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Fútbol

El Real Mallorca ya toca la Primera División

El Mallorca da un paso de gigante hacia la Primera División tras su apurado triunfo frente al Mirandés (2-1) y el empate del Almería ante el Oviedo

Real Mallorca - Mirandés

Real Mallorca - Mirandés Manu Mielniezuk

 Jornada redonda para el Mallorca, que salvo sorpresa se puede considerar equipo de Primera División. A su transcendental victoria sobre el Mirandés (2-1) se unió el inesperado empate del Almería ante el Oviedo, que igualó en el último minuto para alegría de los mallorquinistas. La forma como celebraron el final del partido los rojillos daba una idea bastante clara de que se habían enterado del resultado que se daba en los Juegos del Mediterráneo, que deja a los rojillos con ocho puntos de ventaja, más el golaverage, con solo cinco jornadas por disputar. Doble alegría para un equipo que lo estaba pasando mal en las últimas jornadas y que ha dado un paso de gigante. Ahora sí. Tendría que hacerlo rematadamente mal el equipo en lo que queda de campeonato para perder un ascenso que la prudencia aconsejará no lanzar las campanas al vuelo, pero casi. Al equipo le faltan siete puntos de forma matemática de los quince que quedan para ser equipo de Primera División. Y lo será con toda justicia.

Afrontaba el partido el Mallorca con miedo, casi pánico, pese a la gran ventaja que llevaba sobre el Almería. Con esta diferencia cualquiera estaría relativamente tranquilo con tan pocas jornadas por disputar. Pero al equipo de Luis García, ayer en lo más alto de la grada cumpliendo el primero de sus dos partidos de sanción, le han entrado las dudas en el peor momento y ante los equipos más inesperados, los modestos Castellón y Sabadell. Y el rival que tenía enfrente no era precisamente el más apropiado para levantar el vuelo, el Mirandés, posiblemente el equipo más equilibrado de la categoría. Basta mirar sus números para comprobarlo.

Empezó el partido y el Mallorca parecía que seguía empanado. Le costaba horrores generar acciones de peligro. Los nervios eran palpables en los rostros de los jugadores, que se acrecentaron cuando el Almería se adelantó ante el Oviedo en el debut de Rubi. A cualquier otro equipo le importaría muy poco lo que hiciera el rival que tiene a seis puntos de diferencia más el golaverage. Pero en el Mallorca y en el entorno había entrado el pánico ante la posibilidad, por remota que fuera, de que sucediera lo que nadie quiere.

Luis García puso su once de gala, con la única ausencia de Galarreta, lesionado, por Sedlar, la pareja de baile de Salva Sevilla en el centro del campo. Recuperó el técnico, sustituido por su segundo Pedro Rostoll, a Antonio Sánchez después de su episodio de covid. Por lo tanto, parecía el día oportuno para reencontrarse con la victoria. Llegaba el Mallorca, pero también el Mirandés, sobre todo con Jackson, un dolor de muelas para la defensa mallorquinista. Los locales apretaron en los últimos minutos del primer tiempo y pusieron a prueba a Lizoain. Primero Raíllo con un remate de cabeza y después, en el 43, Abdón, que cantó bingo. Un centro de Oliván en posición de extremo izquierdo fue rechazado por un defensa. El artanenc se hizo con el balón y remató con la zurda, con la fortuna de que el esférico rebotó en Vivian y se introdujo en el fondo de la portería de Lizoain. Octavo gol de la temporada de Abdón y explosión de alegría de los jugadores rojillos, que respiraban aliviados. Abdón dio el susto minutos antes del gol cuando su tobillo derecho quedó maltrecho en la disputa de un balón en el centro del campo. Todo se quedó en un susto.

La segunda parte no pudo empezar mejor porque a los seis minutos el Mallorca aumentó la ventaja. El gol nació de una pérdida de balón de un jugador del Mirandés. Amath, siempre atento a cualquier lance del juego, aprovecha el regalo, avanza con potencia con el balón en los pies y la pasa a Abdón, a quien de nuevo le sonríe la fortuna. Remata el mallorquín, el balón no lo atrapa el portero del Mirandés y rebota en Vivian, que marca en propia puerta para completar una tarde aciaga. 

Faltaban 40 minutos para el final y el partido parecía prácticamente sentenciado. Con casi todo perdido, López, técnico del Mirandés, realizó un triple cambio. Uno de ellos, el franco argelino Djouahra, cedido por la Real Sociedad, que a los tres minutos de entrar marcó un golazo desde fuera del área y metió el miedo en el cuerpo de todo el mallorquinismo. El equipo achicaba balones como podía. 

Pero lo mejor estaba por llegar. Con el partido prácticamente finalizado, desde Almería llegaba la noticia del gol del empate del Oviedo, que deja más cerca al Mallorca de la Primera División. Con quince puntos en juego, siete bastan de forma matemática. 

Alineaciones:

Mallorca, 2: Reina; Sastre, Raíllo (Russo, m.55), Valjent, Oliván; Sedlar, Salva Sevilla; Antonio Sánchez (Cufré, m.74), Dani Rodríguez, Amath (Febas, m.88) y Abdón (Lago, m.74).

Mirandés, 1: Lizoaín; Víctor Gómez, Vivian, Berrocal, Carlos Julio (Álex López, m.61); Meseguer (Djouahra, m.61, Martínez (Ezzarfani, m.78), Javi Muñoz; Jirka (Javi Jiménez, m.61), Cristo y Jackson (Simón Moreno, m.78).

Goles: 1-0. Abdón, con la zurda, tras rebotar el balón en Vivian (m.43); 2-0. Vivian en propia puerta en una disputa con Abdón (m.51); 2-1 Djouahra remata desde fuera del área (m.64).

Árbitro: López Toca (Comité Cántabro). Tarjetas amarillas: Berrocal (m.21), Vivian (m.41), Víctor Gómez (m.41), Reina, (m.82), Dani Rodríguez (m.83), Lago (m.92).

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