarlo bien y ver ganar a los suyos”. El técnico del Alcorcón piensa que el regreso de la afición “es una alegría inmensa para todos, incluida la sociedad, sí, porque es la gente quien sostiene este deporte, quien lo ama con pasión y quien se alegra y entristece con nosotros”.

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